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lunes, 24 de junio de 2013

Nada tentador.

Nada
es tentador
para salir a la calle
y dejar el calor
del hogar
cuando hace frío
y a través de la cámara
de seguridad del edificio
sólo se ve
la noche,
la oscuridad,
y el frío.
Sí,
el frío.
Porque el frío
también
traspasa la imagen
y se deja ver.
Como esperándonos,
allí afuera,
implacable.

sábado, 22 de junio de 2013

Noche otoñal que anticipaba el crudo invierno que se avecinaba.


Imagen de una de esas frías noches otoñales de algún momento de un día de la semana pasada donde se podía ver, a modo de preludio, una muestra de lo que sería este invierno que recién acabamos de comenzar.

martes, 28 de mayo de 2013

Imagen de un otoño encantador.

Una calle cualquiera de mi barrio es una imagen encantadora que hace alusión directa al tiempo que estamos viviendo por esta época del año.
El otoño, al cual he hecho referencia en alguna entrada de semanas pasadas pero que estando en esta estación y disfrutando de las tonalidades e imágenes que arroja no puedo dejar de seguir trayendo a mi blog, es un tiempo que transforma los colores que ofrece la naturaleza dándole tonalidades luminosas y una gama de tonos que oscilan entre suaves y contundentes.
Imágenes como la de una vereda, cualquiera sea, que otrora puede parecer una fotografía vacua para ilustrar cualquier presentación puede volverse completamente llena de expresión y revestirse de total luminosidad y belleza muy fácilmente en este tiempo, como pueden ver en este caso.
Es cierto también que cada imagen causa una impresión diferente según quien la observe, pero en un punto y acompañando cierto relato específico todas pueden volverse dignas de contemplación y disfrute.
Por esto comparto la que pueden ver aquí, considerada por mí como una imagen más de un otoño encantador.

sábado, 13 de abril de 2013

Otoño.

Es el paisaje de este tipo de días, propio de esta estación del año, una sucesión de imágenes que se acercan a la calidez, si bien fresca aunque suene contradictorio, de las jornadas en las que el sol brilla con menos fuerza que en el verano que ya ha quedado atrás y donde las temperaturas van oscilando entre frías y moderadas para ir preparando a nuestro cuerpo para los tiempos que desde ahora en más comienzan a hacerse presente por estos lares del mundo.
Amarillo, marrón, anaranjado, colorado, y colores de este estilo van cubriendo nuestra visión al ir por la calle.
Colores poéticos si se quiere, que muchas veces van acompañados del característico sonido a hojas de árboles que se mueven en sus copas por el viento o que simplemente caen sobre la vereda frente a la imposibilidad de seguir manteniéndose adheridas al árbol que las vio nacer y crecer para ahora verlas marchitarse y caer.
Como decía, todo remite a poesía y melodía en este tiempo y es así que un cúmulo de hojas que en otra estación del año es suciedad que afea las calles, por estos días es color y fotografía característica del momento presente, y lindo por cierto, que vamos atravesando.

jueves, 21 de marzo de 2013

En este tipo de noches.

Es durante este tipo de noches frías, húmedas y molestas para el cuerpo en las que durante la última bajada diaria que le hago a mi compañero de vida animal que es un perro labrador, mientras caminamos un rato para que él haga sus necesidades fisiológicas, que a veces me pongo a pensar en toda esa gente y esos animales que andan solos y con hambre y frío por las calles de mi ciudad, y de todas las ciudad del mundo; llegando a la conclusión que es pertinente de cada uno, que como yo piensa y sufre en ellos, hacer algo que responda a tales males porque es sabido que una sola persona puede ser el comienzo de grandes cosas que modifiquen considerablemente el mundo de una persona y del resto de la humanidad. Después de todo las grandes obras, los grandes movimientos, y las grandes cosas, comenzaron siempre siendo pequeñas acciones.

viernes, 15 de marzo de 2013

Frío.

Va llegando el fresquete a la ciudad de Buenos Aires y una imagen vale más que mil palabras.

domingo, 16 de diciembre de 2012

No es el clima o lugar lo que define nuestra forma de ser.

