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miércoles, 10 de mayo de 2017

Solo se trata de no agrandar cosas sin importancia.

Muchas veces uno se encuentra afligiéndose, o al menos sintiéndose abatido, por alguna cosa que no merece la menor importancia, teniendo en cuenta lo que realmente reviste su foco de atención además de lo que viene a significar para la propia vida, una vida que siempre debería aspirar en todo momento a dar a cada cosa su verdadera trascendencia.
Por eso hay que tratar de hacer foco en las cosas, o mejor dicho, en los seres verdaderamente importantes que se tiene alrededor y que hacen que la vida no deba reparar en tales cometidos que llevan a sentirse mal para de esta manera, por tal motivo, seguramente lograr, volver a sentirse bien, sonreír y saber que lo demás siempre tiene solución o al menos siempre se puede intentar darle una.
Y se debe sacar de cada experiencia traumática (en definitiva sentirse mal, aunque sea de gusto, es traumático siempre que se tenga en cuenta que uno deja de estar y sentirse bien por algún motivo externo y eso lleva ─se lo quiera o no─ al trauma momentáneo o pasajero pero trauma al fin) algo que sirva para afrontar la próxima. Y aunque en la siguiente desventura de este tipo uno quizás se vuelva a sentir mal a priori, como un mecanismo inconsciente de reflexión ante lo que sucede, hay que saber que enseguida volverán las imágenes y opciones encontradas en la superación de la desazón anterior y entonces todo volverá a estar bien nuevamente.

lunes, 24 de octubre de 2016

La iluminación ante la confusión de la propia responsabilidad.

Todo es sensaciones confusas y encontradas, nada de lo de siempre; diferente esta vez pero no por eso menos confuso y digno de pensarse para asumir que constantemente, aunque de diferentes maneras, se van presentando las caras de una misma moneda para no hacer otra cosa que estar ahí recordando qué lugar se ocupa ─en el tiempo presente─ en esta vida, pero también oficiando de redescubridor continuo como disparador de nuevas posturas que se asumen luego, indefectiblemente, producto de las mismas (sensaciones).
¡Escritura que has llegado a mi vida para ponerme a resguardo de una implosión segura que no decantaría nada bueno y que hubiera lastimado mi tesoro más preciado y merecedor de protección, mi ser mismo! Después de todo si uno no comienza por amarse y valorarse en su carne propia nada bueno ni alentador puede esperarse que salga de sí mismo para con respecto al resto del universo; incluidos en éste otras personas, animales, naturaleza, medio ambiente, etc.
Saberse en determinado lugar es un síntoma de coherencia, o dicho en palabras más vulgares 'es no hacerse el idiota', pensándose en un punto de la historia personal que no es el que realmente se está atravesando. Ahora, si el pensarse diferente con respecto a la ubicación personal establecida sirve para caminar más liviano y luminoso, tampoco podríamos objetar algo determinante y negativo en ese modo de asumirse; siempre y cuando ─obviamente─ no se esté divagando de lo propio y permaneciendo en una burbuja que solo ofrezca engaño, del que no debe ser tolerado ni aceptado por muchas razones que son tan particulares en cada caso que ni serviría comenzar a enumerar en este momento.
Uno sabe por donde camina ─generalmente─ y, en ese caminar hacia el instante siguiente al que se encuentra, (uno) también sabe con quienes puede contar realmente y quienes están ahí para estar simplemente; para divertirnos, para pasar el rato, para reflexionar, para figurar en una apariencia que no se permiten desarticular por el mero hecho de que su vida es en gran medida aparentar, o simplemente para estar por costumbre y por miedo a no estar más; algo que no por eso es malo o de menor importancia pero que no hace al hecho de tener a alguien a sabiendas de que ese alguien está y estará siempre para todo y no que pasará a ser uno de los que simplemente están cada tanto.
Pero lo cierto es que cada uno sabe sólo acerca de sí mismo y nada más en esta vida. Uno sabe muchas cosas de su vida, porque ¿quién mejor que uno para saberse realmente en su vida? Lo trágico es cuando los demás creen saber mejor que el propio intérprete lo que uno siente, hace o es y nada ni nadie puede tratar de hacerles entender que eso ─saber a fondo acerca de uno mismo─ es algo que no les compete en absoluto siendo facultad determinante de cada persona en su auto conocimiento.
Yo, por ejemplo, no me arrogo jamás la capacidad de saber lo que los demás sienten para, partiendo de ese suponer de sentir, esperar algo de ellos y de no recibir lo esperado defraudarme ─con cierta y probada razón, en este caso─ de todos. Este es el principal problema de la media/alta de la gente que va por este mundo poniendo sus motores en los demás ─inconscientemente, o lo que es peor a sabiendas, para desligarse de responsabilidades por la propia vida y existencia─ y condicionándose a reaccionar en pos de esta modalidad de vida; olvidándose que deberían mirarse, interior y exteriormente, a sí mismos primero para luego de ahí en más ser felices o ser lo que quieran ser y entonces sí comenzar a relacionarse e interactuar con otros, ya relajados y solo intercambiando lo que sea con quienes se tenga enfrente y no interfiriendo o responsabilizando de alguna manera a ese interlocutor de algo que nada le corresponde asumir en tan escueto intercambio de experiencias; así sea toda una vida.
La lucidez brilla cada tanto en la confusión establecida como un faro que señala el camino hacia donde dirigir las propias fuerzas, y como el indicador de que se está en el rumbo apropiado aunque se creyese que se lo había perdido. Los demás jamás deben pensar que saben y que deben opinar sobre el fin que hará lograr la plenitud de los otros porque ese fin quizás ya se ha puesto en marcha mucho tiempo antes de que crean ─los demás─ que aún está "en veremos".
En fin, quiero quedarme y que nos quedemos todos con el párrafo que considero el más importante y revelador de todo el relato y que, a modo de cierre y puesta en valor de la idea que debería quedar de esta entrada de blog, repito para fortalecerlo y fortalecernos, ¿por qué no?
Yo, por ejemplo, no me arrogo jamás la capacidad de saber lo que los demás sienten para, partiendo de ese suponer de sentir, esperar algo de ellos y de no recibir lo esperado defraudarme ─con cierta y probada razón, en este caso─ de todos. Este es el principal problema de la media/alta de la gente que va por este mundo poniendo sus motores en los demás ─inconscientemente, o lo que es peor a sabiendas, para desligarse de responsabilidades por la propia vida y existencia─ y condicionándose a reaccionar en pos de esta modalidad de vida; olvidándose que deberían mirarse, interior y exteriormente, a sí mismos primero para luego de ahí en más ser felices o ser lo que quieran ser y entonces sí comenzar a relacionarse e interactuar con otros, ya relajados y solo intercambiando lo que sea con quienes se tenga enfrente y no interfiriendo o responsabilizando de alguna manera a ese interlocutor de algo que nada le corresponde asumir en tan escueto intercambio de experiencias, así sea toda una vida.

viernes, 14 de octubre de 2016

El molde.

