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martes, 31 de mayo de 2016

"Cada maestrito, con su librito".

Yo he tomado la vida como un camino que se debe transitar haciendo sólo lo que se desea internamente ─también a pesar de los demás─ siendo auténtico a cada momento.
Soy una especie de ser que va sin saber muy bien hacia dónde porque asumo la vida como un presente absoluto que nuca puede arrebatarse ante la idea de algo que no existe, aunque produzca efectos concretos en el ánimo y en la estabilidad personal, como es el pasado o el futuro. Nunca pude depender de estos tiempos, jamás lo he hecho.
Desde pequeño, sin saberlo seguramente ─no podría haber estado digitando una forma de ser con respecto a algo que no ocupaba mis días, sencillamente porque carecía de la acumulación de experiencias que decantaran en la forma de ser que finalmente se plasma cuando se ha vivido algo de vida, valga tanta redundancia, en la vida─, y en la adultez producto de haberme ido formando a conciencia (también a los golpes) para adoptar esta filosofía de vida.
Nunca pude imaginarme como un hipócrita que pensara y dijera algo y luego ─con su vida─ hiciera otra cosa muchas veces totalmente opuesta a todo lo expresado. No entraba en mi cabeza bajo ningún punto de vista (esto sí es algo que recuerdo muy bien) ser dominado por algún tipo de consigna que fuera en contra de mi libertad mental, espiritual y física, sea del estilo que fuera. Jamás. Eso siempre lo tuve bien en claro.
Y como de niño, y también de joven, hubo momentos en los que forzosamente me encontré incluido dentro de una troupe de seres que iban encaminados hacia una misma meta ─creaciones socioculturales que deben ser llevadas a cabo indefectiblemente para "aspirar" a poder continuar aspirando en siguientes etapas─ asumí en primera instancia, al no tener más alternativa que seguir el mandato "normal" y paternal/maternal de ir al colegio por ejemplo, que ahí estaba yo ubicado porque mi decisión personal no había llegado a ese momento en el que pudiera imponerse y hacerse valer. Y luego, de joven, al ingresar a estudios superiores, sin tener claramente la idea de que estaba pasando en mí al escudarme en la elección de continuar absorbido por esas normas que me llevaban al común de más elecciones tomadas por otras personas, continué aferrándome a estas decisiones para poder comenzar a zafarme de esta rueda en la que estaba metido, rueda que no soportaba y de la que si no era a través de esta previsible continuidad de la vida ─irme a vivir solo para estudiar en la universidad lejos de mi ciudad natal─, al menos en ese momento, no veía la manera de comenzar a hacerlo.
Después, la vida me llevó por diferentes caminos, tan variados unos de otros, que a una temprana edad me sentí completamente seguro de lo que deseaba para mi vida. Y saber lo que se desea en esta vida me parece que es de las empresas más difíciles para ser llevadas adelante; si bien es cierto que están quienes tienen ese toque de saberlo desde siempre, sin dudar ni tener que someterse a cuestionamientos o a tiempos previos hasta encontrar (si es que hay algo que encontrar) lo que desean ser; que por un lado les simplifica mucho las cosas y les allana el camino para seguir satisfechos, pero por otro también ─visto desde el lugar de quien valora haber dejado correr abundante agua bajo el puente─ les coarta de alguna forma la posibilidad de haber descubierto o quizás de haberse encontrado sin pensarlo frente a lo que ─por eso mismo que no se vivió por haber arrancado desde el llano con su idea de saber que se quería─ hubiera definido de otra manera su opción de vida, respaldada en el metier propio de andar sin buscar ─respondiendo a presiones o mandatos establecidos─ y de repente encontrarse frente a eso que se fue formando con la libertad de no responder a nadie más que a uno mismo.
Pero estamos también quienes no sabemos nada hasta que nos pasan las cosas, y luego sí, con el crecimiento obtenido por lo acontecido delimitamos un poco más ─inconscientemente, en primera instancia─ nuestro paso por este mundo.
Es simple resumir todo lo dicho anteriormente con respecto a la forma de vida que me quise generar, y además es obvio. Siempre busqué la felicidad, y no esa felicidad que se encuentra "al final del camino", la de esa "realización personal" que de tan onírica hasta me da pereza escribirla, sino de la que me redituara la vida feliz a cada instante. Esa felicidad que consigo solo hoy, en cada cosa que vivo y disfruto sinceramente, y que por ser solo para mí, es decir: mi felicidad, hace que este momento de mi vida, "felizmente", sea inmejorable.
Nunca quisiera tratar de esperar a que algo me dé felicidad ─me la provea─ luego, en un momento posterior a este presente que vivo y que por tal es el que merece ser feliz. La felicidad es ahora. Debe ser ahora. ¡Ya!
Sí, lo sé, puede sonar un poco alejado de la vida real donde tantas cosas suelen llevar a la mayoría de las personas por caminos que nunca imaginaron que iban a transitar y que odian transitar; pero es que alejar mi vida del común de la vida que te entrena ─y termina matando─ para que lo dejes todo en pos de algo que te hace pertenecer al resto de los mortales es algo que nunca me atrajo desde ningún punto de vista. No me interesa nada de lo que pueda acercarme a lo material para desear tener cada vez más, por ejemplo.
Lo material es necesario, lamentablemente, cuando se está en un contexto en el que como mínimo se debe pagar cuentas de la vivienda donde se mora, o alimentos básicos para quienes dependen de uno y para uno mismo.
Por este tema yo solo respondo a mi perro, Boro, que es quien depende exclusivamente de mí para poder comer, crecer y vivir con salud. Después de este punto, todo lo demás no importa y nadie más depende de mí.
Vivo porque nadie me preguntó si quería venir a este mundo, y aquí me encontré; lo que no quiere decir que no lo disfrute ya que como he expresado desde el comienzo sólo vivo ─ya que me hicieron "vivir" trayéndome al mundo por un momento de placer ajeno y no propio, mío─ todos mis momentos, y los de mi perro agrego ahora, empeñándome en disfrutar, crecer en emociones, cuidarnos y querernos, y ser feliz.
Es así como experimento y camino este tramo de ser y existir. "Cada maestrito con su librito", reza el refrán; y yo tengo bien protegido el mío porque es lo más valioso que poseo, "Mi Librito", mi vida, mi finalidad ─solo mía y de nadie más─ en este mundo.

