Mostrando entradas con la etiqueta convivencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta convivencia. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de marzo de 2016

Y será lo que deba ser.

¡Qué desgaste continuo representa no poder entablar ningún tipo de diálogo, bajo ningún punto de vista, con una persona! Cuando sólo se puede hablar para asentir, elogiar, o en última instancia ─adivinando─ decir lo que la otra parte quiere escuchar es imposible poder establecer el verdadero diálogo donde ambas partes se expresan libremente, intercambiando opiniones y pareceres, para llegar a un punto de equilibrio entre ambas ponencias.
Y resulta agotador tener que estar siempre a la orden del día con respecto al tema de no permitirse nunca alguna expresión o pensamiento porque sí, para evitar los diferentes desencadenamientos a posteriori al no ser éstos, en algunos casos, del agrado de la otra parte.
¡Es que no siempre se puede estar de acuerdo en todo ─ni tan siquiera eso─ y es sano discurrir en la forma de pensar y ver las cosas!
El ver una misma cosa desde diferentes lugares y puntos de vista es algo completamente normal, y claro que las ópticas que se le den a un mismo panorama siempre van a ser dispares según de donde provengan; pero esto no tiene porque representar un problema mayor que determine que todo se pudra de un segundo al otro.
El expresarse independientemente, no importa bajo qué influencias pero espontáneamente al fin, nunca debe ser reprochado ni censurado, mucho menos cuando la otra parte sí lo hace, no tolerando, en forma claramente contradictoria, lo mismo para el resto, o al menos para una única parte; y ya se sabe que con que la prohibición sea sólo para una parte es reprochable y no debe ser aceptada bajo ningún punto de vista.
Reza un dicho: "tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe" pero esto no siempre es así; de serlo, esa parte inamovible frente a la tolerancia del otro pensamiento tendría que ir ablandándose y permitiendo la expresión, pero no siempre sucede así; es por lo tanto en este momento del relato sólo una frase risueña que comprueba que no siempre tiene lugar en la realidad.
Las palabras muchas veces pueden transmitir fidedignamente una situación y contexto, otras quizás no, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos el hecho de reflejar una experiencia y permitir a su emisor expresarse a través de ellas viene a salvar y a sanear un poco tanta amargura y aflicción.
Y será lo que deba ser, con respecto al desarrollo futuro del trato y de las instancias de diálogo venideras, pero en definitiva es bueno saberse ubicado en el lugar que, al margen de los motivos o incentivos que se posean para pensar diferente y cada tanto permitirse expresarlo, nos sitúa del lado más flexible y permisivo y no del autoritario, violento y, resumiendo toda la historia, inmaduro.

sábado, 20 de febrero de 2016

Nunca, de nada.

Cuando alguien tiene una forma de ser combativa, desagradable y muy fea todo lo que pueda prevalecer por sobre esa forma de ser, que sea bueno y agradable, siempre se verá opacado y tapado definitivamente por la maldad que emerge de las entrañas mismas de esa personalidad.
Y cuando poco se puede hacer, para evitar tratar con esas formas de ser en la vida propia, lo que queda es esperar a que el tiempo, en su carácter de ayuda milagrosa (a veces hay que creer en esa ayuda que con el tiempo puede llegarnos desde el lugar menos pensado quizás y que, literalmente, nos cambie la vida), haga lo suyo y algún día nos sorprenda dejándonos actuar y hacer algo por nuestra parte más que tolerar y tener que permitir, en forma obligatoriamente impuesta, como condición sine qua non, el agravio gratuito e inmerecido.
Y está claro que siempre hay que hacer algo ante el destrato y la falta de respeto, y visto desde un contexto diferente a aquel donde se da el maltrato podría ser común exigir una modificación instantánea ante tanto oprobio recibido; pero siempre, aunque no se vea ni parezca, va a estar habiendo una modificación y un cambio que en gran medida apunte a, primero desde la esperanza y luego (debería ser así) desde la acción, modificar en algún momento, radicalmente, esas situaciones que no son otra cosa que vivencias dolorosas y oscuras.
Es muy desafortunado tener que atravesar los campos de la ofensa permanente y del yugo psicológico más brutal impuestos por una parte que, lejos de ser la más fuerte, en su debilidad arrasa con todo lo que tenga frente a ella para sentir ¡vaya a saber qué cosas que la hagan sentirse vaya a saber cómo!, y por eso debería ser ideal, para la salud física, psicológica y espiritual y emocional de cualquier persona, no tener que experimentar jamás nada de eso. Pero ya se sabe que no todos corren con la misma suerte y entonces es ahí donde a la suerte hay que buscarla, y buscarla, y rebuscarla hasta encontrarla, porque nadie puede vivir tanto tiempo con una suerte ficticia, una suerte económica, social, y/o de fachadas, que no hace otra cosa que tapar el verdadero infortunio de no gozar plenamente de nada, nunca.