¿Por qué se asociará una determinada época del año a un estado anímico o sentimental? No lo entiendo, porque si nos atenemos a que el otoño y el invierno (para ser más específicos en la definición, los días de frío, con lluvias y grises como se presentan abundantemente durante estas estaciones del año) producen, por ejemplo, más ganas de estar cerca, acurrucados, y juntos, entonces habría que suponer, por decantación, que son los de las estaciones inversas los que producen las sensaciones opuestas; y de ser así, que feo suponer entonces que es más propicio el amor y todo lo que a él incumbe en una parte del año solamente.
¿Todo un tema, no? Creo que es algo arraigado, no cultural sino vocalmente, ya que es "un decir" que (valga la redundancia) se dice porque sí, sin pensar lo que realmente enuncia en su idea, pero más allá de eso tampoco es que represente todo un tema de lo cultural de un pueblo.
Yo, por otra parte, no creo que sea así. Para mi los días -personales- y el estado de cada ser vivo tienen que ver con algo que trasciende y excede de alguna forma al tiempo y a la época del año en la que se vive. Y si bien, en corroboración -y oposición a la vez- a lo que estoy expresando, que representaría el frío en los demás, está la idea de que el calor hace lo opuesto al frío en lo anímico de la gente (recordando ahora ese dicho de que los brasileros -por ejemplo- son más extrovertidos, alegres y descontracturados con respecto a la gente que vive en Alaska), digo que es relativo este enunciado para mi también ya que si aparece y hay tristeza será por motivos ajenos a todo lo que se indica como principal promotor de las formas de ser de unas u otras personas, es decir al tiempo climático.
Creo que es así, que la felicidad y el estado de ánimo de cada uno de nosotros poco dependen de algo tan exterior como el clima, ya que justamente radican en todo lo contrario, en lo interior al ser y en lo que cada uno hace con su propia vida -interior- independientemente de donde viva y/o se encuentre momentáneamente.

lunes, 16 de julio de 2012

Tan fríos.

Tan fríos, pero tan, tan fríos están los bancos de la plaza que si quisiera abstraerme de la época del año en la que estoy y olvidarme al menos por un tiempo de que estamos en invierno no podría hacerlo ya que al sentarme en estos bancos, mientras llevo a mi perro a dar un paseo y jugar un poco con otros perros, enseguida caigo en la helada cuenta al sentir que mi culo comienza a congelarse para trasladar esta helada sensación al resto de mi cuerpo.
Y sí, estamos en invierno y todo me lleva a eso.
A abrigarse se ha dicho.

martes, 3 de julio de 2012

Noches de frío.


En este tipo de noches,
mientras disfruto del calor de mi casa,
no puedo desligarme totalmente
de la idea que viene a mi mente
de toda la gente que está en la calle,
durmiendo a la intemperie
y padeciendo el mismo frío que yo,
con la diferencia de que yo
lo combato con la ayuda de la calefacción
y de un techo básicamente,
mientras que ellos
solo esperan poder encontrar un lugar
donde refugiarse del clima hostil
propio de esta época del año.
No es apología de la compasión
sino algo que siempre tengo en mi cabeza y en mi corazón.

lunes, 18 de junio de 2012

Épocas de frío que alientan al calor de hogar.

Es, el otoño y el invierno, el tiempo del año en el que, producto de las bajas temperaturas y el acurrucamiento general que se da en las personas que tengan la suerte de poder hacerlo junto a otra (persona) o compañero de la raza animal, todo da para que sea más slow (para decirlo de alguna manera), no tan enérgico y de por si más tranquila y moderadamente en el correr de los días y especialmente durante los fines de semana ya que como ejemplo basta tener en cuenta que el carácter y la forma de ser de quienes viven en zonas tropicales, cálidad y/o con mar, como Brasil, tienen un espíritu muy diferente y mucho más enérgico y extrovertido que quienes provienen de lugares fríos, neblinezcos y brumosos.
Teniendo en cuenta esta fundamentación es que me baso en la idea de que los meses de frío aplacan a la gente y todo se vuelve más "casero y hogareño" en sus vidas, principalmente repito en los fines de semana.
Si bien son meses duros, desde las bajas temperaturas que forman un combo climatológico extremo y muchas veces hasta fatal, cada tanto ese frío -mientras no signifique tener que enfrentarlo en la hostilidad de no tener un lugar donde poder refugiarse y resguardarse del mismo- significa una linda manera de disfrutar del hogar, de la calidez del "estar adentro" y de todo eso que implica aprovechar además del calor real el otro calor que es el que recibimos al estar más tendentes a la aproximación y al compartir de una forma más cercana todo tipo de vínculos con quienes comparten nuestra casa.
El otoño ha llegado, se nota, y la bajas temperaturas así nos lo recuerdan por estas horas. A acercarse un poco más que de costumbre entonces a quien uno más desee o a quien más cerca tengamos, y a disfrutar del gélido tiempo que estamos atravesamos y que aún nos queda por atravesar por un par de meses más.

lunes, 4 de junio de 2012

Te vestís según la época del año.

Ando recordando -con estas y otras fotos de otras estaciones del año- esos días en los que todo me llevaba a ponerme ropa clara porque el calor y la época cálida así lo ameritaban.