Cuando debemos tocar fondo ─tierra firme─ para dar el salto con envión y salir a la superficie que deseamos es un momento bastante letárgico que se demora muchas veces una eternidad. Por eso hay que ir haciéndose el bobo ─para uno mismo─ y así, como quien no quiere la cosa y como sin darnos cuenta, encausar esa intención de tomar ímpetu pisando la base de las flojeras y los fastidios para dejarlos bien allá abajo, y lejos de nuestra vida, y arrancar ─saltar─ en pos de alcanzar lo que se nos antoje.
Sirve y es permitido estar un poco en eso de postergar algo que sabemos que debemos hacer por nuestro bien, si sabemos también por otra parte que nada tremendo puede significar el hacerse el distraído y dejar pasar el tiempo antes de hacerlo. Así cuando llega el momento, en que sin darnos cuenta nos encontramos enfrascados en ir hacia "allí" y caminar con rumbo definido hacia un lugar concreto, ya nada detiene nuestro andar definido y decidido.
Es difícil vivir. Vaya novedad. Si nos hubieran avisado a que estaríamos expuesto en "este lugar" al que nos trajeron otras personas, por otros motivos diferentes a los que podríamos haber esgrimido nosotros, de poder haber llevado a cabo tal accionar, no sé cuál hubiera sido nuestra actitud.
Que la cosa es cuestión de suerte, en gran parte de los casos, seguro. Y así es y será siempre. Total nada se detiene ni nadie se inmola por nadie ni por nada de lo que pase con los demás, en este lugar en el que es difícil estar.
No imposible es sin embargo el hecho de darse cuenta y asumir ─muy pocos lo hacen, por otra parte─ lo despótico del rito de encajar en un molde preestablecido que nada tiene que ver con nadie ya que jamás se puede llegar a ser igual al otro y por lo tanto hacer lo que todos hacen, para sentir que "son", es algo ficticio e irreal aunque revista de la auténtica mirada aprobatoria y pontificia de lo normal y dignamente moral.
Que nadie se ha permitido salirse de ese estándar y que los que lo hacen suelen ser tenidos por extraños, diferentes y malogrados como integrantes de ese molde en el que todos, pareciera, se desesperan por encajar es la retórica definitiva.
Muchas veces el molde que acoge y delimita el accionar —reprimido— que se desea llevar adelante es el que termina ahogando a sus componentes/integrantes, transformándolos en meras piezas de ese engranaje gris y mecánico que solo lleva a metas, muy trabajosas, en las que se invierte la vida —se la deja ir en ellas— pero que no revisten de una verdadera celebración desde cada ejecutante de las mismas.
Intrascendente es sentirse fuera de un ámbito en el que no se desea estar ni entrar —pero que a la vez no se puede escapar, como una macro estructura fuertemente instalada en el inconsciente de todo ser humano— y entregarse a la demanda colectiva accediendo finalmente a pasar a encastrar en la rueda loca del común denominador en el movimiento de todo el grupo completo del molde.
Es para pensar, rever y preguntarse continuamente si se está en el lugar que se desea y si no ha pasado que sin darnos cuenta se ha abandonado el glorioso arrebato de ser quien brota de nuestro interior pidiendo aflorar y ser; solamente eso.

domingo, 2 de octubre de 2016

La música nos salva. ♪♫♪♪

Es cierto. El sonido universal que emana de cualquier tipo de melodía, transformada ésta en la música que llega para enriquecernos y sanarnos el corazón, nos cuida y nos pone a salvo de cualquier calamidad que podamos estar atravesado; como un salvoconducto dignificante que nos embelesará la situación de seguir adelante a como dé lugar.
Yo soy un tipo triste, eso lo tengo claro. Ando por la vida no llorando, por supuesto, pero sí de la manera que llevan los seres tristes. Pero afortunadamente soy un tipo muy musical también y en cada fibra de mi vida la música viene a sellarse como una identidad inamovible y extremadamente arraigada a mí, incapaz de ser abolida, prohibida, delimitada o cualquier otro tipo de movimiento que intente decretar que se la erradique de mis días.
La música, que ha estado conmigo desde que tengo memoria, es un canal de felicidad absoluto y por eso estoy seguro, al punto de poder afirmarlo sin temor a equivocarme, que sin ella no sería lo mismo vivir, en mi caso y en el de la gran mayoría de almas que van por este universo terrenal y espiritual, avanzando sensiblemente.
Si nos ponemos a pensar podemos darnos cuenta que es tan puro el sentimiento originado por el hecho de ser amantes de la música que, tomando como punto de inicio la idea de que calma y relaja a todos los bebés con solo involucrarla en su vidas por ejemplo, todos podemos pretender aspirar a una vida musical siempre y en el caso de cualquier existencia, sin excepción.
Solo redituará bienestar auténtico sentirla y dejarse llevar por ella, a la vez que dejarse fluir con ella también. Yo experimento tanto y es tan pleno y emotivo todo lo vivido a partir y a través de su abrazo que siempre ha mejorado mi vida y me ha permitido sentirme mejor, facilitándome también en determinados momentos poder extirpar de mi ser todo aquello que ni yo mismo sabía qué forma tenía o que, en definitiva, me estaba lastimando.
Agradezco tanto a la música, tanto, tanto, que mi vida es un ininterrumpido agradecimiento a esta magnífica manifestación de los sentidos; y junto a ese agradecer, sumo en este momento, otro que lo iguala o lo supera y que es la gratitud a ese amor puro y de bonanza especial que solo se halla en el afecto y la compañía de los animales, específicamente de los perros en mi agradecimiento puntual.
Por tal motivo, en mi caso (y por ello nombré recién, así de la nada, a los animales) ellos me han salvado (música y animales ─perros─) de muchas catástrofes de toda índole y por eso es que no puedo ser otra cosa que esto que soy: una persona musical, triste sí, pero musical, y por ende brillante en ese punto en el cual ni esa tristeza, que sé que prevalece en mi vida en más de una oportunidad, puede hacer mella en mí para que no me sienta afortunado y peregrino activo de este camino de la vida en aras de estar lo mejor posible la mayor parte del tiempo. Y, como lo dicho recién, soy además de musical amante de la compañía de los animales, esta es mi combinación exclusiva. Esto soy.
Resumiendo: La música es la fuerza, el amor y el brillo necesario para poder respirar y esperar siempre lo mejor, y yo agradezco ser musical. ¡Sí que lo agradezco!

