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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Lo que pase por la cabeza, sin tamiz alguno.

Es un hecho que en las redes sociales se puede ver que la gente no pone filtro alguno a sus publicaciones, quizás amparada en ese anonimato que protege o en la privacidad pura y exclusiva del momento del tipeo de lo que escribe, no teniendo en cuenta que luego eso mismo podrá ser leído por gran parte de sus seguidores o por todo aquel que por mero accidente ─virtual─ llegue hasta esa publicación.
Tal es así que sin maldad alguna seguramente y ─estimo yo─ por el mero hecho de desestructurarse y desbocarse, que se puede manejar ante lo que se desea expresar, es que muy a menudo me siento impotente al ver idioteces y burradas tan grandes como la falta de intención de provocar esta sensación en los demás (en mí), innegablemente, de quien las escribe sin tomar dimensión exacta de lo que está diciendo.
En fin, las redes sociales ─ya sabemos─ están para que todos podamos expresarnos sin ningún reparo y para que el único freno que tengamos seamos nosotros mismos; y de ahí en más ¡qué Dios nos ampare, si es que creemos en Él, o que el Universo nos proteja!

miércoles, 23 de marzo de 2016

Obrar en consecuencia.

Cuando es tanta la mala onda recibida el cuerpo pasa factura, indefectiblemente. Y si uno ya está acostumbrado, y por tal motivo no deviene la aflicción o la amargura espiritual ─al menos esa que lo destruye a uno exteriormente y es muy visible para los demás─ seguramente que cuando la embestida es brutal y psicológica, a un extremo elevado, sobrevendrán otro tipo de manifestaciones, mínimo un fuerte dolor de cabeza.
Porque mucho se ha dicho de que quien agrede en definitiva lo que necesita es ayuda más que el agredido, y que quien maltrata en alguna de las formas en las cuales el maltrato se puede hacer presente lo que está haciendo es dando un grito de pedido de auxilio y socorro, y tantas otras cosas de ese estilo; pero en definitiva quien asume la parte de ser maltratado, aunque quizás no esté dando ese grito, seguramente va a sentir luego alguna secuela ante tanto "griterío ajeno".
Y es loable no abandonar el barco en la primer tempestad, quizás sin saber que ese maltrato que se está haciendo visible por primera vez en ese momento es un pedido de auxilio, y quizás dando una oportunidad a toda la navegación movidos por el natural criterio humano de tratar de apostar a lo mejor en todo, siempre. Pero también lo es saber distinguir cuando ya nada se podrá hacer en ese viaje y entonces, por lo tanto, buscar la mejor forma de poder salirse de esa ruta que sólo va a remitir a un daño constante, con interrupciones momentáneas y esporádicas, cuando no continuo.
Y la forma de manejar todo esto no tiene una regla universal ni un manual para aprenderla y ponerla en práctica; la forma será dada por cada quien esté atravesando ésas embestidas de mala onda y maltrato, y la manera en la que surja y se manifieste siempre será válida y no reprochable, teniendo en cuenta que muchas veces el campo de acción se ve absolutamente limitado, y por tal motivo cuando logra ser vulnerado, por más mínimo que sea el paso llevado adelante, éste deberá ser aplaudido y valorado.
Que es la vida, entre muchas cosas, un camino de sufrimientos, es algo real pero de nosotros depende darle un corte concreto a esa noción para transformarla en algo realmente luminoso y valedero, o al menos más tranmquilo y pacífico. Porque, aunque un sufrimiento comparado con otros quizás sea mínimo, todos los sufrimientos son reprochables y detestables y cuando se ha sufrido tanto siempre será el momento oportuno para dejar de hacerlo.
Por eso a privilegiar el propio sufrimiento, a no desmerecerlo, y a moverse en consecuencia de éste para poder apartarlo de nuestra vida. Se ha dicho mucho acerca de este tema y es hora de empezar a hacer algo más allá de escribir o leer sobre el mismo. La vida es mucho más que un relato y por tal motivo debemos obrar en consecuencia.

lunes, 8 de febrero de 2016

Sia ♪

Hay músicos, cantantes, que me erizan la piel y movilizan mi interior de manera increíble, y si bien me gustan muchísimos intérpretes y compositores no todos logran infundirme ese toque especial que hace que vibre con la mayoría de sus temas.
Sia es una de ellos. Y la descubrí hace mucho tiempo, cuando todavía no sonaba en todos lados por esta parte del mundo que es mi país, Argentina.
Y es una cantante y compositora que me transmite, y trasmite en general, mucho más que una letra y una melodía ya que en cada canción uno puede sentirle el sentimiento interpretativo a flor de piel. Y tanto es así que ya se sabe que ella evita ser conocida por su rostro, desde siempre, para que se la admire y se le siga solo por su arte, solo por su voz y por sus canciones. Y, concluyamos, que con eso tiene bastante soporte para una carrera in aeternum.

