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martes, 23 de julio de 2013

Quizás en eso consista la pequeña superación diaria.

Estando en la ciudad de Mar del Plata el último fin de semana largo del feriado del 20 de junio, día de la bandera, en uno de esos momentos en los que andamos caminando la ciudad y recorriendo los sitios que aunque ya visitados nunca nos saben iguales en su recorrido, vi a un señor de edad mayor, que iba haciendo ejercicios y todo tipo de esfuerzos, que se notaba a las claras que eran algo fuertes y exigentes para alguien de su edad; pero que en este hombre no representaban de mayores bríos.
Lo vi, me asombró positivamente ver esa imagen, y luego seguí con lo mío y lo de quienes estaban junto a mi realizando ese placentero paseo de caminata, propio de las visitas invernales a esta ciudad.
El tema es que en determinado momento, estando yo a esa altura del paseo sentado en los bordes de los pilares que dan al mar, previo terreno de rocas que hay entre éste y la acera, veo al mismo señor que antes había visto por la calle, ahora caminando por las rocas que en forma irregular y empinada delimitan, como dije, el mar con la superficie continental.
Por este motivo lo fotografié al instante teniendo en mente en algún momento plasmar, aquí en mi blog, esta experiencia que yo sentía que vivía de ver algo tan loable.
Y me asombré de tan intrépida empresa llevada a cabo por este hombre y después de tanto asombrarme y comentar la hazaña que el protagonista de esta entrada realizaba cerré este espectáculo visual con la siguiente reflexión: Quizás en eso consista la pequeña superación diaria, esa que no es una gran hazaña única o esporádica (como yo la veía y entendía) sino aquella que de constante y repetitiva se convierte en la gran hazaña y en el óptimo logro que hacen que alguien sólo se vea grande para los demás (para mí en este caso) pero no para quien la lleva adelante.

martes, 25 de junio de 2013

lunes, 29 de abril de 2013

Ay, ay, ay... Hay que ir al gimnasio.

No hay caso che, hay gente que lleva en el alma eso del gimnasio y la actividad física. Yo, se ve que no. Lo hago, sí, pero como finalidad de salud y de verme (en todo sentido) bien.
Pero como decía, a mi no me surje desde las entrañas esa fuerza o ese ímpetu que me hace querer, necesitar y adorar ir y estar en el gimnasio.
Hay gente que sí, de hecho se les nota que están en su salsa cuando se encuentran allí. Y hacen sociales, y charlan entre rutinas, y alargan su estadía en el salón de ejercicios.
En mi caso, y en el de muchos más seguramente, voy, hablo con la gente (profesores incluidos) que luego de más de 3 años de ir al mismo lugar ya conozco y, obviamente, he entablo relación. Pero de ahí a postergar en más de 20, 30, ¡¡o 40!! minutos la continuidad de mis rutinas por quedarme hablando y nada más, la verdad que no, no soy de esa clase de habitué del gim.
Por eso, es cierto que muchas personas van a ejercitar su cuerpo y su musculatura para además conocer gente (en todas sus acepciones) y para trascender la simple actividad de ejercicios deportivos que en estos lugares se realizan.
No sé, yo he reparado en esto. Y todos/as han reparado en esto en algún momento, seguramente. Y tampoco está mal que así lo hagan los que gustan de ese tipo de actividades extra aeróbicas y musculares en lugares que esencialmente son para eso, para las actividades aeróbicas y musculares.
Lo noto cada vez que estoy en la cinta básicamente, donde puedo ver, mientras camino o corro, los movimientos que se suceden en el gimnasio al cual voy.
Es así, y hay que aceptar que el gimnasio es además de todo lo que supone este tipo de instituciones deportivas un centro de reunión social donde confluyen diferentes tipos de personas y de hecho la prueba es que están quienes se mueven allí de la manera que he comentado recién y quienes no. Y todos conviviendo armoniosa y respetuosamente bajo un mismo techo.
Pero ir al gimnasio, finalmente y retomando la idea central de esta entrada, hay que ir. Está bueno hacer algún tipo de actividad física. Para la salud, para sentirse bien y para mover el cuerpo dándole de esta manera la posibilidad de que oxigene su sangre y entre en movimiento su organismo. Es en cierta forma liberador, descontracturante y desestresante hacerlo. Es una buena opción, definitivamente. Una buena y saludable opción.

martes, 9 de abril de 2013

Para no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.