sábado, 20 de agosto de 2016

No se es nada.

No se puede estar todo el tiempo destilando mala onda. No se puede. El tiempo hace que quien sea portador de tanta mala onda y tanto enojo ─al menos con una parte, siempre con la que lo padece─ se vuelva insoportable.
Podemos entender un poco de mala onda cada tanto, que se yo, así como también se puede comprender que alguien no pueda estar de buen humor o con el mejor de los talantes siempre, pero de ahí a estar viviendo en una emoción negativa constantemente es algo completamente diferente e infundado, además de indigno.
La agresión debe ser canalizada de manera positiva, redituable, es decir con actos que lleven a expulsarla del propio organismo para transformarla en algo ─si se quiere─ bueno, como podría ser relajarse escuchando la música que más nos guste o también fusionando esa agresión en cansancio haciendo una actividad física para quitarse ese feo cúmulo de cosas malas y sentirse mejor. No sé si estaré en lo cierto pero me parece que así debería abordarse este tema en cuestión.
Es la vida que toca, pero también la que se puede llevar de mejor manera trocando lo malo por lo bueno. Siempre se puede llegar a cambiar algo, pero la determinación debe partir del querer hacerlo, no hay dudas con respecto a este tema.
¿Y saben qué? Quien sea de una manera despreciable en las mayores horas del trato con uno, por más que con otro/s sea la mejor persona, siempre será eso que muestra al menos con uno solo. Porque en la vida se es transparente y auténtico siempre O NO SE ES NADA. ¡Joder!

domingo, 13 de marzo de 2016

A esperarlas o generarlas.

¡Qué sería de la vida de la gente si no tuviera pequeñas o grandes motivaciones por delante! Las motivaciones, sean del estilo que sean, vienen a despertarnos nuevamente luego del letargo de la carencia, a reactivar esa electricidad que nos hace sentir más vivos que cuando andamos por la vida sin ningún otro propósito que vivir.
Es hermoso encontrarse esperando algo, deseando que llegue una determinada fecha en el calendario, esperando un momento exacto en el año o poniendo quizás todas las expectativas en un acontecimiento preciso porque eso también nos hace estar más enérgicos y curiosos, además de sentirnos con muchas pilas para transcurrir el tiempo presente hasta ese punto concreto anhelado por el motivo o la circunstancia que sea.
No estoy descubriendo la pólvora, lo sé, pero estoy poniendo en valor ─nuevamente─ algo que, quizás en la rutina diaria y en la velocidad del día a día en la que vivimos, perdemos de vista y nos resulta difícil focalizar ante tanto "ruido".
Por eso, breguemos por motivaciones, o como deseemos llamarles, que nos van a hacer sentir más vivos que cuando nuestra vida no las encuentra.
Vivamos atentos para darles la bienvenida y si no aparecen seamos nosotros quienes podamos generarlas para que, una vez instaladas en nuestro horizonte, nos motiven a esperarlas y modificarnos absolutamente para cuando lleguen. De eso también se trata todo esto, nuestra vida.

jueves, 3 de marzo de 2016

Toda una mujer.

Leer a Clarice Lispector es tan atractivo, desde el primer momento en que se aborda su obra, porque en esa simplicidad de retratos que van apareciendo a medida que se la lee uno, en mi caso, sin ser necesariamente del género femenino, puede llegar a tener cabal comprensión de los estados comunes y ordinarios ─para nada extraordinarios─ que atraviesan las protagonistas de sus historias.
Y ya sea que se lea un cuento, una novela, o cualquier otro formato de presentación de las palabras que transmita emociones, y haga pasar al lector por diferentes estados de ánimo, con Lispector todo redunda en una conjunción de estilos ya que aunque se esté navegando por las aguas de un cuento siempre nos rozará y empapará lo poético de la narración, su poesía, su forma ensayística pura, y toda esa cotidianidad que bien podría salir de un artículo periodístico, por ejemplo.
Y su universo, estelar de mujeres comunes, reales e intemporales, siempre abatido y agobiante, además de chato y básico, no deja de resultar increíblemente auténtico en todo aquello que comienza a transmitir desde el primer renglón de cada texto.
Es claro también que ella, Clarice, es un fiel reflejo de la vanguardia de su época (Tchetchelnik, Ucrania, 1929─Río de Janeiro, Brasil, 1977) pudiéndose compararla con grandes escritores y escritoras que la precedieron o compartieron una misma época de creación literaria ya quede hecho es considerada una de las grandes, sin dudas, y ha dejado un legado inimitable de creatividad, sensualidad, identificación y genio en sus letras.
Es de esas escritoras que hay que leer en primer lugar por ser de esas mujeres que se atrevieron, desde su pluma, a cambiar el relato de lo que se quería contar y la forma de plasmarlo en el papel, y luego por el valor que representa su lectura y la modificación que se opera en quien se sumerge en su inspiradora obra.
Clarice Lispector, mucho más que un nombre. Toda una mujer.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Nunca está de más hablar de Ella.