GRACIAS SIA. GRACIAS POR TANTO QUE SIENTO CADA VEZ QUE, CANTANDO, VAS DIRECTO A MIS ENTRAÑAS MUSICALES. ♫


jueves, 29 de mayo de 2014

El veganismo y la lucha contra el especismo son motores para mi vida.

Antes de volcarme de lleno a vivir una vida vegana y antiespecista, desde todos sus ángulos y desde donde se la mire, ya en pequeñas acciones y elecciones demostraba una intención de no sumarme a la masa que cultural y folclóricamente adopta posturas que nuestros progenitores y nuestros antepasados han ido llevando adelante desde tiempos inmemoriales.
Por tal es que yo, por ejemplo, siempre tuve un poco menos que repulsión al huevo de gallina, de codorniz y de cualquier ave "ponedora" no pudiendo comer jamás en la vida fideos amasados al huevo (me producía literalmente ganas de vomitar darme cuenta que la pasta era de ese estilo) y consumiendo siempre y hasta el día de hoy fideos de pasta seca de sémola o integrales, pero nunca al huevo.
Tampoco me era atractivo vestirme con ropa de cuero, ni siquiera en mi adolescencia cuando era un "boom" total hacerlo y era la "onda" absoluta tener alguna campera, bolso, o accesorio de este material de un ser vivo (ya muerto en ese caso).
Muy esporádicamente miraba películas en donde los animales recibieran algún maltrato (a pesar de saber que en la mayoría de los casos lo que se ve en las escenas es ficticio con respecto a lo que se hace con ellos en la realidad del set de filmación) y era de mi agrado, cuando jugaba, jugar a que era un animal. Por ejemplo: jugando en el patio de mi casa con un amigo del barrio, creo que con mi hermana, y no sé bien si con algún otro chico más también, recreábamos la serie Daktari y yo siempre era Clarens, el león bizco de la tira.
Algo que sí amaba, muy contrariamente a todos los signos antiespecistas que daba de pequeño, era ir al zoo. En verdad lo amaba, pero me quedaba horas frente a las diferentes jaulas de los animales allí encerrados tratando de que me vieran, de que me miraran a los ojos; y la verdad que cuando lo lograba, especialmente con el viejito orangután del Zoo Porteño, me costaba horrores irme, continuar el recorrido, porque, amén de que me gustara estar haciendo ese paseo, en ese preciso instante del intercambio de miradas me sentía triste y con enormes ganas de abrazarlo ya que nuestro contacto visual, cuando se daba, se prolongaba mucho tiempo a través del grueso vidrio que separa a estos seres cautivos de la gente que va a observarlos.
Por lo tanto siempre tuve una marcada afinidad a amar y a sufrir, desde el lugar que yo ocupaba, la tristeza que los animales pudieran sentir, ya que tomo esto último del orangután anciano como un mimetismo que yo buscaba alcanzar al querer cruzar miradas con él; una mirada, la suya, tan triste (quizás en ese momento no lo notaba en su total magnitud) como la que solo ofrecen los seres presos, sufrientes y egoístamente privados de su libertad y plenitud por el ser humano egoísta.
Y si de pequeños nos van fomentando la aceptación y "normalización" de todas estas costumbres no es menor que yo me haya "salido" de ese molde especista, y estos indicios que comento junto a otros muchos que no agrego para no hacer tediosa la lista y la lectura son motivo personal de mi orgullo y de mi felicidad por abrazar esta filosofía de vida que no hace otra cosa que hacerme un hombre de bien y liberarme de esas cadenas que me ponían (sin saber) los mayores, en concordancia a la costumbre de aceptar y transmitir esas mismas cadenas que ellos también traían generacionalmente puestas, y haciendo mi liberación "el motivo" más contundente de este deseo e intento propio de que todos los seres vivos que sufrimos (pero que también gozamos) podamos liberarnos y ser felices. Libres y Felices.
Por eso
EL VEGANISMO Y LA LUCHA CONTRA EL ESPECISMO SON MOTORES PARA MI VIDA.

viernes, 5 de julio de 2013

Antes que anochezca.

