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miércoles, 29 de abril de 2015

Por todos los animales.

Yo soy una de esas personas que siempre han creído que darle un día, es decir una conmemoración justificada en determinada fecha a un evento, recordación o motivo es un tipo de discriminación sobre ese mismo ítem que se festeja y resalta.
Es cierto que agasajar es un bonito hecho que hace bien "al alma" de quien se encuentra siendo sobrevalorado y de quienes promueven tal efecto, sin dudas. Pero siempre he pensado que si es en un único día al año cuando eventual y estipuladamente se depositan todas las atenciones sobre algo o alguien eso demuestra en cierta forma que el resto de los días de la vida no son merecidas tales contemplaciones. Y no debería ser así.
Quizás peque de exagerado al mirar de esta manera esta costumbre arraigada desde años inmemoriales en todas las sociedades del mundo, pero después de todo cada uno piensa no como quiere sino como el producto de sus experiencias y de su vida vivida le marcan la construcción de sus sentires y pensamientos,
Por eso es que haciendo una excepción (¿?), aunque no creo que así sea realmente ya que todo lo que se hace vuelve a quien lo hace un participativo protagonista de aquello que lleva adelante (idea, costumbre, tradición, etc.) es que hoy SÍ adhiero a esto de celebrar un día; y manifiesto a través de esta entrada de blog todo mi amor y mi contento por poder sentir ganas de expresar que hoy, en el día otorgado al ensalzamiento de los animales, pueda desear no dejar pasar por alto esta fecha sin hacer alusión a todos los bellos seres que existen sobre esta faz de la tierra y que merecen (y aquí no solo hoy sino siempre) ser valorados, respetados, protegidos y amados, porque son vidas de pureza y simplicidad que solo vienen a este mundo a vivir sin hacer mal a nadie, algo que por cierto es un mérito que ya de por si sólo vale cualquier celebración y homenajes continuos; y no solo de un día al año.
Y celebro y termino esta evocación de tipo "efemérides" enalteciendo a mi perro, llamado Boro, que es un motivo perenne de todo lo que acabo de expresar acerca de estos haces de luz que llegan a este mundo, a veces como en el caso de mi compañero animal y como en el de tantos otros que comparten su vida con un/os humano/s, para dar calidad a la existencia personal.
Entonces:
¡¡FELIZ DÍA DEL ANIMAL!!

viernes, 24 de octubre de 2014

Acerca del amor y de lo esencial de compartirlo.

Son los perritos que se acercan a mí, cariñosos y con ganas de recibir afecto (casi todos, salvo algunos rehacios a interactuar), aquellos que me ganan el corazón inmediatamente y no me dejan opción al sentir que quiero llevarlos conmigo, para que puedan ser felices y amados y cuidados como yo cuido a mi perro y lo haría con cualquier otro perrito sin importar su origen y su estado.
Entre animales y seres humanos yo no distingo en preferencias estipuladas o exclusivas de unos sobre otros; para nada. Y no lo hago como algo altruista o de parecido talante sino porque yo también aprecio ese afecto puro, absoluto e ininterrumpido que brota de ambos, sí, pero especialmente lo hace de ellos, los animales, y específicamente de los perros como de ningún otro ser vivo.

Por eso, ante mí puede abrirse el más amplio abanico de seres humanos que ante mi elección conciente y espontánea la dirección de mis preferencias irá seguramente en pos de quienes no lo integran, sencillamente por ser animales, por ser perritos.
Y dentro del universo animal, al menos en esta época de mi vida, escojo a los perros, claro; esos ángeles de cuatro patas que buscan expresar tanto amor contenido dentro de esos cuerpitos negros, blancos, marrones, amarillos o con machas y que al igual que quieren compartir su afecto con la raza humana también esperan recibirlo de parte de ésta, desesperadamente.
Una vez leí por ahí algo que movilizó mi fibra más íntima y me dejó pensando. Por tal motivo termino estas líneas con ese hallazgo que espero los haga pensar al igual que lo hizo conmigo acerca del amor y de lo esencial de compartirlo con seres de este nivel de bondad:



          Un ser humano se pregunta: "¿Qué se sentirá ganar la lotería?"

          Y un perro le responde: "Lo mismo que siente un animal de la calle cuando es adoptado."