viernes, 19 de febrero de 2016

Sensibilidad por sobre intelecto.

Ser bueno en la vida y servir, no sintiéndonos inútiles, innecesarios o menospreciados ante nada ni nadie, es algo sumamente importante que debe llevarnos a saber que hay diferencias insoslayables entre la calidad de una u otra gente, separando formación y cualidades innatas, entre unas y otras personas.
A saber. Uno puede ser un poco más o menos versado en letras que otros, más o menos culto a niveles de literatura leída o de escalones universitarios alcanzados pero hay algo que nadie puede comprar ni forjar a base de cultura adquirida y es el hecho de optar por pararse ante la vida de manera realista, valiente y decisiva frente a las cosas que debe enfrentar.
Tal es así que si alguien posee ese talento, esa virtud, de poder ser un ser racional (hasta frío) ante determinadas circunstancias de la vida pero también ser todo lo contrario, es decir sentimental y/o sensitivo y sensible, ante otras, es ahí donde la verdadera sapiencia se hace presente, más allá de esa que adorna a quienes son letrados de la vida académica pero faltos de tacto y sentido común ante la mayoría de otras cosas, las que prevalecen a cada momento de la vida.
Por eso, ¿qué podríamos decir acerca de la ignorancia que alude a la falta de formación intelectual, si por otro lado no es condición indispensable poseer esta formación para tener la sutileza de la ubicación y el buen tino frente al resto de las cosas de la vida, más que alegar que no debe significar un desmedro de la condición humana, de unos frente a otros, cuando en definitiva lo que verdaderamente importa para ser una persona íntegra no es ser aviesos en arte, literatura y todo aquello que venga a pulir nuestra vida y nuestra intelectualidad mejorando nuestra existencia y percepción de las cosas (como no cabe duda que la adquisición de tales saberes viene a representar en favor de quienes los adquieren) sino ser perceptivo e inteligente desde el razonamiento ejercitado con la reflexión y el análisis periódico de lo vivido, para poder de esta forma alejarnos de la ignorancia verdadera que quizás tiñe a quienes, aunque ultra galardonados de conocimientos y formación, no pueden superar el estadío de quedarse en las notas de color o en la superficialidad de lo vivido (en todo aquello que no necesita de la cáscara intelectual) para enfrentarlo, afrontarlo, evaluarlo, manejarlo o sortearlo y seguir adelante?
Por eso, parafraseando a alguien quizás un poco vulgar pero auténtico, como Jacobo Winograd, y cambiando las palabras y el sentido de su frase, podemos decir que: "sensibilidad mata conocimiento".

jueves, 30 de mayo de 2013

A vivir la propia vida y dejar vivir, joder!

No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no hay que vivir la vida basándose en la de los demás para ser feliz.

jueves, 18 de abril de 2013

Tenemos el tiempo en nuestras manos para hacerlo.