La vida de Reinaldo Arenas estuvo sumida en la pobreza durante el tiempo de su niñez, la opresión en su adolescencia y la angustia en su adultez. Él nunca vivió, a pesar de que experimentó fugaces momentos de liberación, en un estado de libertad y relajación pleno. Todo lo que tuvo que ver con su vida estuvo siempre ligado a la desatención en su niñez y a la persecución en su adultez.
Toda una infancia encuadrada en la desatención que rodea a la pobreza extrema, esa que hace que la gente haga prevalecer otro tipo de cosas antes que aquellas que tienden a fomentar el trato, la atención y los vínculos (así se mantenga una relación familiar que pueda asemejarse a la del estar presente), es la resultante de una desidia que por otras necesidades vitales como la de no morir de hambre van trasladando hacia otro lugar de menor importancia el trato cotidiano, fue lo que plasmó en sus relatos este autor que de adulto, y ya antes entrando en su adolescencia específicamente, pasó a experimentar el tormento de la persecución constante por querer seguir manteniendo esa libertad que la pobreza le confirió en sus primeros años de vida expresándose ahora, en esta nueva etapa, en forma libre y desestructurada a través de la escritura, con respecto a reglas vigentes desde un estado nacional que venía a reemplazar a una dictadura, la de Batista, y que él veía como otra peor, la de Castro. Básicamente este fue su pesar y sufrimiento constante, frente al cual Arenas trató de seguir adelante, siempre, mientras que fuera necesario hacerlo, claro.
Tiempo aciago, por lo tanto, el que transcurrió desde el momento de su nacimiento en Aguas Claras, Cuba, en 1.943 hasta el de su muerte en Nueva York, EE.UU., en 1.990; donde las desventuras, matizadas quizás con la euforia transformada momentáneamente en alegría y disfrute compulsivo en esa característica innata tan propia del pueblo cubano, lo confinaron a llevar una vida en la que tuvo que vivir errante -física y espiritualmente- para nunca sentir que podía descansar y llegar a su lugar.
Reinaldo Arenas tuvo en claro que era un desterrado y que como tal jamás encontraría la paz y el bienestar necesarios para vivir porque él, inconscientemente y a pesar de no querer regresar a Cuba luego de poder salir después de tantos intentos frustrados, sabía que ése era su lugar, donde estaban sus recuerdos, sus olores y todo lo que únicamente podía darle la tranquilidad que su alma necesitaba, y como bien lo deja en claro a lo largo de su vida y de su obra, era esta isla a la vez un lugar del que había que salir en lugar de regresar, aunque en realidad esa otra idea siguiese siempre vigente en él, que esperaba que alguna vez su Cuba pudiera ser libre, algo por lo que tanto hacía en definitiva a través de su vida y su obra, naturalmente.
Antes que anochezca fue el libro final editado luego de su muerte en el que a modo de autobiografía narra el tiempo transcurrido desde que tuvo noción de su existencia hasta que no puedo más y decidió poner fin a la misma.
Libro pintoresco y revelador en los momentos en los que el relato nos lleva por diferentes costumbres y hechos concretos de la Cuba de mediados de siglo pasado, desconocidos o no tenidos en cuenta por quienes pertenecemos a una sociedad un poco diferente a la cubana, tan distanciada en general de las sociedades occidentales tipo; pero también desgarrador en el abordaje de la desesperación provocada por un régimen al cual se apoya en primer lugar (como fue el caso de Reinaldo con respecto al inicio de la revolución comandada por Castro a la que adhirió y acompañó en sus primeros tiempos) para luego, y por rechazo del propio gobierno, sentirse excluido, eliminado, y perseguido, al punto de no poder vivir tranquilamente nunca más, hasta el fin de sus días, aún estando en el exilio.
Pero como no es la finalidad de esta entrada relatar el libro Antes Que Anochezca sino que, a partir de esta obra que resume su vida y su peripecia de búsqueda de libertad en este mundo se dé relevancia y homenajee a un hombre que a pesar de todo vivió incorruptible ante aquello que lo oprimía, es que hay que valorar y resaltar el hecho de que descubrió desde temprana edad que sólo sería a través de mantener sus ideales y convicciones a través de la pluma que seguiría en el camino hacia la plenitud de la libertad, y que no cediendo ante presiones y torturas recibidas, con fundamentos descarados y adosados por antojo para poder inculparle algún delito y arremeter contra él, se mantendría en ese camino de autenticidad y respeto hacia los demás cubanos y hacia el resto del mundo que pensara como él, y fundamentalmente hacia él mismo; algo que consiguió sin lugar a dudas y que el ejemplo de su vida y su lucha literaria lo corroboran.
Conviene desprenderse de cualquier pre-concepto antes de comenzar a leer su obra y fundamentalmente este libro, su trabajo póstumo, ya que es fácil prejuzgar ideas y hechos narrados estando situados a muchos kilómetros de distancia y de tiempo con respecto a la época descrita y los sucesos acaecidos y compartidos por Reinaldo Arenas desde una absoluta honestidad, para poder apreciar en su totalidad la autenticidad y la libertad que brotan a partir de cada línea de este relato en el que muchas veces sólo se encuentra un pedido desesperado de ayuda y, justamente de eso que prevalece en toda su obra, de libertad.