¿Cuál será el mal ímpetu o motivo egoísta que mueve a una persona o asociación, y posteriormente a los individuos de una sociedad, a aceptar quitarle la libertad a un individuo que siente y desea ser libre como todos los seres vivos del planeta?
Es injusto y desesperante para la media de los seres vivos ser privados de la libertad cuando nada malo se ha cometido y cuando el derecho a ser libres es algo inalienable de cada individuo.
¿Por qué entonces no contemplamos esta idea para otros seres, diferentes a nosotros los humanos, y los encerramos en jaulas, peceras, cajas de cristal, y demás recintos que lo único que hacen es alejarlos de su sitio natural, ese que les debería tocar para vivir y desarrollarse plenamente junto a otros seres de su especie y del resto de las especies vivas que merecen los mismos derechos que los seres humanos, por ejemplo?
Es injusto, repito, que nada se haga con respecto a la quita de derechos de algunas especies, la animal básicamente, y que todo lo malo y atroz como los jardines zoológicos, los acuarios marinos, y los circos con animales, entre otros lugares, se vean como algo normal, natural, pintoresco y aceptable.
Es trágico que la visión de la gente en el mundo entero tome este tipo de cosas como absolutamente normales, no hay derecho. Y ni hablar de los encierros previos a las torturas seguidas de muerte que se comenten sobre millones y millones de animales diariamente en los mataderos para transformar esos cuerpos asesinados en comida humana.
¿Es qué no se ponen a pensar quienes consumen un trozo jugoso de carne, jugoso por la sangre que brota de él, que esa fracción de cuerpo que se va a ingerir fue una vida que seguramente al momento de comerlo, de no haber sido por la aberrante costumbre arraigada desde miles de años en la humanidad, podría estar viviendo y corriendo feliz por algún escenario de la naturaleza, disfrutando de la vida, de su vida?
No, yo creo que no, que definitivamente no se ponen a pensar en todo este tipo de cosas que derivan del simple pero no por esto menos horroroso hecho de llevarse un pedazo de carne a la boca.
Quizás porque saben que nunca podrá pasar a la inversa, es decir que sean los animales quienes alguna vez puedan pretender comernos a nosotros -con estructuras organizadas como mataderos humanos, mediante- que ni se ponen a pensar en lo que significa ocupar su lugar (el de los animales) con respecto a nuestra desfavorable mirada sobre ellos.
Por eso, la libertad y el derecho a vivir en total armonía con el planeta y el resto de las especies es algo que la raza humana debería aprender basándose en la vida de los animales que nunca vulneran la de sus congéneres o similares, a no ser por las cadenas que en forma natural y sabia se operan dentro de la naturaleza y entre todos sus habitantes; pero naturalmente, y sólo así.
Es cierto que con el tiempo va creciendo el número de personas que se comprometen y apuntan a privilegiar los derechos de los animales, producto de interesarse y tomar conocimiento primero, y conciencia después, de que ellos nos necesitan y somos nosotros los únicos que podemos comenzar a revertir su suerte, esa suerte que fue echada por nuestra especie y que por lo tanto es a los integrantes de la misma a quienes nos corresponde volver a situarlos en un lugar de estima, amor, respeto e igualdad.
Ojalá que cada vez crezca en número y calidad el tamaño de personas adeptas a salvarlos -de una u otra forma- y que pueda frenarse tanto sufrimiento y dolor inaceptable, irracional e inmerecido; para definitivamente y de una buena vez por todas no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.


domingo, 7 de abril de 2013

Veganismo. Camino de amor, compasión y total respeto por la vida.