Todos nacemos para ser felices, de eso no cabe ninguna duda. Pero el tema es que a medida que vamos creciendo y desarrollándonos mental y espiritualmente, como personas, muchas veces el camino para alcanzar la felicidad se complica sustancialmente.
Y no es que sea algo que nosotros vayamos generando a conciencia, es decir de una forma programada, todo esto de entorpecer el real deslice hacia la felicidad. Muchas veces, la mayoría de las veces, uno aspira realmente desde el fondo de sus entrañas alcanzar esa meta tan deseada y sin embargo, aunque no sea un propósito que se logre de una vez y para siempre sino algo constante y de cada momento, parece imposible e irrealizable.
Y siempre, el ser humano, encuentra caminos paralelos para desviarse de ese sendero, y siempre también, afortunadamente, podrá retomarlo y encontrar nuevos caminos, también paralelos, para re-encausar el viaje a ese destino soñado.
Y quizás sea que es imposible tener una vida 100% feliz, ¿quién sabe?, y quizás también sea cierto que esos momentos de infelicidad, opuestos a todo lo imaginable de la meta deseada, vienen a representar una puesta en valor de lo que desde siempre estamos deseando alcanzar, eternamente.
Por eso no debemos desanimarnos y, muy por el contrario, debemos seguir caminando (si es necesario corriendo) hacia ese lugar que nos espera en más de una oportunidad a lo largo de toda nuestra vida, ya que siempre detrás de cada esfuerzo y constancia que nosotros pongamos de nuestra parte el camino, el Universo, nos estará premiando y abrazando con esa dicha tan esperada.
Lo demás sólo será que nos permitamos disfrutarlo, porque tampoco vale la pena estar indefinidamente detrás de algo que nunca podamos apreciar o aprovechar, cuando está frente a nosotros, por el simple hecho de postergarlo para generar una nueva escalada hacia otra nueva meta de felicidad por el solo hecho de estar siempre tras su búsqueda. ¡Para nada!, se busca y cuando se alcanza se debe disfrutar. El tiempo sólo dirá, y determinará, cuando hay que encontrarse tras una nueva meta que, por supuesto, volverá a estar llevándonos hacia el mismo lugar, ese de la tan ansiada satisfacción de la felicidad.

sábado, 20 de febrero de 2016

Nunca, de nada.

Cuando alguien tiene una forma de ser combativa, desagradable y muy fea todo lo que pueda prevalecer por sobre esa forma de ser, que sea bueno y agradable, siempre se verá opacado y tapado definitivamente por la maldad que emerge de las entrañas mismas de esa personalidad.
Y cuando poco se puede hacer, para evitar tratar con esas formas de ser en la vida propia, lo que queda es esperar a que el tiempo, en su carácter de ayuda milagrosa (a veces hay que creer en esa ayuda que con el tiempo puede llegarnos desde el lugar menos pensado quizás y que, literalmente, nos cambie la vida), haga lo suyo y algún día nos sorprenda dejándonos actuar y hacer algo por nuestra parte más que tolerar y tener que permitir, en forma obligatoriamente impuesta, como condición sine qua non, el agravio gratuito e inmerecido.
Y está claro que siempre hay que hacer algo ante el destrato y la falta de respeto, y visto desde un contexto diferente a aquel donde se da el maltrato podría ser común exigir una modificación instantánea ante tanto oprobio recibido; pero siempre, aunque no se vea ni parezca, va a estar habiendo una modificación y un cambio que en gran medida apunte a, primero desde la esperanza y luego (debería ser así) desde la acción, modificar en algún momento, radicalmente, esas situaciones que no son otra cosa que vivencias dolorosas y oscuras.
Es muy desafortunado tener que atravesar los campos de la ofensa permanente y del yugo psicológico más brutal impuestos por una parte que, lejos de ser la más fuerte, en su debilidad arrasa con todo lo que tenga frente a ella para sentir ¡vaya a saber qué cosas que la hagan sentirse vaya a saber cómo!, y por eso debería ser ideal, para la salud física, psicológica y espiritual y emocional de cualquier persona, no tener que experimentar jamás nada de eso. Pero ya se sabe que no todos corren con la misma suerte y entonces es ahí donde a la suerte hay que buscarla, y buscarla, y rebuscarla hasta encontrarla, porque nadie puede vivir tanto tiempo con una suerte ficticia, una suerte económica, social, y/o de fachadas, que no hace otra cosa que tapar el verdadero infortunio de no gozar plenamente de nada, nunca.

jueves, 11 de febrero de 2016

Se dialoga también con ellos.


¡Qué sería de mi vida sin el amor de los animales! Mejor dicho: ¡Qué sería de mi vida sin el amor de mi perro!
Hace un tiempo he leído un libro de Takashi Hiraide, "El gato que venía del cielo", y me encontré frente a una reflexión que aludía al vínculo entre personas y felinos, pero que tranquilamente puede ser aplicada para cualquier otro animal con el que el ser humano interactué afectivamente, en donde se dejaba bien clara la idea de que es muy común que quienes no tienen contacto diario con algún animal no puedan comprender las demostraciones de afecto casi ridículas proferidas sin temor alguno a ser observados o juzgados por miradas ajenas de los que sí tienen la suerte de poder compartir momentos de su vida con estos seres; e instantáneamente vinieron a mi mente muchas imágenes y muchas personas que actúan de forma displicente frente a quienes adoptan la postura anteriormente descrita con animales.
Y la burla por parte de quienes no pueden entendernos, y aquí vuelvo a hacer el relato en primera persona, es producto de una ignorancia dividida en dos partes bien visibles: la primera, aquella que no les permite saber o comprender lo que produce en el corazón de los seres humanos el disfrute de poder comunicarnos directamente con nuestros compañeros animales sabiendo que ellos nos entienden y disfrutan al igual que nosotros de ese trato que nos dispensamos mutuamente con miradas, palabras de nuestra parte y todo tipo de demostraciones de la de ellos; y la segunda, que salta a la vista, un dejo de envidia (no sé si buena o mala, eso ya no podemos determinarlo nosotros sino ellos) por darse cuenta quizás de su imposibilidad sensible de poder vivir y permitirse dejarse expresar espontáneamente, como sea que les salga, es decir desestructuradamente, dejando que hable solo el amor, el corazón entre ellos y un animal.
En fin, quienes dialogamos con el lenguaje del amor, del puro y verdadero solo expresado y puesto de manifiesto en el vínculo con un animal, sabemos que es natural que se nos envidie y por ende que se nos burle aún en nuestras propias narices y hocicos ya que no cualquiera puede llevar tan orgullosamente y con el pecho en alto este tipo de amores a lo más estelar de su vida.
Felices de todos los que somos felices y nos dejamos ver felices con quienes nos hacen verdaderamente felices por ser ellos en esencia felices y transmitir solo amor y felicidad a todo momento a todos aquellos que estén dispuestos a ser felices.

jueves, 5 de noviembre de 2015

YO ELIJO SER FELIZ.