domingo, 16 de junio de 2013

El ser humano se la ha robado.

No podemos ver belleza en una imagen de este tipo, ya sea que la contemplemos en vivo o a través de una fotografía como en este caso.
No podemos descubrir ni un ápice de esa majestuosidad que otrora hubiese caracterizado a un ejemplar como éste de haberse encontrado en su hábitat.
No podemos ver su alegría, expresada en un par de frondosas y enormes alas desplegadas por los cielos de altas cumbres y tiñendo el paisaje de magia y belleza.
No podemos sentir el latir de su cuerpo, su verdadero latir por el hecho de estar vivo o viva, ese que irradiaría de sólo verlo o verla posado/a sobre un alto brazo de algún milenario -por lo grande y alto- árbol que cobijara su descanso.
No podemos. Nada de esto podemos ver ni hacer con respecto a este águila cautivo.
¿Por qué? Justamente por su condición de cautiverio y porque su vida se ha cercenado reduciéndose sus días al encierro perpetuo y a la tristeza y el oprobio definitivos, dentro de la cárcel que representa su exhibición en una jaula de algún jardín zoológico, y porque ha perdido lo más preciado que podemos tener todos los seres vivos: la libertad. Y hay un solo responsable en todo esto: el ser humano. Él ha sido quien se la ha robado.

martes, 23 de abril de 2013

Pequeños milagros de cada día.

Casi diariamente, o según la intensidad que yo le dé, puedo ver estos comienzos de atardeceres que se dan en el parque, cuando voy al caer del día con mi perro para que éste pasee, juegue, corra y haga sociales con otros perros.
Soy afortunado, ya lo creo, porque ver estas imágenes en vivo y en directo y apreciarlas y valorarlas es algo que seguramente no todos puedan hacer.
Yo, por ejemplo, disfruto y mucho de este tipo de cosas. Las vivo y las siento en total libertad y con el real sentido que tienen, justamente el de la libertad, además del de la belleza.
Porque ¿qué pasa si por estar acostumbrados a algo por tenerlo ahí en nuestras narices no le prestamos la debida atención? Nada, realmente nada; pero, entre admirarlo y gustarlo o no reparar en él, elijo lo primero ya que no soy como ese tipo de gente que sólo valora (añora) las cosas cuando no las puede tener a su alcance cuando lo desea.
Por tal motivo creo más que oportuno compartir mi dicha, por ser espectador de este paisaje, y transmitirles a todos ustedes la necesidad, es más, la imperiosa necesidad, de volver a caer en la cuenta de estos pequeños milagros que nos regala la vida cada día.

miércoles, 17 de abril de 2013

Repudio y desacuerdo acerca de su existencia.


Declaro mi total desacuerdo y todo mi repudio a este tipo de instituciones que lucran con el encierro, la discriminación y la falta de dignidad de los animales,
que mantienen cautivos y alejados de su ámbito natural, a costa de mostrarlos como objetos sin derechos y sin capacidad de padecer tales encierros.

martes, 9 de abril de 2013

Para no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.