Es el veganismo el camino del amor, la compasión y el máximo respeto por la vida, toda.
Tenemos presente quienes adoptamos esta forma de vida que somos los seres más afortunados al poder vivir libremente sin tener a nadie por sobre nuestra cabeza que digite nuestra vida y decida cuando arrebatárnosla o dejarnos seguir en ella bajo condiciones miserables e indignas. Lo sabemos.
Por esto nos involucramos directamente en ese sufrimiento que nuestros congéneres le proporcionan a nuestros hermanos animales y tratamos de evitar que esto siga sucediendo, comenzando por nuestro humilde aporte de cambiar el mundo a partir de nuestra opción y de nuestro ejemplo.
Por eso, si alguna vez se encuentran con algunas personas que quieran informarlos, comentarles o explicarles lo que realmente sucede a partir de las decisiones que los seres humanos llevamos adelante cuando decidimos comer animales, vestirnos con sus pieles o visitar diferentes tipos de espectáculos que los tienen como parte de la oferta de atracción, deténganse, escúchenlos y traten, al menos una vez, de ponerse en el lugar de estos pobres seres que han sufrido el infortunio de ser equivocadamente dominados por quienes en su desidia de creerse superiores les hacen daño y sólo llevan tormento a lo poco (o mucho) de lo que vivan en sus acotadas y esclavistas vidas, hasta que les llegue la muerte que cierra el más espantoso ciclo que pudieron atravesar; cuando en realidad tendría que haber sido todo lo contrario y deberían haber disfrutado de los escenarios naturales en los cuales deben estar y de los cuales nunca deben ser sacados, permitiéndoles de esta manera desarrollarse y vivir plenamente, junto a sus familias (como lo hacemos nosotros, los seres humanos) en total libertad, felicidad y tranquilidad.
El mundo va evolucionando y gracias a ésto, cambiando; aunque de manera lenta y muy tardía en muchas ocasiones, pero cambia. Por eso hay que quedarse con esta idea esperanzadora y hermosa de que alguna vez, finalmente, todos los hombres y mujeres que habitan el planeta tierra comprenderán que la violencia y la injusticia no llevan a ningún camino más que al de volverse tristemente inmutables frente al sufrimiento ajeno (de especies ajenas a la nuestra), algo aberrante e inaceptable que debe ser frenado urgentemente para poder sentirnos todos, sin excluir a ninguna especie de seres vivos con sistema nervioso, seres afortunados de llegar a este mundo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Veganismo es mi razón.

Desde que mi vida se ha inclinado por completo al veganismo mi conciencia se ha expandido y ha reformulado su posición con respecto a la vida y al porque de estar yo aquí, prestando atención a cosas en las que quizás no todos reparen.
Muchos miles, o millones de personas, sí reparan en esos detalles en los cuales yo lo hago, pero quizás somos tan pequeños (en número) ante la gran multitud que no lo hace, que por eso parece que fuéramos unos pocos que osamos pensar, sentir, vivir, amar y compadecernos diferente, transformando esa compasión en un acto real y activo, para evitar todo sufrimiento, injusticia y atropello con respecto a la vida de los seres que son vistos como inferiores y carentes de sentimientos y emociones por esa misma multitud que no comparte nuestra filosofía de vida, la de la pura igualdad para todos los seres vivos con sistema nervioso central.
Bueno, yo sí reparo, amo, defiendo y me entrego -con mi postura y hacer diarios- a ayudarlos, protegerlos y ser su voz ante ese gran resto de gente que nada entiende de nuestro amor por la vida para con todos los seres vivos que al tener ese sistema nervioso central del cual hablaba se hacen poseedores de sentimientos de miedo, dolor, tristeza, amor, alegría, apego a los suyos, y todo lo que cualquiera de nosotros, los seres humanos, podemos llegar a sentir y experimentar.
Por todo esto, con sobradas razones, el veganismo es la razón. Mi razón.

jueves, 16 de agosto de 2012

Cada acción afecta al mundo que nos rodea.