Si después de todo las cosas que le hacen bien al ser humano son aquellas que van directamente a su corazón y lo hacen sentir bien y cada vez mejor, prestemos atención entonces a todo lo que puede venir a mejorar nuestra calidad de vida y no perdamos de vista esas cosas simples, pequeñas, y hasta intrascendentes, que suelen ser las que movilicen nuestro interior como ninguna otra.
Ser feliz, vivir el presente, no preocuparse por aquello que desconocemos o no tiene arreglo o solución, seguir siempre mirando hacia delante pero con los pies en este momento actual y asumir la propia vida como aquella que es la mejor y la única para nosotros son algunas de las claves para poder caminar por esta vida distendidos y aspirando a cada momento simplemente a ser felices.
Que la emoción nos abrace muy seguido, y que se apodere de nuestro ser, para de esta manera sintiéndonos conmocionados aprovechemos ese cimbrón en nuestra vida para respirar y continuar en el camino.
Los mejores momentos siempre estarán relacionados con aquellos que nos reporten felicidad y emoción, y con todos los que de una u otra manera han provocado una movilización en nuestro corazón.
Soy feliz adoptando este pensamiento, esta modalidad de vida, para mi existencia. En algún momento pude haber tenido que generar concienzudamente todo esto pero con el tiempo, ahora, ya son cosas naturales en mi vida y solas están ahí y forman parte de mí, haciéndome enfrentar cada instante con todas las ganas y el mejor optimismo.
A ser felices, entonces, y a no perder tiempo demorando el hecho de tomar la decisión de serlo.

domingo, 22 de febrero de 2015

Lo malo solo lo será y estará si uno lo permite.

Si yo tuviera que ponerme a pensar en todo aquello malo que me ha sucedido en la vida y que considero feo, horrible y hasta injusto, al igual que cualquier persona enseguida tendría en mi mente muchos recuerdos que vendrían a ser ejemplos de esos momentos o acontecimientos, a no ser que se sea una de esas almas tocadas por algún mágico destino en donde nada malo me hubiera pasado jamás; algo que, por cierto, ya se sabe que jamás se ha dado con ningún ser humano. Pero siendo coherente, al menos con mi forma de ver y vivir cada segundo de mi existencia, la verdad es que debo decir que viendo los sufrimientos de seres que padecen realmente todo tipo de dolores, agravios e injusticias es que paso y tomo el camino de  fortalecer mi vida y atenerme a las consecuencias que de ella se desencadenen, sabiendo que serán solo experiencias que se vivan, con mayor o menor intensidad.
Y todos vivimos tiempos difíciles en nuestra vida, eso es indudable, y cuando adoptamos una postura de hacer de eso una constante, y hablo de hacerlo desde la recurrencia del sentirse protagonista de tales males y no desde el lugar de padecerlos realmente ya que hay una enorme diferencia entre una cosa y la otra pudiendo en la primera abstraerse uno de lo malo adoptando una postura más positiva ante la afrenta y en la segunda donde "no hay tu tía" ya que si se padeden los agravios se padecen y a veces no hay forma de frenarlos, es que estamos equivocando nuestro camino delegando nuestras fuerzas y nuestro escudo ante lo que venga a atacarnos.
Por eso, si nos movemos en campos de energías negativas, externas a nosotros, y queremos despojarnos en primera instancia de todo eso malo que estamos viviendo, lo que deberemos hacer es dejar fluir nuestro interior, nuestro Ser, hacia campos de energía limpia, luminosa y positiva que en primera instancia solo encontraremos dentro de nosotros mismos.
Es así que no seremos conscientes, por así decirlo, de males que nos quieran rozar y lastimar en cualesquiera de sus formas, porque quien se sabe alejado energéticamente de quien lastima y hiere, aunque esté físicamente muy cerca, es alguien que no será un blanco vulnerable de ser agraviado.
Porque pensemos en todas las personas que realmente sufren y no tienen a quien pedir ayuda ni auxilio inmediato por motivos evidentes y entonces nos daremos cuenta que siendo nosotros los dueños de nuestra vida y nuestras decisiones es que debemos ser también los protagonistas de nuestra defensa, indudablemente. Luego, entonces, si es necesario, recurrir al pedido de ayuda que necesitemos para que, continuando con el protagonismo de nuestra vida, podamos hacer lo que querramos con ella.
Entonces, que cuando debamos recurrir al pensamiento desgastante y oprimente de identificar nuestros males, dolores y sinrazones solo podamos ver que de haber estado han sido manejados y redireccionados bien lejos de nosotros por nuestra propia desición va a ser algo que vendrá a sellar tales pensamientos en forma positiva transformando este abordaje de pensamiento en una paleta de colores de la tonalidad de cualquier vida que vive y que, como tal, experimenta a cada paso diferentes sensaciones y nada más que eso. Lo malo, solo lo será y estará si uno lo permite. ¡No lo perdamos de vista!

jueves, 20 de marzo de 2014

Miedosos vs. Valientes.