viernes, 12 de febrero de 2016

No siempre causa gracia.


Si hay algo que me enerva y me ofende más que la grosería y la ordinariez es indudablemente la gente grosera y ordinaria.
Y hago referencia a la ordinariez de forma de ser, que nada tiene que ver con ser de cuna de barro o de cuna de oro; aquella que hace que quienes la lleven como estandarte de su vida se caguen, literalmente, en los demás a la hora de considerar que ciertas incomodidades que sus actos podrían originar en tercera personas podrían evitarse fácilmente con la intención y la ubicación de respetar a quienes están a su alrededor. Solo eso.
Pero no, la persona grosera y ordinaria nunca va a reparar en evitarle a quien esté cerca suyo cosas básicas y desagradables (más de una que muchos podrán imaginar fácilmente) porque, o no se da cuenta de que no todos los que la rodean pueden tolerar presenciar y sentir algunas cosas, o porque cree que es más que el resto y entonces ese resto debe bancar sin chistar asquerosidades, incomodidades o cualquier tipo de momento desagradable como si nada (fuera de lugar) estuviese pasando.
Que siempre hubo y va a haber gente ordinaria, que aflore aún más en su ordinariez en determinados contextos y con determinadas personas, no es algo extraño; pero que ésta nunca haga nada, ni algo mínimo, para innovar, modificando sus desagradables costumbres aunque más no sea para sorprender gratamente con un avance que motive para aguantar lo que "todavía faltaría corregir" a quienes deben tolerarla, es algo que realmente indigna y motiva todo tipo de expresiones; soslayadas la mayoría de las veces porque suele dar vergüenza hablar de ciertos temas, o a los gritos, otras, cuando ya se hace insoportable continuar aceptando y presenciando tales porquerías.
Creo que para combatir (o comenzar a hacerlo) la grosería y la ordinariez lo primero y más efectivo es no serlo cada uno, ni con los demás ni con uno mismo en su intimidad para entonces, aunque resulte muy difícil hacerlo en algunos casos y momentos específicos, si nos llega a tocar reclamar una cuota de buena educación y decoro sepamos (y hagamos saber) que estamos exigiendo en los demás eso que nosotros tenemos, y que por lo tanto también poseemos la autoridad para plantarnos en nuestro reclamo sin que nadie nos pueda poner en tela de juicio con nuestra vida o en su defecto intentar hacernos callar.
En fin, una pequeña gran victoria que va a resaltar ante tanta inmundicia, seguramente.

martes, 9 de febrero de 2016

Ojos que no ven...