El Veganismo reconoce que ninguna especie es prescindible ni superflua de modo que los seres humanos puedan herirla o destruirla libremente.



Las especies y sus formas de vida no han de justificar su existencia, ni rogar para ser protegidas de la extinción por su uso potencial como comida o medicamentos para los seres humanos.

domingo, 15 de julio de 2012

Cada uno a su manera.

Cada persona vive sus elecciones de la forma en la que va adaptando su vida a ellas desde lo práctico, ideológico y hasta desde lo estructural, si se quiere.
Yo adhiero al veganismo por una cuestión de principios que abrazo con total convicción, no movido por un sentimiento snob y sí entendiendo que es a través de esta filosofía de vida que además de salvarlos a ellos, los animales, nos estamos salvando nosotros también.
Y soy vegano por una cuestión de respeto a los animales ya que más allá del hecho de prescindir a través de esta elección de todo alimento y derivados que provengan de ellos me uno a la lucha en contra del especismo intentando a través de varios canales y medios ser una voz que clama por todos los seres vivos de la especie animal, tan indefensos y atacados constantemente por el ser humano en pos de obtener alimentos, vestimentas, accesorios, probador de productos para uso humano e infinidad de cosas más que se hacen y consiguen a costas del sufrimiento, la tortura y la muerte de inocentes vidas (animales).
Todo esto es un conjunto de premisas que guían la elección tomada y asumida en aras de proteger a los animales y alimentarme, vestirme, usar diferentes tipos de productos (cosméticos, accesorios, calzado, cuidado personal, etc.) para satisfacer mi vida sin lastimarlos, en cualquiera de sus formas.
Yo sigo esta modalidad de vida porque me gusta hacerlo, me hace bien al cuerpo y al alma, y principamente porque quiero ser partícipe en el hecho de involucrarme en forma activa, y no sólo de palabras, en una causa tan noble y pura como la de abogar por la salvación -en todo sentido- de los seres que defiende.
Y finalmente hago un apreciación en el punto de que elijo el veganismo y adhiero a la lucha contra el especismo porque en definitiva lo que deseo es defender la integridad de todos y cada uno de los seres vivos, comenzando por aquellos que necesitan de otros para ser su voz y su escudo protector ante cualquier tipo de desidia que se opere sobre ellos.

domingo, 17 de junio de 2012

El mejor discurso que jamás escucharás.

¡Cuando te haces vegano no tienes que dejar de consumir nada! Tienes la versión vegana de todos los productos; o puedes comer alimentos completamente naturales como frutas, vegetales, porotos, lentejas y semillas.

jueves, 14 de junio de 2012

Solo una pequeña voz que forma parte del grito colectivo mundial.