Una cosa es ser una persona sometida, pusilánime y manejable desde todo sentido y otra cosa es ser una que se planta en sus zapatos y hace y decide, a como de lugar, sin importar las consecuencias.
Se puede estar muy bien ubicado en la escala social y tener una seguridad económica, laboral y familiar, en apariencia de privilegio, y sin embargo ser alguien que en definitiva no decide más allá de sus narices y de aquello que no le interesa a su círculo que decida. Se puede estar pregonando la independencia absoluta, frente a otros casos que en teoría dependen de los demás, pero ser completamente dependiente de todos y de todo aquello que venga de otra parte que no sea la propia. Se puede ser tan insignificante en el ámbito en el cual alguien se cree que se mueve como pez en el agua y sin embargo ante otros, a sabiendas de que no es así, dar a entender que se es de relevancia absoluta en dichos entornos. Y así se puede ser y estar pasando gran parte de la vida sin darse cuenta, o lo que es peor asumiéndolo pero no haciendo nada por miles y miles de razones y motivos que en realidad se definirían con una sola palabra: miedo.
Miedo a desagradar, a confrontar, a discutir y tener que mantenerse firme en los argumentos dados para avanzar hacia la salida que deje atrás ese sometimiento. Miedo a crecer. Sí, a crecer, porque aunque se sea grande y se tenga todas las responsabilidades que la gente grande intenta acaparar en su vida para sentirse justamente así, grande y adulta, muchas veces no se ha crecido y madurado aunque por otro lado hayan llegado todos esos menesteres que hacen a la vida de los adultos.
Por otra parte, en contraposición a esta forma de asumirse, están aquellas personas que quizás no se encuentren en la mejor ubicación económica, laboral, social y familiar, muchas veces porque por asumirse en su propia identidad y salir adelante con sus propias ganas de hacer y de ver las cosas desde un determinado momento han perdido eso que los "miedosos" mantiene aún a costa de perder en definitiva su libertad, pero que realmente han crecido en el verdadero sentida de la palabra. Y estas personas que a simple vista adolecen de todo lo que hace adulta a la gente "común", es decir todo lo que muchas veces los sometidos poseen y alardean de mantener en sus vidas, resultan ser sin lugar a dudas más adultas, independientes y libres que cualquier otra que se les enfrente y compare aduciendo argumentos tales como el dinero, el trabajo o las relaciones, del tipo que sean; sociales, familiares, empresariales, y etc., etc., y etc.
Estas últimas personas, las que llamaré "valientes" en oposición a los miedosos ya citados, son aquellas que no han perdido el miedo sino que por el contrario le han hecho frente en determinados momentos a pesar de lo que decantara luego de las empresas emprendidas y por eso se pueden mover, ellas sí, como pez en el agua en donde quiera que se encuentren sabiendo que llevan en cada paso dado, bien calzadas en sus zapatos, la autoridad de haber despegado, crecido y evolucionado. Después, que las cosas hayan salido más bien o más mal eso es otro cantar y son múltiples los factores que intervienen en el análisis de las venturas y desventuras de cada vida, pero lo importante es poder ir hacia "un allá" y no quedarse atado física o emocionalmente a ningún "otro allá" que lo único que hará es no dejar avanzar a la persona, física y emocionalmente, convirtiendo su vida por encontrarse atrapada en este infortunio existencial en una vida de sometimiento y manejo por parte de terceros que debieron haber quedado atrás, a la hora de tomar decisiones, enfrentar cambios personales y decidir, hace mucho tiempo.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Opinar de visitante.

A ver... ¿Cómo lo pongo en palabras para que se entienda y llegue a cada persona que lea estas líneas?
El tema que atrapa mi concentración y la vuelca en estas letras es el que se experimenta, esencialmente desde la parte espectadora, cuando alguien (sea quien sea que no pertenezca al núcleo de una casa y a quienes la habitan) traspasa ese límite que consiste en saberse invitado/a o visitante de tal hogar y, en teoría sin darse cuenta, interfiere en toma de decisiones, opiniones que no le competen en lo más mínimo, o todo eso que al ser llevado a cabo, por ese alguien, da para decir ¡¡¡¡¡qué metido/a!!!!!
Hecha la introducción, paso a expresar y caracterizar los momentos que se desencadenan a posteriori de la llegada de alguien así.
El hecho es que si sos invitado/a a compartir algún tiempo en cierto lugar y circunstancia siempre tenés que saberte un/a invitado/a, no hay otra; y si por casualidad se te olvida tal calidad a ocupar al menos tené la ubicación personal de darte cuenta, cuando se te hace notar, que ya podés estar llegando a importunar con tus incursiones en momentos que no da para que participes.
Y los/as hay de todo tipo y de toda procedencia.
Están los/as que cayeron de sorpresa y en determinado momento te das cuenta que están llevando la manija de todo lo que se decide (algo que no estaría mal si no fuera por el simple motivo de que no guían o conducen eso que intentan digitar sino que ocupan ese lugar debido a esa intromisión que hace descalabro en lo que se estaba tratando de acordar y que para evitar mayores descalabros se cede ante dicha opinión, convertida en una absoluta actitud metiche).
También están quienes acostumbran pasar por un lugar para meterse en todo lo que allí suceda, es decir que uno ya sabe que así será y en cierta forma ya está acostumbrado a pasar por esos breves o extensos lapsos de tiempo en compañía de tales opinadores/as que como condición sine quanon nunca se han dado cuenta de su postura de opinólogos/as invasivos/as.
Y que decir de aquellos/as que por cercanía afectiva y/o hasta parental son quienes más aflige recibir, no por el hecho de recibirlos como visita planeada o espontánea (sin aviso) sino porque en su opinología y participación en toma de decisiones o en temas que no deberían incursionar pueden llegar a ser los/as más vehementes metidos/as de todos/as los/as que así lo hagan.
Es así, amigos. Y lo verdaderamente importante no es tanto ser de esta manera (todos pudimos, podemos o podremos tener una o varias actitudes similares a éstas) sino darse cuenta y frenarse a tiempo ya que lo que se origina in situ ante este tipo de formas de proceder nunca es algo bueno o positivo y siempre, pero entiéndase bien, "siempre-siempre", detrás de este tipo de visitas (cuando el o la metiche se marchan) siempre queda una estela de mala predisposición en alguna de las partes que queda y que ha intervenido como espectadoras de tales espectáculos, meramente caseros y malogrados.

domingo, 28 de julio de 2013

A veces, un poquito más afortunado aún.

De vez en cuando, cada tanto, yo me siento un poquito más afortunado que de costumbre, y al contemplar en vivo y en directo -a mediados de semana quizás y en un horario pico del día- una imagen como ésta, valoro lo pequeño y lo grandioso de la vida, expresado en fotografías como ésta que ven ahora y que va más allá del papel o del archivo JPG pudiendo llegar a abrazar y reconfortar el espíritu, mi espíritu al menos.
Sí, lo aseguro.
Y podré estar pecando de naif quizás, o directamente de bobo (boludo), pero no importa; yo disfruto, valoro y aprovecho todas estas cosas también y nadie me quita lo experimentado.
Lo recomiendo amigos, lo recomiendo.

viernes, 5 de julio de 2013

Antes que anochezca.

