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miércoles, 22 de mayo de 2013

Somos los dueños.

Seguimos caminando
porque de esos se trata.
De caminar.

De seguir
y de detenerse sólo cuando uno,
y solamente uno,
lo crea necesario.

Y ahí sí,
recién ahí,
seguir en la dirección que nos plazca
al retomar el camino.

Somos los dueños de nuestra vida.
No hay que olvidarlo.

Nunca.

domingo, 5 de mayo de 2013

Atardecer de un finde no agitado.

Son ésta y otras fotos que publico cada tanto en mi blog instantáneas de la ciudad en la cual habito y de los momentos en los que suelo estar dando un paseíto junto a mi perro, Boro.
Ésta por ejemplo es en plaza Francia, del domingo 24 de abril a eso de la 7:30 pm., cuando sentado en frente al monumento esperaba que mi perro juegue y ande por el pasto.
Lo de atardecer, bueno, no requiere explicación ya que la oscuridad de la caída del sol lo explica todo. Ahora, lo de "no agitado" es porque ese era el domingo de un fin de semana que poco y nada había pasado en nuestras vidas, la de mi perro y mía, claro está.
Una instantánea, como les decía. De hace varios días atrás. Nada más. Sólo eso.

viernes, 26 de abril de 2013

Cae el sol en la plaza.

Este horario en la plaza, el del atardecer, donde la ciudad va calmando su ritmo y se va desacelerando de todo poco a poco, donde mucha gente abandona los parques en los que estuvieron aprovechando y disfrutando del sol para ir a sus casas y otros llegan con sus perros o solos luego de terminar su jornada laboral a distenderse y despejar un poco su cabeza y pasear (en el caso de tenerlo) a su perrito, son lugares reconfortantes para este momento del día. Sino lo han experimentado, y pueden por tiempo y ganas, prueben y verán de que estoy hablando.
Están también los que dan un cierre al día con un partidito de fútbol en alguna de las canchas de alquiler que ésta u otras plazas tienen dentro de su predio y quienes llegan hasta estos espacios públicos sin saber muy bien para que, pero con la premisa de encontrar la paz y la libertad que allí se ofrece.
En definitiva, son plazas y parques donde siempre se puede estar inmerso en un entorno más tranquilo del que ofrece la ciudad en sus calles y veredas.
Son lugares naturales. Puros. Ventilados. Y son los atardeceres aquí momentos que de poder estar en alguno de estos lugares cuando suceden bien vale quedarse y vivirlos.
Simplemente eso. Para qué cargar de consignas algo tan simple y por este motivo tan pleno y pintoresco en todos sus aspectos como esto. Sólo eso.

jueves, 7 de junio de 2012

Caminar hacia la meta.

Siempre es necesario tener en claro a donde se quiere llegar y con que finalidad se está buscando conseguir una determinada meta.
Si lo que se busca carece de fundamento real, comprometido y valedero para la vida personal y porque no grupal de una persona, entonces todo ese caminar en pos de algo es bastante frívolo y su consecuente conquista y realización será en el mayor de los casos de un carácter frugal.
La validez de una búsqueda y de una movilización para llegar al destino de la misma pasa por saber -desde adentro mismo del ser- que es en definitiva eso que hemos elegido y deseamos, además de necesitarlo verdadera e imperiosamente para nuestra vida, causa o etapa histórica que estemos atravesando. Sólo así, y teniendo en claro el objetivo, podremos movernos con determinación y paso firme hacia él.
Muchos podrán ser los canales o puentes y los motores que allanen y den ánimo a nuestro caminar diario y a nuestras ansias de seguir adelante para llegar a la deseada concreción del objetivo; y si perseveramos y no nos alejamos del camino que elegimos transitar para dar con él, al llegar y alcanzarlo nuestra satisfacción será tal que permanecerá en nosotros sin ser algo efímero como el polvo que arrastra el viento, y estaremos absolutamente realizados y felices de haber emprendido ese caminar que nos ha llevado hasta esa realizada culminación que además de muchas otras cosas significará para nosotros una gratificación personal total.