La gente debería tolerarse, o respetarse al menos, toda, una con otra, y sin contaminación política, social, deportiva, o del tipo que sea la barrera que venga a interferir en la mutua aceptación.
Es imposible, lo sé, pero el deseo y la imaginación, así como el pensamiento, son gratuitos y por tal motivo siempre lo imaginaré, lo desearé y lo pensaré de esta manera.
Abordando un pensamiento más profundo en la cuestión de las relaciones humanas "que no tienen lugar" es fácil reconocer el momento, o el "a partir de" desde el cual comienza a afectarse todo tipo de trato, y es cuando se abandona la idea de disfrutar el estar con alguien para dejar primar, por sobre toda idea o gusto, eso que nos separa y nos vuelve irascibles contra todos.
¿La clave? Imagínense que yo no la voy a tener, obviamente, pero sí mi modo de tratar de hacer frente a este bache que viene a interferir el camino llano y sin obstáculos de las relaciones humanas.
Me parece que lo más oportuno es "no averiguar demasiado nada" en aquellos a quienes conocemos de manera esporádica, para de esta manera evitar llegar a descubrimientos que, sabemos, van a venir a lacerar el vínculo que deseamos establecer, ya sea éste intencionalmente esporádico o duradero.
Es difícil, lo sé, pero ante las alternativas posibles a tener en cuenta me parece que se podría considerar al momento de comenzar a tratar con alguien, total después, bueno, el futuro irá delineando el resto.
Y no digo hacer esto mismo con quienes ya conocemos desde hace mucho tiempo porque ahí sí generalmente sabemos todo, o casi todo del otro (al igual que el otro de nosotros); aunque también podríamos hacer el esfuerzo, siempre y cuando la otra parte no intente recordarnos o machacarnos con eso que sabe que nos distancia, de olvidar a conciencia, amén de que sea fácil o imposible hacerlo también, la parte más personal o en todo caso enquistada en el pensamiento del otro, esa que por supuesto nos embroma, nos irrita.
Resumiendo: si realmente nos interesa estar con alguien, por un momento o por mucho tiempo, limitarnos entonces a pasarlo bien, porque ya se sabe: ojos que no ven, corazón que no siente.

miércoles, 31 de julio de 2013

No sólo no la levantó sino que se cagó en los que sí lo hacemos.

Otra vez la gente mala. Porque no hay otra forma de definir determinados tipos de actitudes en algunas personas.
Caso recurrente en este último tiempo en mis redes sociales y en alguna entrada de blog publicada hace apenas unos días el que vivo nuevamente en la plaza y ahora comparto acá.
Un hombre joven, con mameluco de médico o practicante (para el caso es lo mismo), con un labrador que hace sus heces, en cantidades proporcionales a un perro de ese tamaño, no levanta las mismas. Entonces yo, otra vez (lo seguiré haciendo cada vez que tenga oportunidad) me acerco y le ofrezco un bolsa para que recoja eso que le corresponde no dejar en el piso.
A todo esto me dice que no, que como él ve que hay mierda en el piso, alegando que nadie la junta (y acá exageró ya que si bien son muchos los desubicados que no recogen las deposiciones de sus animales también están los que como tantos otros y yo sí lo hacemos) piensa dejarla ahí ya que de hecho siempre lo hace de esta manera. Acto seguido, no esperando yo, por mi parte, tal respuesta de este mamerto, y con claros signos de estar absolutamente sorprendido ante tal desfachatez humana, le pregunto sin salir de mi asombro si en efecto no iba a aceptar finalmente mi bolsa, y el susodicho me responde que no, y se aleja, con cola de paja, me di cuenta, pero para el caso que importa si lo importunó mi aparición; más teniendo en cuenta que siguió en su tesitura de cagarse, literalmente, en mi y en todos los que sí hacemos lo que debemos con respecto a este tema.
Por eso, otra vez lo comento, lo comparto y le dedico una entrada de mi blog ya que nunca dejaré de admirarme negativamente, por supuesto (como sinónimo de horrorizarme), ante tanta desidia, falta de respeto, idiotez, e hijaputez humana.

jueves, 25 de julio de 2013

"¿Quiere una bolsa para juntar lo que hizo su perro?"