La vida de Reinaldo Arenas estuvo sumida en la pobreza durante el tiempo de su niñez, la opresión en su adolescencia y la angustia en su adultez. Él nunca vivió, a pesar de que experimentó fugaces momentos de liberación, en un estado de libertad y relajación pleno. Todo lo que tuvo que ver con su vida estuvo siempre ligado a la desatención en su niñez y a la persecución en su adultez.
Toda una infancia encuadrada en la desatención que rodea a la pobreza extrema, esa que hace que la gente haga prevalecer otro tipo de cosas antes que aquellas que tienden a fomentar el trato, la atención y los vínculos (así se mantenga una relación familiar que pueda asemejarse a la del estar presente), es la resultante de una desidia que por otras necesidades vitales como la de no morir de hambre van trasladando hacia otro lugar de menor importancia el trato cotidiano, fue lo que plasmó en sus relatos este autor que de adulto, y ya antes entrando en su adolescencia específicamente, pasó a experimentar el tormento de la persecución constante por querer seguir manteniendo esa libertad que la pobreza le confirió en sus primeros años de vida expresándose ahora, en esta nueva etapa, en forma libre y desestructurada a través de la escritura, con respecto a reglas vigentes desde un estado nacional que venía a reemplazar a una dictadura, la de Batista, y que él veía como otra peor, la de Castro. Básicamente este fue su pesar y sufrimiento constante, frente al cual Arenas trató de seguir adelante, siempre, mientras que fuera necesario hacerlo, claro.
Tiempo aciago, por lo tanto, el que transcurrió desde el momento de su nacimiento en Aguas Claras, Cuba, en 1.943 hasta el de su muerte en Nueva York, EE.UU., en 1.990; donde las desventuras, matizadas quizás con la euforia transformada momentáneamente en alegría y disfrute compulsivo en esa característica innata tan propia del pueblo cubano, lo confinaron a llevar una vida en la que tuvo que vivir errante -física y espiritualmente- para nunca sentir que podía descansar y llegar a su lugar.
Reinaldo Arenas tuvo en claro que era un desterrado y que como tal jamás encontraría la paz y el bienestar necesarios para vivir porque él, inconscientemente y a pesar de no querer regresar a Cuba luego de poder salir después de tantos intentos frustrados, sabía que ése era su lugar, donde estaban sus recuerdos, sus olores y todo lo que únicamente podía darle la tranquilidad que su alma necesitaba, y como bien lo deja en claro a lo largo de su vida y de su obra, era esta isla a la vez un lugar del que había que salir en lugar de regresar, aunque en realidad esa otra idea siguiese siempre vigente en él, que esperaba que alguna vez su Cuba pudiera ser libre, algo por lo que tanto hacía en definitiva a través de su vida y su obra, naturalmente.
Antes que anochezca fue el libro final editado luego de su muerte en el que a modo de autobiografía narra el tiempo transcurrido desde que tuvo noción de su existencia hasta que no puedo más y decidió poner fin a la misma.
Libro pintoresco y revelador en los momentos en los que el relato nos lleva por diferentes costumbres y hechos concretos de la Cuba de mediados de siglo pasado, desconocidos o no tenidos en cuenta por quienes pertenecemos a una sociedad un poco diferente a la cubana, tan distanciada en general de las sociedades occidentales tipo; pero también desgarrador en el abordaje de la desesperación provocada por un régimen al cual se apoya en primer lugar (como fue el caso de Reinaldo con respecto al inicio de la revolución comandada por Castro a la que adhirió y acompañó en sus primeros tiempos) para luego, y por rechazo del propio gobierno, sentirse excluido, eliminado, y perseguido, al punto de no poder vivir tranquilamente nunca más, hasta el fin de sus días, aún estando en el exilio.
Pero como no es la finalidad de esta entrada relatar el libro Antes Que Anochezca sino que, a partir de esta obra que resume su vida y su peripecia de búsqueda de libertad en este mundo se dé relevancia y homenajee a un hombre que a pesar de todo vivió incorruptible ante aquello que lo oprimía, es que hay que valorar y resaltar el hecho de que descubrió desde temprana edad que sólo sería a través de mantener sus ideales y convicciones a través de la pluma que seguiría en el camino hacia la plenitud de la libertad, y que no cediendo ante presiones y torturas recibidas, con fundamentos descarados y adosados por antojo para poder inculparle algún delito y arremeter contra él, se mantendría en ese camino de autenticidad y respeto hacia los demás cubanos y hacia el resto del mundo que pensara como él, y fundamentalmente hacia él mismo; algo que consiguió sin lugar a dudas y que el ejemplo de su vida y su lucha literaria lo corroboran.
Conviene desprenderse de cualquier pre-concepto antes de comenzar a leer su obra y fundamentalmente este libro, su trabajo póstumo, ya que es fácil prejuzgar ideas y hechos narrados estando situados a muchos kilómetros de distancia y de tiempo con respecto a la época descrita y los sucesos acaecidos y compartidos por Reinaldo Arenas desde una absoluta honestidad, para poder apreciar en su totalidad la autenticidad y la libertad que brotan a partir de cada línea de este relato en el que muchas veces sólo se encuentra un pedido desesperado de ayuda y, justamente de eso que prevalece en toda su obra, de libertad.

martes, 25 de junio de 2013

jueves, 13 de junio de 2013

Es cuestión de probar.