¿Cuál será el mal ímpetu o motivo egoísta que mueve a una persona o asociación, y posteriormente a los individuos de una sociedad, a aceptar quitarle la libertad a un individuo que siente y desea ser libre como todos los seres vivos del planeta?
Es injusto y desesperante para la media de los seres vivos ser privados de la libertad cuando nada malo se ha cometido y cuando el derecho a ser libres es algo inalienable de cada individuo.
¿Por qué entonces no contemplamos esta idea para otros seres, diferentes a nosotros los humanos, y los encerramos en jaulas, peceras, cajas de cristal, y demás recintos que lo único que hacen es alejarlos de su sitio natural, ese que les debería tocar para vivir y desarrollarse plenamente junto a otros seres de su especie y del resto de las especies vivas que merecen los mismos derechos que los seres humanos, por ejemplo?
Es injusto, repito, que nada se haga con respecto a la quita de derechos de algunas especies, la animal básicamente, y que todo lo malo y atroz como los jardines zoológicos, los acuarios marinos, y los circos con animales, entre otros lugares, se vean como algo normal, natural, pintoresco y aceptable.
Es trágico que la visión de la gente en el mundo entero tome este tipo de cosas como absolutamente normales, no hay derecho. Y ni hablar de los encierros previos a las torturas seguidas de muerte que se comenten sobre millones y millones de animales diariamente en los mataderos para transformar esos cuerpos asesinados en comida humana.
¿Es qué no se ponen a pensar quienes consumen un trozo jugoso de carne, jugoso por la sangre que brota de él, que esa fracción de cuerpo que se va a ingerir fue una vida que seguramente al momento de comerlo, de no haber sido por la aberrante costumbre arraigada desde miles de años en la humanidad, podría estar viviendo y corriendo feliz por algún escenario de la naturaleza, disfrutando de la vida, de su vida?
No, yo creo que no, que definitivamente no se ponen a pensar en todo este tipo de cosas que derivan del simple pero no por esto menos horroroso hecho de llevarse un pedazo de carne a la boca.
Quizás porque saben que nunca podrá pasar a la inversa, es decir que sean los animales quienes alguna vez puedan pretender comernos a nosotros -con estructuras organizadas como mataderos humanos, mediante- que ni se ponen a pensar en lo que significa ocupar su lugar (el de los animales) con respecto a nuestra desfavorable mirada sobre ellos.
Por eso, la libertad y el derecho a vivir en total armonía con el planeta y el resto de las especies es algo que la raza humana debería aprender basándose en la vida de los animales que nunca vulneran la de sus congéneres o similares, a no ser por las cadenas que en forma natural y sabia se operan dentro de la naturaleza y entre todos sus habitantes; pero naturalmente, y sólo así.
Es cierto que con el tiempo va creciendo el número de personas que se comprometen y apuntan a privilegiar los derechos de los animales, producto de interesarse y tomar conocimiento primero, y conciencia después, de que ellos nos necesitan y somos nosotros los únicos que podemos comenzar a revertir su suerte, esa suerte que fue echada por nuestra especie y que por lo tanto es a los integrantes de la misma a quienes nos corresponde volver a situarlos en un lugar de estima, amor, respeto e igualdad.
Ojalá que cada vez crezca en número y calidad el tamaño de personas adeptas a salvarlos -de una u otra forma- y que pueda frenarse tanto sufrimiento y dolor inaceptable, irracional e inmerecido; para definitivamente y de una buena vez por todas no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.


sábado, 30 de marzo de 2013

Plazas y parques de la CABA entre rejas sin ser culpables de nada.

Van quedando cada vez menos sin cercar y es ilógico que, si nos ponemos a pensar en el real sentido de estos lugares públicos, se los cierre entre rejas cuando desde siempre remitieron a sitios abiertos y LIBERTAD, Mauricio Macri; ¿entendés??
¡¡¡¡LIBERTAD!!!!

sábado, 23 de marzo de 2013

¡¡LIBERTAD!! ¡¡LIBERTAD!!

Imagen de libertad, esparcimiento y belleza. Lástima que el inoperante de Macri va cerrando de a poco todas las plazas y éstas solo pasan a ser espacios cerrados y limitados a algunas franjas horarias del día y de la noche.
Algo tan contrario a la libertad, por cierto.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Corro a contarles. ¡YA!