Muchas veces la gente, y me incluyo porque no tengo para nada controlada mi situación interior (todavía) y porque esencialmente soy gente, no logra darse cuenta de que está a un nivel de aceleración que aunque aparentemente se vea tranquilo, calmado y exteriormente sereno, mucho dista en su interior de ese estado ideal.
Por eso, cuanto más nos creemos encausados en la armonía que aspiramos a encontrar entre todos los aspectos de nuestra vida es cuando más atención debemos prestar a nuestro "movernos" diario ya que quizás hayamos caído en la automatización de movimientos y acciones y por tal motivo no nos damos cuenta de que estamos (seguimos) tan acelerados como en el más álgido de los momentos.
Muchas veces tenemos la suerte de darnos cuenta a tiempo, por algún pequeño contratiempo o movimiento que sucede en nosotros, algo así como un "click" que nos hace dar cuenta de la vorágine dentro de la cual estamos haciendo todo, que hemos llegado a determinado momento en donde no podemos no sentirnos con una energía demasiado densa y cargada que hasta hace que nuestro respirar se vea turbado, entre otras cosas.
Es ahí cuando afortunadamente podemos frenar a conciencia y decir: "hasta acá llegué", comenzando a partir de ese punto de inflexión a movernos y hacer en consecuencia de lograr bajar los decibeles.
Otras veces quizás ni podemos darnos cuenta y así se nos pasa gran parte de nuestro tiempo, que en definitiva es nuestra vida, acelerando y desacelerando motores, como locos, sin llegar a ninguna parte, o lo que es peor, llegando pero no aprovechando ni disfrutando realmente de todos los logros que vamos sumando y conquistando.
¿Será que quizás debemos comenzar cambiando nuestra forma de expresar aquello básico que forma parte de nuestro vivir para de esta manera poder dar una ayuda a la concreción de esa armonía general deseada?
Puede ser que hasta en el expresarnos estemos enfocando mal la energía a utilizar y la manera de hacerlo.
La vida es ser, no tener, así que en pos de ese común conquiste de metas y suma de logros es muy factible que podamos embarullar nuestra esencia interior confundiéndonos y perdiendo el hilo de la serenidad interna que se ve mancillada cuando entra en nosotros el ansia de tener o cualquiera de sus múltiples sinónimos: poseer, detentar, atesorar, beneficiarse, conservar, guardar, sostener, retener, sujetar, y tantos otros que remiten en mayor o menor medida a esa gran premisa/consigna/ambición que mueve al mundo de los seres humanos; el tener.
Yo hace tiempo que resigné a ese tipo de cosas (lo que no quiere decir que no forme parte de esta vida y del mundo moderno en el que vivo) porque vi que es sólo en las otras, las simples y que se basan en el ser y no en el tener, que teóricamente han sido tapadas por el snobismo y el acelere humanos, donde realmente está la serenidad y la salvación personal.
La vida es ser y pasarlo bien, nada más. Cada uno hace lo que puede con la suya y está en uno forjar su camino, aspirando a tener mayoría de momentos felices, o de los otros, en él.
Se puede. No hay otra. Si una persona como yo, común y sin mayores luces ni dotes extraordinarios puede hacerlo (intentarlo al menos), no hay techo para desearnos lo mejor y llevar adelante la propia existencia de la forma más plena y armoniosa posible.
El tiempo es ahora, ya se sabe; entonces ¿vamos a esperar al mañana (que por otro lado no existe ya que cuando llega es el hoy y por eso la eternidad del ahora es la única opción que tenemos) para pasarlo bien? Si un tiempo inexistente en el presente, como el mañana, se vuelve inalcanzable debido a su nula representación real; de nuevo: ¿qué esperamos para hacer todo ahora en este único tiempo que vivimos?
Démosle una chance a nuestra vida, vivamos más tranquilos y ahora. ¡¡Ya!! Tenemos todo el tiempo en nuestras manos para hacerlo.

sábado, 23 de febrero de 2013

Vivir es...

La vida es un compendio de cosas, eso está claro. Y ese compendio lo arma cada uno y nadie más, ya que sería ilógico suponer que alguien externo a nosotros tenga la posibilidad y el poder de hacerlo, arrogándose ese protagonismo en lugar de uno.
De acá en adelante podemos desmenuzar como se nos antoje la idea, que siempre vamos a tener una arista nueva por desarrollar, ya que eso mismo que hace que la vida sea tan compleja (abrumadora, muchas veces, cuando no se la encara de una forma correcta), es lo que la hace de un basto y extenso análisis, se la encare por donde se la encare.
Tal es así que como contrapartida a esta inocultable idea, que no supone ninguna novedad revelada, se puede decir que la vida es también esencialmente simple, en su mirada antagonista, y en eso redunda lo rico y maravilloso del análisis sobre ella.
Se pueden hacer grandes investigaciones y declamaciones de la vida y de todo lo que implica desandar sus caminos y su entramado central a diferente niveles entonces, pero es sumamente superior a todo esto quedarse con la idea que en el día a día puede manejar cualquier ser humano sin requerimientos de erudición alguna, que es la de la simplicidad que representa y contiene cada instante que se transcurre en ella donde lo único y esencialmente maravilloso sucede todo el tiempo desde que nacemos y comenzamos a desarrollarnos en ésta, nuestra tan especial, vida personal de cada día, de cada momento.
Vivir es maravilloso. Ojalá todos pudieran decir lo mismo.