La idea sería básicamente dejarse fluir y permitirse expresarse y hacer todo o al menos algunas cosas como nos salga, sin miedo a lo que puede resultar tal desestructuración en nuestra forma de ser, en nuestra vida.
Al menos hacerlo alguna que otra vez, cada tanto, si no queremos o no podemos (vaya a saber porque el "no poder" ya que es algo que depende pura y exclusivamente de cada uno el hacerlo o no), pero hacerlo; ya que probando, la experimentación personal que se lleva a cabo haciéndolo, es que sabremos cuan bueno puede resultar para nosotros, o no; pero no nos quedaremos con la incertidumbre de no saber si estaba bueno finalmente hacerlo.
Y hablo del expresarse como sale, decía, ya sea ante una persona, un animal o una circunstancia de la vida; no sé, ante cualquier cosa.
Es absolutamente renovador y placentero poder dejarse fluir y significa una acción tan poco habitual a la vez que es un desperdicio encontrarse dentro del grupo (grupo simbólico, claro) de aquellas personas que nuncan lo hacen.
Yo me dejo fluir en casi todos los aspectos y momentos de mi vida y principalmente en el vínculo que me une a mi perro; y no lo hago sólo estando a solas con él sino en todo momento; ya sea en la calle, en el parque, junto a otras personas y ante la mirada de quien esté -por azar- frente o junto a nosotros.
Ahondo en este punto para que se entienda de que hablo. No mantengo una relación de amo humano-dependiente animal con él, para nada, ya que con mi perro -a expensas de que quien lo vea de afuera pueda pensar que exagero o sobrevaloro mi relación con él- yo hablo (le hablo), le comento cosas, lo tengo en cuenta y consulto antes de salir o de irme solo para que se sienta valorado y tenido en cuenta y todo este tipo de aspectos tan comunes en un vínculo de compartir nada menos que la vida un ser con otro ser, ambos seres vivos.
Por eso, hacerlo en cualquier momento, y no sólo en cosas como la que acabo de expresar a modo de ejemplo sino con cualquiera que implique que nos desestructuremos y nos dejemos llevar por nuestras emociones y por nuestro interior al momento de ser y actuar(las), y con cualquier motivo, es fabuloso y nos hace ser más auténticos y reales ante nosotros mismos y ante los demás.
Lo creo así y por este motivo lo comento y comparto con ustedes. Y para además tratar de sembrar esa necesidad y deseo de hacerlo, aunque sea una vez, para ver que sale de esta forma de sentirse al ser verdaderamente auténticos y sin ninguna impostura de ningún tipo, ni personal, ni social. Y porque además sólo es cuestión de probar.

lunes, 10 de junio de 2013

Los medios de comunicación opositores al Gobierno Nac & Pop.

Mucho se ha visto, mucho se ha dicho, y otro tanto se ha podido escuchar acerca del manejo que los programas con conductores contratados y afines al multimedios de comunicación opositor por excelencia al gobierno nacional de CFK han llevado adelante con el fin de desprestigiar, poner en tela de juicio, y difamar dicha gestión.
Nada nuevo puede agregarse ya acerca de todo este tema, y más cuando se intenta abordar la cuestión sin un eje o un hecho preciso, como es en el caso de esta entrada de blog, sino con el fin de volver a reconocer y dejar en claro que la patraña de mala información que estos medios opositores hacen circular entre sus fieles seguidores no tiene y, a esta altura, no tendrá fin jamás.
Prueba de esto, y corriéndonos del eje de la información dañina por falsa y ponzoñosa que brindan al público en general está el tema de que con su gran poder por un lado y en su desobediencia legal amparándose en todo tipo de medidas cautelares y demás por el otro, logran evadir el hecho de ponerse a derecho con respecto a lo que la reglamentación de la ley de medios -vigente- indica y les atañe, logrando a través de apelaciones constantes evadirla y en definitiva no cumplirla.
Y tienen suerte, porque pueden hacer todo tipo de postergación y seguir así como si nada, muy tranquilamente con sus vidas profesionales, sin atenerse a ninguna culpabilidad que debería tocarles y ejecutarse sobre ellos.
Y como ésto muchas cosas más que los hace dignos de total condena en los diferentes fueros de la justicia que, para uno que lo ve de afuera, parecería ser demasiado piadosa y remolona con ellos.
Seguramente no es así y los lentos tiempos de la justicia en algún momento serán puestos en vigencia y se harán notar sobre quienes corresponda con todo el peso de la ley; así como se harían notar seguramente sobre alguien que roba un artículo de un supermercado o de una tienda de ropa, o cualquier tipo de negocio o comercio, para citar un ejemplo de un caso infinitamente menor al que los convoca a los principales representantes de este multimedios y por los que todos sabemos que nunca son condenados.
Siempre habrá tela para cortar si de hablar de este tipo de grupos, económicos en primer lugar, y recién después de comunicación se trata, esto es así; y muchas veces se caerá en lo mismo y se estará siendo redundante en lo que se diga acerca de ellos porque en definitiva es siempre lo mismo, y de tan obscenamente repetitivo todo este tema de mentiras, malas informaciones y difamaciones, ya cansa y fastidia.
Siempre lo mismo, sí. Siempre lo mismo. Ya sean las irregularidades o incumplimientos (a algunos de los cuales me he referido) o la poca seriedad con la que abordan en sus medios gráficos y audiovisuales todos los temas que atañen lo relacionado con el Gobierno Nac & Pop a cargo de la Presidenta de todos y todas los y las argentinos y argentinas, o directamente de los que tienen que ver específicamente con ella y con su vida privada, pública y claro, política.
Agotador. Tanto ser testigo diariamente de todo esto como volver a reflejarlo en mi blog. Llega a resultar tedioso.
Agotador y tedioso en cierto punto sí, pero necesario; para ir recapitulando que todo lo que venimos viendo y escuchando de parte de este tipo de grupos opositores va a seguir en esa tesitura de intentar sofocar todo atisbo de cosa buena que surja -en definitiva para el país y sus habitantes- de este gobierno, no bajando nunca la guardia y arremetiendo cada vez con más fuerza y brutalidad.
Hasta cuándo, la verdad nadie lo sabe. Tampoco ante que frenarían en su carrera perversa de malograr una gestión.
Esperemos que alguna vez suceda que todos podamos tirar para un mismo lado, en bien del país, y sin importar quien está al frente de un gobierno que, como tal, pasará como no pasarán los beneficios que se vayan instalando en la sociedad y en el pueblo, a no ser que quien venga después así lo quiera; algo que sería muy triste y escabroso pensar, por cierto. Pero no, siempre se va a querer lo mejor para el pueblo. Esperemos.

jueves, 6 de junio de 2013

Ir al supermercado.

Disculpen quienes hayan
caído en la volteada de aparecer
finalmente y de forma involuntaria
en la toma de esta instantánea
tomada mientras hacía la cola
desde la caja vecina
a la fotografiada.
El fin de la misma
fue únicamente
mostrar y comentar
que cada tanto,
al igual que muchos de ustedes,
me toca ir al supermercado.
Sólo eso, nada más
que eso.
Algo común y pueril,
puede ser,
pero real y necesario.