Estoy leyendo un libro, un gran libro. Uno de esos que al comenzarlos a leer te hacen (o no) dar cuenta que no estabas -sin saberlo hasta ese momento- tan alejado del modelo que proponen incorporar en la vida de quien los lee, previa decisión y aceptación de cada uno, por supuesto.
Como decía, a medida que me voy introduciendo en su relato, voy descubriendo que muchas de las cosas que propone el autor en este libro, afortunadamente ya las venía haciendo, sin caer en la cuenta quizás, y en gran medida regían mi vida desde mucho antes de tomar conocimiento concreto de ellas a través de la lectura del mismo.
El tema que aborda y profundiza es el de ser feliz. Nada más. ¡Y nada menos! Esto, como idea central, esencial y principal que es generadora a su vez de otros temas no menos importantes que surgen a partir de este primer gran suceso cotidiano que debe tener lugar en nuestro ser, a cada momento, constantemente, siempre.
Ser feliz, sin requerir de nada del afuera para lograrlo y dependiendo sólo de nosotros mismos, a través de nuestra consciencia libre (llegaremos a ella con la ayuda que se encuentra en los diferentes capítulos del libro) y de nuestro ser luminoso, gozoso y colmado de Amor; viviendo en el tiempo presente sin estar atados al pasado ni al futuro.
Sin estar atados al pasado ni al futuro, y vuelvo sobre esta idea para fundamentarla ya que la no atadura a estos dos momentos (podríamos llamarlos así) tiene su razón de ser porque uno ya ha sucedido y como tal no existe, y el otro aún no ha llegado a nosotros y, por lo tanto, no tiene sentido prestarle atención a algo que tampoco existe y no sabemos si existirá en algún momento.
Básicamente, a través de la lectura de este libro, voy descifrando que la idea de vivir en el presente no me era tan extraña o ajena a como está planteada aquí, y que si bien no la tenía conceptualizada hasta ahora que la descubro en sus páginas, siempre he apostado por algo muy similar a lo que he encontrado en este escrito.
Resumiendo. Por lo leído hasta aquí, lo único importante y valedero es vivir siempre en el ahora, el tiempo presente. Tiempo eterno e inagotable que transitamos continuamente y que, por otro lado, es el único que existe, el único tiempo real.

domingo, 24 de junio de 2012

Los animales.

Quien no pueda detenerse a mirar por un minuto en la mirada de un perro o de cualquier otro animal (ya que para el caso es lo mismo) y descubrir la bondad y la pureza que encierra la mirada de estos seres vivos no puede considerarse una persona que haya entendido como es ese cúmulo de cosas esenciales de esta vida.
Ese amor incalculable que está ahí, en cada ser de la especie animal, esperando a ser considerado por nosotros los seres humanos es un obsequio que la vida puede hacernos a todos, y que sólo requiere de cada uno y de la propia iniciativa para que se lleve a cabo y se realice en todas las personas que habitamos este mundo.
Son amores incondicionales y fidelidades absolutas, como nunca podrán aparecer ni alcanzarse desde un corazón humano que quiera ufanarse de ser parecido al de ellos, los animales.
Muchas cosas representa la vida terrenal, la obtención de metas, la llegada a objetivos, la generación de estímulos y el compartir afectos para sentirse un ser humano íntegro y completo. Más si todas estas cosas no van acompañadas de la felicidad que produce poder nivelar en algunos momentos de nuestra vida las vivencias con seres de la especie animal, seguramente nuestra vida estará incompleta y aún le faltará ser abrazada por esta magnífica experiencia de amor y compañerismo que produce el estar al lado de un amigo y compañero de vida no humano como son los animales.
Demos lugar a este tipo de relaciones que engrandecen la parte humana de cada persona, además de dignificarla y engrandecerla a cada momento de este mágico y supremo intercambio. Ellos quieren vivir su vida de la mejor manera que puedan, como nos pasa a cualquiera de nosotros, y en el caso de los animales domesticados es más evidente que desean estar junto a los hombres y mujeres que están desperdigados por el mundo entero, en muchos casos solos y abandonados y en otros con familias que podrían sumar a un integrante que solo aportará felicidad y amor haciéndose considerar uno más del grupo en poco tiempo.
El hombre los domesticó, entonces le corresponde al hombre hacerse cargo de ellos y no dejarlos a la deriva, solos y abandonados a su suerte ahora que ya ha pasado tanto tiempo de esas primeras búsquedas e intentos de hacerlos sociables creándoles un vínculo con los humanos que ellos tomaron, desarrollaron y están dispuestos a defender no entendiendo el porque de la vuelta atrás de estos mismos hombres que ahora los abandonan o no responden ante su situación de calle y desprotección total.
Con respecto a los salvajes, deben seguir siéndolo y gozando de la libertad que el mismo hombre debería cuidar y garantizarles durante todo el tiempo que dure sus vidas, no cazándolos, no asesinándolos, no atrapándolos y dejándolos vivir libremente en su hábitat natural, no queriendo tomar ventaja de sus vidas para lucro humano bajo ningún punto de vista.
Vienen a este mundo, como nosotros, para ser felices. Qué su encuentro con los seres humanos signifique un motivo de felicidad, seguridad y confianza y no de tortura, miedo y horror.
No podemos permitirnos el hecho de ser sinónimo de verdugos para la imagen que representa el hombre en la mayoría de los casos para con ellos, los animales.
Seamos entonces un canal de mejora para sus vidas, un puente entre aquello que puede hacerles bien y ayudarlos a vivir plenamente y la realización de esto mismo, ya sea en un bosque, en el mar o en el río, en un campo o en una selva junto al resto de los de sus especie o por el contrario en una casa, pasando del sillón del living a la cama de alguna habitación y rodeado de su familia -por adopción- humana.
Seres de amor y de luz que están ahí, de una u otra manera tan cerca nuestro, merecen lo mejor y es nuestra responsabilidad que así suceda.