Muchas veces la gente humilde es también la más impertinente. Y lo digo porque esta forma de ser, arrogante, suele asociarse generalmente sólo a la gente de mayor poder adquisitivo pero, ya ven, está en todos los seres humanos.
La otra tarde veo en el parque, mientras estaba paseando con Boro, mi perro, que una mujer, (ese día como otras veces, ya que la tengo vista en ese lugar), no recogía las heces de su perro, y entonces en lugar de decirle algo al estilo reprimenda (no me correspondía a mi adoptar esa actitud) me acerco para darle una bolsa (de las mías) y decirle: "Señora, ¿quiere una bolsa para juntar lo que hizo su perro?"
Acto seguido la mujer se ofendió y comenzó a decirme, en tono claramente perturbado, que no le dijera "eso" sólo a ella, y que viera y le dijese a todos los que estaban en la plaza que juntaran la caca de su perro. (¡Qué delirio! ¿Cómo podía saber ella si yo le decía o no le decía "eso" a los demás o solamente lo hacía, por caso excepcional, con ella? En fin, dejémoslo ahí ya que ese estilo de conjeturas y tejes de alguna gente es para otro tema.)
Entonces, continúo, yo le aclaré que siempre hacía lo mismo con todos los que no recogían las deposiciones de sus animales, y que eso que acababa de hacer con ella era con la mejor intención producto de haberla visto en anteriores ocasiones hacer lo mismo que hacía en ese momento; pero de todos modos ella siguió repitiendo lo mismo, como quien no tiene bases ni fundamentos para su enojo, amén de carecer de armas para entablar un diálogo, claramente.
Por eso lo de que muchas veces la gente humilde (social y culturalmente), como se notaba en el caso de esta señora, suele ser también la más impertinente, y la de mayor verborragia, a la hora de expresar algo que no acepta.
Acto seguido, le entregué la bolsita, que por supuesto -afortunadamente- aceptó, y me retiré saludándola amablemente (al menos intentando serlo).
Entre otras cosas yo tomo esta actitud de ofrecer "a quien sea" una bolsa, a modo de combatir la haraganería o pereza de levantar las deposiciones de los animales que se pasean, ya que creo que es ésta la mejor forma de manejarse para que el fin pretendido (que se asuma la responsabilidad de levantar la caca de los animales) prenda más fácilmente sobre quien recibe la bolsita que si se lo hace reprendiendo por una actitud que aunque definitivamente está mal -y no hay discusión en este tema- quizás bien podría originar que se le diga a uno que quien se cree que es para meterse a decirle a alguien que hacer o no hacer. Además, la verdad, para que va a andar uno haciéndose el "maestro ciruela" sobre personas que en algunos casos seguramente poco les interese escuchar, aprehender y cambiar su actitud frente a hechos que impliquen una mejor convivencia entre todos los integrantes de una sociedad, cualquiera sea esta.
Por eso el ejemplo, a mi entender, es la mejor herramienta para que se modifiquen las cosas a corto o a largo plazo en los diferentes aspectos de la vida.
Es así. Como siempre sucede, hay de todo en la viña.

lunes, 20 de mayo de 2013

Si nos llenan la cabeza...

Hay una premisa que es de rigurosa certeza y tiene que ver con el hecho de que cuando alguien está influenciando a alguien más por el motivo que sea y en forma constante, aunque la parte influenciada no registre tales ponzoñas y haga oídos sordos a las mismas, a la larga y por cansancio, repetición y constancia éstas terminan mellando sobre esa parte influenciada y ya nada puede hacerse para poder a desoír a tales pensamientos (que es en lo que finalmente se transforman después de tiempos y tiempos de haber sido inculcadas estas ideas).
Dicho de manera más coloquial y callejera: cuando te llenan la cabeza sobre algo o alguien, casi siempre con suposiciones y/o falsedades, ya está; te cagaron la vida.
Es una realidad tan irrefutable como absoluta, y no se puede negar. Más, cuando la gente que cae bajo este tratamiento lo hace porque es débil y por tal motivo no tiene la suficiente autonomía mental y espiritual para enfrentarse en tiempo y forma y poder (el tema es que se lo desee) frenar estas malas influencias.
Y no vayamos a creer que este tipo de "carnada" fácil para ser influenciada son las personas que se ven indefensas o tranquilas y hasta vulnerables en su aspecto y fisonomía. Para nada. Generalmente ellas son las que más preparadas están para hacer frente a esta clase de patrañas que siempre provienen de otra persona ya que una misma persona no se podría auto-influenciar jamás.
Por el contrario, son aquellas que andan en muchos casos de manera muy auto-suficiente en la vida, haciendo gala de su independencia y superación en varios ámbitos y aspectos de su existencia quienes sí caen y ceden fácilmente a la primera de cambio; y de un día para otro aunque nunca se den cuenta, lo asuman, o lo reconozcan, se encuentran inmersas dentro de las constantes, digitadas y reiteradas fichas que se les han ido agregando y machacando en su cabeza con respecto a algún punto específico en el que se las quiere manejar.
Y cuando se es una persona influenciable ya nada puede hacerse con ella, salvo dejar que el pensamiento cerrado y la visión acotada acerca de algunos puntos de la vida (justamente ésos sobre los que se ha influenciado en su parecer) transcurran y no representen demasiados inconvenientes para nadie.
Por eso amigos que leen mi blog y quizás tengan en cuenta algunas palabras de todas las que dejo en él, estén siempre atentos porque uno nunca sabe desde que lugar cercano puede provenir la cizaña que comience a enturbiar nuestra visión y nuestros pensamientos sin que nos demos cuenta, y continúe haciéndolo sin que lo notemos tampoco, hasta que un día en el que todavía sigamos sin reconocerlo, estemos absolutamente influenciados, manejados, y arrebatados y sólo seamos el reflejo de otros intereses que nada tienen que ver con los nuestros y con nosotros mismos.