Nunca más volví a sentir ganas de comer carne de ningún tipo de animal, productos derivados de la leche o algún tipo de alimento dulce o salado que provenga directa o indirectamente de ellos, los indefensos seres que tanto amo e intento proteger a través de las distintas determinaciones que llevo a cabo en mi vida diaria.
Es cierto que cada vez me interiorizo más en mi decisión, producto de mi interés por abrazar esta hermosa y compasiva causa desde todos sus flancos, para sentirme absolutamente pleno al momento de elegir por convicción propia, responsable y compasiva todos los productos que hacen a mi alimentación y los artículos de diversos tipos que utilizo en mi vida diaria; y no moviéndome por un snobismo paupérrimo en el que solamente estaría sometiendo mis elecciones y gusto personal para ser como tal o cual grupo de personas. Nada más lejos, y por eso el interés que cada día crece en mi por ser un individuo que se siente responsable y que de ahí en más puede intentar llevar claridad sobre los motivos que hacen a su elección para que otros también abracen esta forma de ser.
Quiero mejorar el nivel y la calidad de vida de todos los animales, intentar evitar cualquier tipo de tortura, vejamen y sufrimiento en estos seres de amor y pureza, y quiero fundamentalmente llevar, junto a muchos amigos que lo hacen a diario, este mensaje al mayor número de personas posibles.
De todos los que pasen por acá y lean mis escritos, algo puede quedar en alguno y con esa pequeña semilla, ya será suficiente para que el mensaje se traslade y vaya buscando asidero en más de un corazón compasivo y bondadoso como el que estoy seguro que existe en millones de lectores y navegantes de la Web.
Yo soy apenas una ínfima voz de ese grito que transmite el mensaje que muchos, como yo, transmitimos a diario a través de los blogs, las redes sociales, el discurso personal constante, y la forma de vida; pero sin esta minúscula voz este mensaje tendría una voz menos y los animales estarían teniendo entonces una voz menos que los ayude a aspirar a una mejor calidad de vida pudiendo extender las expectativas de la misma muchos años, como nos pasa a nosotros, los humanos.
Nunca seremos suficientes los que estemos luchando por esta causa, siempre estaremos esperando y esperándote (a vos) para que junto a nosotros, te sumes a la tan básica y elemental cruzada de pedir por igualdad y respeto en la vida de todos los seres vivos que sentimos dolor, angustia, miedo y amor.

miércoles, 11 de abril de 2012

Es hora de ponerse a pensar en esto.

Si me pongo a pensar en la matanza y tortura indiscriminada que los hombres le damos a los animales que consideramos desde tiempos abismales como fuente de nuestra alimentación, siento una sensación mezcla de asco, bronca, impotencia y dolor.
Yo me incluyo dentro del grupo de quienes masacran la vida de estos indefensos seres que ningún mal nos hacen y ninguna amenaza representan para nuestra vida simplemente porque pertenezco a la especie humana. Pero hasta ahí. Nada más que hasta ahí ya que hace un tiempo me he dado cuenta de que estaba siendo cómplice de ese verdadero holocausto diario y sin otra necesidad que la de ser justo y tratar de hacer de este mundo un lugar más justo para todos los seres vivos que en él vivimos dejé esa vieja costumbre que sostenía, inculcada por esta sociedad que ve en la carne y sus derivados todas las vitaminas y proteínas necesarias e indispensables que nuestro organismo necesita para poder vivir no admitiendo que justamente son las que mejor le harían a cada organismo si prescindiera de ellas.
Y la fea sensación que me invade va más allá del tema de la alimentación ya que sin ir más lejos en busca de ejemplos no comprendo como hay gente que siga adhiriendo a la moda (¿?) de usar abrigos y prendas confeccionadas con pieles de animales. ¡Qué horror! Si se pusieran a pensar al menos 1 minuto en lo que el armado de esa prenda que luego usan significa para el o los animales que tienen que proveerla, creo que no podrían ponerse después esa ropa sin sentirse un poco injustos y avergonzados de llevarla encima.
Las carteras, los bolsos, las pulseras, los zapatos, los sombreros y los gorros, los pantalones, las chaquetas, los chalecos, las camperas, los sacos y el enorme abanico de opciones de objetos para vestir hechos en cuero es infinito tanto como la cantidad de usuarios que esperan encontrarlos en las vidrieras para adquirirlos y llevarlos feliz y orgullosamente sobre sus cuerpos. Pero, ¿se pondrán a pensar que en muchas ocasiones ese cuero que están llevando encima del propio fue arrancado masacrando a una víctima animal que hasta pudo haber estado viva mientras la despojaban de su piel? ¿Y en el dolor ajeno, ese que estos animales sienten como cualquier ser provisto de sistema nervioso?
No entiendo como la gente puede seguir en su postura egoísta, snob, costumbrista y hasta folclórica de usar  objetos de cuero y no modificar su forma de pensamiento cuando se enfrenta a verdades como las que se divulgan, en menor grado claro, por varios canales de la web y que no hacen más que aspirar a tratar de conseguir cada vez más adeptos a una forma de vida que respete a todos los seres vivos y sintientes por igual. Porque todos lo merecen, porque todos lo merecemos.
Yo abordo este tema desde la autoridad que me confiere haber podido cruzar esa línea que hoy me ubica del lado de los que aportamos a la causa de salvar vidas y por este motivo, y aunque nunca fui muy carnívoro en mi alimentación aunque sí un consumidor 'con todas las letras' de los derivados de la leche animal, hoy me siento en condiciones de ayudar a instalar el tema de dar a conocer las bondades de un estilo de vida vegano para quien lo asume y para el resto de los seres vivos que habitan este planeta. Algo que va más allá de comer una fruta o una verdura en lugar de carne de vaca, de cordero, de pollo, de pescado, etc; y que se expande en todos los actos cotidianos de quienes lo asumimos con la finalidad de tener un estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la naturaleza.