jueves, 14 de junio de 2012

Solo una pequeña voz que forma parte del grito colectivo mundial.

Nunca más volví a sentir ganas de comer carne de ningún tipo de animal, productos derivados de la leche o algún tipo de alimento dulce o salado que provenga directa o indirectamente de ellos, los indefensos seres que tanto amo e intento proteger a través de las distintas determinaciones que llevo a cabo en mi vida diaria.
Es cierto que cada vez me interiorizo más en mi decisión, producto de mi interés por abrazar esta hermosa y compasiva causa desde todos sus flancos, para sentirme absolutamente pleno al momento de elegir por convicción propia, responsable y compasiva todos los productos que hacen a mi alimentación y los artículos de diversos tipos que utilizo en mi vida diaria; y no moviéndome por un snobismo paupérrimo en el que solamente estaría sometiendo mis elecciones y gusto personal para ser como tal o cual grupo de personas. Nada más lejos, y por eso el interés que cada día crece en mi por ser un individuo que se siente responsable y que de ahí en más puede intentar llevar claridad sobre los motivos que hacen a su elección para que otros también abracen esta forma de ser.
Quiero mejorar el nivel y la calidad de vida de todos los animales, intentar evitar cualquier tipo de tortura, vejamen y sufrimiento en estos seres de amor y pureza, y quiero fundamentalmente llevar, junto a muchos amigos que lo hacen a diario, este mensaje al mayor número de personas posibles.
De todos los que pasen por acá y lean mis escritos, algo puede quedar en alguno y con esa pequeña semilla, ya será suficiente para que el mensaje se traslade y vaya buscando asidero en más de un corazón compasivo y bondadoso como el que estoy seguro que existe en millones de lectores y navegantes de la Web.
Yo soy apenas una ínfima voz de ese grito que transmite el mensaje que muchos, como yo, transmitimos a diario a través de los blogs, las redes sociales, el discurso personal constante, y la forma de vida; pero sin esta minúscula voz este mensaje tendría una voz menos y los animales estarían teniendo entonces una voz menos que los ayude a aspirar a una mejor calidad de vida pudiendo extender las expectativas de la misma muchos años, como nos pasa a nosotros, los humanos.
Nunca seremos suficientes los que estemos luchando por esta causa, siempre estaremos esperando y esperándote (a vos) para que junto a nosotros, te sumes a la tan básica y elemental cruzada de pedir por igualdad y respeto en la vida de todos los seres vivos que sentimos dolor, angustia, miedo y amor.