domingo, 3 de febrero de 2013

Escribir, como canal de deshago y expresión.

Si uno canaliza o expresa a través de su escritura lo que vive, ya sea positivo o negativo (¿existirá tal división teniendo en cuenta que todo es según c/u lo asimila y permita dentro de su ser?), hoy quizás, como tantas veces, voy a emitir una reflexión de un tema que no me es totalmente ajeno.
Pueden existir mil y una razones para fastidiar y molestar a alguien, más es el motivo de hacer algo a propósito lo que justificaría un fastidio y queja originados en la otra parte, ante determinado suceso.
Pero cuando eso que molesta es algo inherente a la parte que lo produce no se puede hacer otra cosa que aceptarlo o, en su defecto, alejarse para no estar, sentirse y convivir con "eso" molesto.
Más cuando lo que en teoría molesta es algo que se podría decir que forma parte, más de la imaginación de quien se siente afectado que de la realidad o existencia concreta de tal motivo, y se sigue permaneciendo cercano a esa molestia, no se puede hacer otra cosa que asumir -por parte de quien se molesta- que se está buscando la aguja en el pajar, para hacer de eso un motivo de discordia.
Y agrego esto último ya que me estoy refiriendo precisamente a las situaciones en las cuales quienes se sienten molestos reaccionan en consecuencia, de una manera hostil, agresiva, ordinaria y nada injustificable; es decir con mala leche, como decíamos cuando éramos chicos: "de acá a la China".
En fin..., acá estoy, siempre tratando de escribir aquello que, de tenerlo ahí al alcance de mi vida en algunas oportunidades, me surge y me consuela compartir en mi blog hasta que otra sea la decisión que logre abordar.
Y aclaro que nadie es trigo limpio en la totalidad de sus actos, obvio, pero hay quienes sólo quieren levantar discordia "de y en casi" todos los momentos de su vida; algo que no se puede ni se debe aceptar, bajo ningún punto de vista ni circunstancia; algo muy cierto también, repito, "de acá a la China".

miércoles, 4 de julio de 2012

Ser compasivos.

Tengo una época en la que deseo con todas mis fuerzas que cada día sea mayor el número de personas que adhiera a una filosofía de vida que no implique el sufrimiento animal bajo ninguna de sus formas.Y más aún, que esa adhesión sea llevada a cabo individualmente luego de darse cuenta por si solas de que el satisfacer gustos personales a costa del sufrimiento de otros seres vivos es una costumbre decadente.

lunes, 21 de mayo de 2012

Tiempo al tiempo, nuevos veganos.

