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domingo, 28 de julio de 2013

A veces, un poquito más afortunado aún.

De vez en cuando, cada tanto, yo me siento un poquito más afortunado que de costumbre, y al contemplar en vivo y en directo -a mediados de semana quizás y en un horario pico del día- una imagen como ésta, valoro lo pequeño y lo grandioso de la vida, expresado en fotografías como ésta que ven ahora y que va más allá del papel o del archivo JPG pudiendo llegar a abrazar y reconfortar el espíritu, mi espíritu al menos.
Sí, lo aseguro.
Y podré estar pecando de naif quizás, o directamente de bobo (boludo), pero no importa; yo disfruto, valoro y aprovecho todas estas cosas también y nadie me quita lo experimentado.
Lo recomiendo amigos, lo recomiendo.

sábado, 15 de junio de 2013

Un poco de arte. Algo de Monet.

Es ésta, a mi humilde entender, una bella obra de arte que conmueve por lo simple y profunda a la vez. Estamos frente a un lienzo de la serie de pinturas titulada 'Nenúfare' del famoso, y muchas veces olvidado en diferentes momentos de su vida artística, Claude Monet (1.840-1.926) que además de ser un pretigiosos pintor por lo que puede verse expresado en sus cuadros fue presa de grandes penurias económicas a lo largo de su vida (por eso lo de olvidado) llegando al punto de intentar suicidarse en más de una oportunidad por las dificultades que atraveba.
'Le bassin aux Nymphéas' (El estanque de nenúfares) es el nombre original de este trabajo y se plasma en él la fascinación que el pintor tenía por este tipo de flores que como se sabe dieron nacimiento a una serie de pinturas que aluden a las mismas.
La obra, de 1 x 2 metros, fue pintada por Monet en el lugar donde vivió la mayor parte de su vida y donde pasó sus últimos tiempos, en Giverny, y se cree que es ésta obra el trabajo más significativo dedicado a este tipo de flores ó al menos del que se tenga noción hasta el momento.

Es tan intenso poder llegar a conmoverse por el reflejo que produce el contemplar una pieza de éstas características que logra hacer sentir en quien la observa parte de lo que ha intentado transmitir su autor, que en esa magia inicial de puente atemporal entre 2 personas (su creador y el espectador) ya está justificada la existencia y materialización de la obra en, y para, el mundo.
Es arte. Es emoción. Es vínculo. Es luz. Es camino. Es unión. Es expresión. Es amor.

martes, 11 de junio de 2013

La fuente de agua.

Siempre me gustaron las fuentes con sus diseños y la gracia que representan -para mi- las diferentes, valga la redundancia, presentaciones en donde los chorros de agua salen, suben, bajan y se mueven continuamente en ellas de las más disimiles maneras que uno pueda imaginar.
Siempre, o al menos desde hace varios años y principalmente desde que surgieron los smartphones y desde antes con los celulares más avanzados para la época que pude tener, fotografiaba cada fuente que encontraba en mi camino.
Sigo haciéndolo, claro, muy a menudo; principalmente cuando veo una que nunca vi y que por lo tanto retrato para tenerla en mi archivo fotográfico.
Ésta que ven aquí es una de las pocas que más veces he fotografiado porque está a dos cuadras de casa y siempre que paso por allí (cuando no voy con premura) me detengo a observarla ya que en su sencillez de diseño y belleza particular me atrae y me llama a pararme frente a ella a disfrutar de la imagen y el delicioso sonido del agua cayendo que brinda a quienes como yo se detienen a mirarla y disfrutarla.

miércoles, 5 de junio de 2013

La encuentro siempre.

Soy una persona que ve belleza en fotografías estéticamente comunes y simples.
Y la veo desde antes de capturar la imagen en una fotografía (donde con una explicación y un "adornado" puede inferirse en su apreciación posterior) como cuadros bellos que no puedo dejar de mostrar en alguna de mis redes sociales o en este mismo blog porque sencillamente nunca más tendré la oportunidad de poder volver a apreciarlas ya que si continúo otra será la imagen que encuentre cuando regrese (de hacerlo) a por ella.
Una vereda, una alta verja, una larga fila de faroles, hojas al pie de la reja que colorean y pintan de otoño la escena, y una hermosa imagen que no dejé escapar ese día -no recuerdo cuando- porque la quería llevar conmigo para compartirla con todos/as ustedes teniendo en cuenta ésto de que de no hacerlo en ese momento perdía la única oportunidad que tenía.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Guiños que son imágenes.

Llegar al parque junto a mi perro y que me reciba una tarde soleada de otoño como la retratada en la imagen es  realmente algo único y sumamente valorable.
Al menos lo es para mí y por eso, y quizás una vez más, voy a recaer en el hecho de hacer notar las bondades de saber apreciar el estado natural de las cosas y las pequeñas imágenes y sensaciones que podemos captar a través de, valga la redundancia, pequeñas cosas que vivimos.
Es real y hay que estar convencidos de que todo lo que llega a nosotros llega por algo. Se hace presente quizás para llevarnos hasta un lugar que no repararíamos normalmente en el trajín de nuestra jornada si no fuera por eso que nos hace trasladar automáticamente hasta algún sitio que tan bien nos hace reconocer.
La vida tiene sus pequeños guiños, definitivamente, y es cuestión de estar dispuestos a verlos para poder reconocerlos. A lo largo del tiempo, de todos modos puede pasar que aunque no se esté a la espera de ellos de alguna u otra manera sean tan evidentes que terminemos por encontrarlos y disfrutarlos.
Imágenes, fundamentalmente imágenes de cualquier tipo, forma y color; aparecidas en cualquier lugar y en cualquier tiempo, son los principales guiños que la vida nos estará haciendo en muchas oportunidades.
Es hermoso pensarlo así y saberse presto a descubrir esa imagen que nos haga sentir muchas cosas también hermosas.
Es ideal vivir en esa forma, sorprendiéndonos y maravillándonos de la vida y de cada cosa que ésta no pone delante.

martes, 23 de abril de 2013

Pequeños milagros de cada día.

Casi diariamente, o según la intensidad que yo le dé, puedo ver estos comienzos de atardeceres que se dan en el parque, cuando voy al caer del día con mi perro para que éste pasee, juegue, corra y haga sociales con otros perros.
Soy afortunado, ya lo creo, porque ver estas imágenes en vivo y en directo y apreciarlas y valorarlas es algo que seguramente no todos puedan hacer.
Yo, por ejemplo, disfruto y mucho de este tipo de cosas. Las vivo y las siento en total libertad y con el real sentido que tienen, justamente el de la libertad, además del de la belleza.
Porque ¿qué pasa si por estar acostumbrados a algo por tenerlo ahí en nuestras narices no le prestamos la debida atención? Nada, realmente nada; pero, entre admirarlo y gustarlo o no reparar en él, elijo lo primero ya que no soy como ese tipo de gente que sólo valora (añora) las cosas cuando no las puede tener a su alcance cuando lo desea.
Por tal motivo creo más que oportuno compartir mi dicha, por ser espectador de este paisaje, y transmitirles a todos ustedes la necesidad, es más, la imperiosa necesidad, de volver a caer en la cuenta de estos pequeños milagros que nos regala la vida cada día.