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domingo, 3 de marzo de 2013

La pobreza. La locura. La tristeza.

¡Qué tristeza la locura! Y más aquella que va acompañada -sino que es originada- por la indigencia.
Veo generalmente que, quienes se encuentran en situación desfavorable frente a la vida en ese lugar extremo de la mendicidad y la absoluta pobreza, son también portadores de esa desorientación evidente que, a grandes rasgos, determina síntomas de la locura.
Hablan solos, se ríen, están sucios y desalineados, van como desenfocados de sí mismos, y todo ese tipo de cosas que caracteriza a la gente mentalmente insana.
Y me provoca tristeza ver todo esto ya que la demencia, en este caso específico al que aludo, es generalmente la resultante del estado paupérrimo de la calidad de vida de estas personas que, libradas a la buena (a la mala) de sus días, terminan convirtiéndose en indigentes materiales en primer lugar y, porque no decirlo también, mentales; en forma paralela y casi inseparable, en todos los casos de este tipo.
Es triste, muy triste para mi, encontrarme y chocar de frente con esta realidad que puede contemplarse en la calle, en la vereda, en el subte, en el tren, en el colectivo, y en cualquier lugar y contexto; y que como he dicho en una entrada de hace varios días atrás, hablando de la pobreza exclusivamenteaunque no se los vea todo el tiempo, como antes, siguen estando ahí, anexando ahora a este mal, otro también implacable y devastador, como es el de la locura.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¡¡Qué HDP!!

¡¡Qué H D P!!
(Hipnotizadora De Perejiles)
Digo, porque sólo un grupo de perejiles prestaría atención a las palabras de esta mujer.



viernes, 15 de junio de 2012

"La locura es poder ver más allá".

Viendo un informe en un noticiero matutino de la televisión abierta acerca de la demencia y la forma de canalizar y expresar a través del arte las emociones, pude comprobar gracias a la ayuda del profesional a cargo que comentaba las técnicas y beneficios de la terapia que se opera en los internos que comparten varias horas de trabajo e intercambio de ideas junto a personas que los visitan para este fin (artistas plásticos, profesionales de varias ramas del arte manual específicamente y colaboradores artísticos) que el estímulo y el afecto expresado a través del compartir diferentes momentos y actividades es algo que, según comentaba el mismo profesional de la psiquiatría a cargo, les hace muy bien a los pacientes allí alojados que reciben a estos visitantes y la tarea -artística- que realizan junto a ellos, como un mimo al alma y a sus propias vidas al no sentir la distinción de internos y externos (visitantes), y pudiendo canalizar la fuerza obtenida a través de esta actividad integradora para tener fuerza, ánimo y empuje para salir adelante y seguir adelante cada uno con sus respectivas rutinas, terapias y tratamientos dentro de la institución.
Fue para mi también un mimo al alma ver esta nota en donde se los veía muy alegres, laboriosos, entusiasmados y motivados ya que sacando provecho de todo lo que uno vive y ve pude darme cuenta una vez más que es a través de la motivación que las cosas pueden llegar a tomar otro color y el panorama puede verse modificado positivamente sin necesidad de mucha más parafernalia mediática.
Por último, ver esta nota me llevó a pensar, también una vez más, que no es necesario que siempre uno esté sujeto a vivir -o esperando- lo majestuoso y espectacular para su vida y que es en las pequeñas cosas, vividas plenamente y con toda la intensidad que requieren, que se puede hallar la verdadera felicidad y el motor para seguir adelante y darse cuenta de que siempre podemos dar un paso más.

El tuerto y los ciegos by Sui Generis on Grooveshark