Como todo lo nuevo en la vida de alguien cuando uno decide hacer un cambio radical en su vida como el que representa la alimentación y la forma de vida y de enfrentarse a las decisiones que se toman con respecto a las elecciones que se lleven adelante desde el momento en el que se comienza a ser diferente a como se venía siendo (ser diferente por adoptar otra filosofía de vida, a eso me refiero), es natural que a veces todo parezca muy difícil y/o complicado para mantener y seguir llevando a cabo, pero a no desesperar que todo es más sencillo de lo que parece y eso que en un primer momento cuesta muchísimo interiorizar y hacer parte de uno, con el tiempo y a medida que vamos (valga la redundancia) interiorizando en nuestra vida, se hace algo común de todos los días y que no requiere de un esfuerzo ni concentración especial para llevarlo adelante.
Nos ha pasado a los veganos que en una primera instancia (algunos, quizás no a todos) tuvimos que estar alertas a leer todo los rótulos de los productos que consumíamos y usábamos para diferenciar cuales eran los que estaban hechos sin ningún componente de origen animal, así como estar siempre teniendo en cuenta que muchas de esas cosas (dulces generalmente) que comíamos y que pensábamos que no podían tener derivados de animales en sus ingredientes tenían huevo, y por tal motivo este punto específico requería de un estado de alerta que nunca debía decaer o relajar para no encontrarnos sorprendidos consumiendo algo que no correspondía de acuerdo a la forma y pensamiento que adoptamos con respecto al respeto y promoción desde nuestras elecciones a la defensa de la vida y la existencia animal.
Es cierto que aún, es menester de los veganos de toda una vida, seguir ojeando los componentes que forman parte de los ingredientes de productos cuando éstos son nuevos para uno o cuando no se tiene la absoluta certeza de que son aptos para el consumo vegano.
Pero es más fácil de lo que se ve y se cree al principio, definitivamente; y cuando alguien va renovando su heladera y alacenas o aparadores (los que hay dentro de ellos) y ya está canchero y acostumbrado a elegir productos que no tengan sustancias animales, todo es más descontracturado y nos permite relajarnos y saber que estamos consumiendo de acuerdo a nuestra elección de vida y para sentirnos (nosotros) y hacerlos sentir a ellos (los animales) con una mejor calidad de vida que nos incluya a todos dentro del respeto y la estima que cada especie se merece, sin ser inferior o superior uno por encima de otra.

sábado, 21 de abril de 2012

Cada elección diaria en mi vida apunta a convivir en paz con el planeta.


Soy tan pleno (así lo siento) a partir de las decisiones que tomo cada día con respecto a valorar la vida en todas las criaturas que corroboro diariamente que la modalidad de elección que parte desde mi alimentación, y se expande en cada milímetro de mi existencia involucrando todas mis elecciones posteriores, me invade completamente dejándome un saldo de satisfacción altamente positivo y cada vez más superador, por cierto.
Es que todo está conectado con todo y con todos y lo que yo realizo hoy, en primer lugar por mi bien personal también va en pos del bien de los demás, sin distinción de especie, y es el comienzo de una cadena que se extiende alrededor de todo el planeta como un boomerang que comienza en cada acto que llevo a cabo.
Por eso, me encanta saber que hay al menos un par de vidas que han sido tenidas en cuenta con mi determinación consciente de no ser por mi parte un enlace de la cadena que alienta a producir alimentación, vestimenta, accesorios, calzado, diversión y muchas cosas más a costas de vidas, sufrimientos y torturas animales que poco son valoradas y que necesitan de nosotros también para ser defendidas ante tanta injusticia llevada a cabo por los seres de nuestra especie, la humana.
Y no es sólo una cuestión ética y de integridad personal defender la vida y "la debilidad" de los animales, ya que por su carácter mismo de debilidad (ante la arrogancia del hombre que cree que debe hacer uso de todo en esta vida sin ponerse un freno ante nada ni nadie) es que se vuelven vulnerables ante nosotros y ¿quienes mejor que nosotros para comenzar a salir en su defensa representando el primer freno ante la dolorosa y sanguinaria costumbre de comer, vestirse y divertirse a costas de ellos?
Dolorosa porque a los animales les duele como nos dolería a cualquiera de nosotros ser lastimados en cualquiera de las formas en las que se los ataca y asesina, por ejemplo: matándolos hasta que se desangren, arrancándoles el cuero y despellejándolos muchas veces mientras aún están con vida, golpeándolos hasta sofocarlos y hacerlos desfallecer para el fin de terminar con sus vidas para algún motivo que sólo busque satisfacer al hombre; separando madres de hijos recién nacidos para que éstos no tomen la leche que "debe producirse para los humanos", y etc., etc. y etc. Y sangrienta porque todo lo anterior, salvo la separación de animales recién nacidos de sus madres para que no tomen la leche que debe ser para los hombres, conlleva sangre, mucha sangre y por ende mucho sufrimiento, otra vez. Aunque pensándolo bien, también se podría decir haciendo uso de las posibilidades que nos da el lenguaje en sus usos y formas, que desde la expresión metafórica la separación de madre e hijo también es sangrienta en sí, desde lo despiadado del hecho que significa.
Es así que cada día, y a medida que voy desechando de mi abanico de posibilidades algunas costumbres arraigadas desde chico, los nuevos y reelegidos valores de mi elección diaria me hacen sentir que contribuyo a cuidar y defender la vida, simplemente eso, ya que para algo tan importante y pimordial como el derecho a vivir libremente sin ser presa de nada ni de nadie no vale la aclaración de si se trata de la humana o la animal.

lunes, 7 de noviembre de 2011

XX Marcha del Orgullo LGTBIQ - Ley de Identidad de Género, YA!!