domingo, 25 de marzo de 2012

Veganismo.


Una alimentación libre de productos de origen animal evita participar directamente en la explotación de los demás animales, siendo además perfectamente sana y apta para todo tipo de personas.
Por eso elijo el veganismo.

martes, 20 de marzo de 2012

Soy vegano.

Hoy es un día muy importante para un número considerable de personas en todo el mundo que adherimos a una postura frente a la alimentación y que a pesar de ser minoría en cuanto al resto de la población mundial, es una cantidad relevante que, desde lo personal, espero que con el tiempo y a través de diferentes campañas que movilicen y conciencien, incremente el número de adherentes a ella.
Cada 20 de marzo es el día sin carne y mundialmente se celebra el hecho de poder prescindir de productos de origen animal, o que contengan en algún paso de su producción este tipo de sustancia, para dar al menos un día de respiro a esta rueda despiadada que avanza desmesuradamente y aniquila millones de vidas por día por el sólo hecho del placer de satisfacer el deseo gastronómico de gran parte de los seres humanos, de los hombres y las mujeres que habitan en este mundo.
Soy vegano y por este motivo difundo y festejo (me alegran) este tipo de fechas que de alguna u otra manera concientizan a la gente. No creo que pasen en vano y que nada provoquen en quienes se topen con ellas y conozcan lo que las mismas implican y proclaman.
Dentro de las ventajas que se pueden encontrar en los beneficios que reporta la alimentación vegana prefiero quedarme con una, la más evidente, aunque no por eso la que más se tenga en cuenta al momento de elegir alimentos ya que la elección en su mayoría se inclina hacia los productos animales, y elijo la de salvar vidas tanto animales como humanas.
En primer lugar es clara la intención ya que dejando de consumir alimentos que sean animales, muertos y sus derivados, estamos contribuyendo a salvar y evitar la matanza diaria y salvaje de los mismos.
Con la segunda me inclino a resaltar que a través de una alimentación a base de verduras, vegetales, legumbres, cereales, semillas, frutas, y todos los derivados de estos productos, logramos cuidar de nuestro organismo prolongando en muchos aspectos la "vida útil" de nuestro cuerpo.
Un cuerpo sano y cuidado. Un cuerpo que a través de su dieta cuida y protege al planeta y a los animales terrestres y marinos que habitan este mundo, partiendo de la base que se cuida a si mismo, en primer lugar.
Vivo mi veganismo en total armonía con el mundo y por eso invito a no comer carne, ni sus derivados, para poder ser coherentes con una vida íntegra y digna evitando el sufrimiento de todos los animales que son asesinados o mantenidos en cautiverio y separado de sus hijos, además de ser forzados a producir a costa de sus propias vidas, para complacer los deseos humanos.

martes, 6 de marzo de 2012

Las bebidas colas...

Ya sé que podrán decirme que es todo mentira, que desde siempre se dijo y que no se ha demostrado que le pase nada malo a quien las consume o muchas cosas más en defensa de la tan consumida bebida ya sea de una u otra de las grandes marcas líderes del mercado.
Sólo transcribo parte de la información vertida en la web de El Museo de la Luna porque que me parece interesante que si algunos aún lo ignoran, lo sepan entonces y después, recién ahí, decidan como continuar con respecto a este gustito que se dan de vez en cuando y hasta todos los días.


LA FÓRMULA ULTRA-SECRETA DE LA COCA-COLA

ANHÍDRIDO CARBÓNICO (CO2), también llamado dióxido de carbono, gas incoloro e inodoro producido en la respiración y combustión de los materiales orgánicos. Es el gas que desechamos al exhalar. Se introduce en las bebidas refrescantes porque provoca en el consumidor ADICCIÓN psicológica.
ADITIVO E-150, sospechoso de producir CÁNCER y asociado con la deficiencia de VITAMINA B6, que es importante para la metabolización de las proteínas y la salud de la sangre. La carencia de esta vitamina produce ANEMIA, DEPRESIÓN y CONFUSIÓN, entre otros síntomas, además de disminuir los niveles de glucosa en la sangre de las personas.
7 CUCHARADAS de AZÚCAR REFINADO, que en el cuerpo humano se transforman en GRASA, dando como posible consecuencia SOBREPESO e incluso OBESIDAD. Anteriormente la DIABETES estaba asociada a pacientes adultos, pero en la actualidad hay un paulatino aumento de casos de esta enfermedad en niños y adolescentes con exceso de peso. Además, ese azúcar refinado va disolviendo el esmalte de los dientes, debilitándolos y produciendo CARIES. En cuanto a la Diet Coke, o Coca-Cola Light, publicitada como sin azúcar, su peculiar problema no es sólo que esté endulzada con el CANCERÍGENO ASPARTAME, sino la CANTIDAD de éste que se tiene que usar para endulzar lo que seria una bebida sumamente amarga.
ÁCIDO FOSFÓRICO, cuyo pH (acidez) es 2.8, suficiente para disolver un clavo en 4 días. Este ingrediente activo es altamente dañino para el CALCIO de los huesos y uno de los grandes contribuyentes en el aumento de la OSTEOPOROSIS. O diciéndolo de otro modo: En el cuerpo humano, el ÁCIDO FOSFÓRICO dificulta la absorción de CALCIO, provocando una progresiva DESMINERALIZACIÓN ÓSEA (debilitando los huesos) e incrementando la posibilidad de sufrir fracturas. Además, la combinación de ese ácido con azúcar refinado, dificulta la absorción de HIERRO, lo que puede generar ANEMIA y -como consecuencia- una mayor facilidad para contraer INFECCIONES, principalmente en niñas y niños, personas mayores y mujeres embarazadas.


1. Para transportar el concentrado de Coca-Cola, los camiones de la compañía están obligados a llevar placas de advertencia reservadas a materiales altamente corrosivos.
2. Si introduce usted eldiente caído de un niño o una niña en un frasco lleno de Coca-Cola, desaparecerá en un par de días.
3. Se sabe que en varios estados de los Estados Unidos la policía de carreteras lleva siempre dos galones con Coca-Cola en el maletero de sus coches-patrulla para hacer desaparecer la sangre de la carretera después de un accidente de tráfico.
4. Se sabe que los distribuidores de Coca-Cola han llegado a utilizarla para limpiar los motores de sus vehículos.
5. Se sabe que en algunos talleres mecánicos utilizan Coca-Cola para eliminar la grasa del parabrisas del coche, para quitar puntos de óxido de los parachoques cromados, para limpiar las terminales de batería corroídas y para aflojar tuercas oxidadas.

Fuente: El Museo de la Luna.