Este sábado 5 de noviembre pasado, fue la XX Marcha del Orgullo LGTBIQ y el desarrollo de la convocatoria fue un éxito si se tiene en cuenta la buena onda, el respeto, la alegría y la unión que se respiraba a lo largo de todas la cuadras que oficiaban de pasarela para las carrozas de diferentes grupos y lugares así como para las personas que íbamos caminando, acompañándonos y sintiéndonos a gusto en un ámbito que tenía como fin el hecho de marchar desde la Plaza de Mayo hasta la Plaza del Congreso a través de la Avenida de Mayo, todos unidos, para llegar y escuchar a varias personas que subieron al escenario armado frente al Congreso de la Nación y que expusieron sobre diferentes temas, hicieron diferentes reclamos y en definitiva, sellaron la llegada a la plaza con diferentes tipos de discursos.
También estuvo presente la música y con artistas invitados que se unieron y compartieron la marcha y todo lo que la misma significó. Ahí estuvieron Leo García, Miss Bolivia y Susy Shock, entre otros; ya que al principio había una feria en la Plaza de Mayo que se acompañaba con bandas en vivo que tocaban para quienes anduvieran por allí.
Fue una fiesta. Sin agresiones, con mucha música, nieve en pomos, globos, colores, armonía, flashes de cámaras fotográficas que guardaron diferentes momentos de la caminata, y amor, mucho amor de ese que en algunos casos se subestima y se confunde haciendo ver a este tipo de congregaciones de personas como algo que sólo se representa con la foto o la filmación de una chica travesti que muestra sus pechos y sonríe.
Esta marcha como las que se vienen haciendo hace muchos años es más que eso, y es eso también, claro. Pero apunta a reclamar derechos que aún se nos niegan, que necesitan de este tipo de movilizaciones para que se entienda que somos muchos quienes nos sentimos en cierta forma desamparados frente a una legislación pensada para un único tipo de personas y familias y que poco hacía hasta hace un par de años por incluirnos.
Falta mucho es cierto, pero cada vez menos y eso se debe en gran parte a las políticas llevadas a cabo desde el Gobierno Nacional que, entre otras cosas ha dado cabales muestras de que busca unir e incluir a todos y a todas en lugar de separar, sectar y privilegiar a unos pocos como sucedió durante tantos periodos de gobiernos pasados.
Pero eso ya pasó, y fue desde 2003 que comenzamos a sentir, poco a poco, el cambio y la inclusión en muchos ámbitos, lugares  o hechos que antes se nos tenían vedados, como por ejemplo el matrimonio igualitario.
Queda mucho, repito, y ahora vamos por la Ley de Identidad de Género en la cual, para quien no esté empapado en el tema, se solicita la libre elección de identidad mediante la rectificación del nombre, sexo, y foto de los documentos públicos de la persona; como reza en el primer artículo del proyecto de ley:
"Toda persona mayor de 16 años de edad, podrá solicitar la rectificación del nombre, el sexo e imagen registral en todos aquellos registros públicos en los que figuren tales datos y que no coincidan con su género autopercibido."
Por eso, cada vez falta menos si bien siempre hay terrenos en los que habrá que seguir reclamando la inclusión; pero el tema principal de la entrada es la XX Marcha del Orgullo y podemos decir entonces que fue un éxito, una tarde y noche de Festejos en donde toda persona que quiso, amén de su sexualidad, se acercó a compartir un día lleno de buena onda, alegría, festividad y emoción.

Dejo el link del proyecto de ley de Identidad de Género (expediente 8126-D-2010) por si les interesa leerlo y conocer un poquito más de que trata.
http://frentenacionaleydeidentidad.blogspot.com/p/nuestro-proyecto.html



jueves, 21 de julio de 2011

Hay lugar para Todos, relax! ☺

A veces me pregunto hasta donde puede llegar la maldad de la gente, a todo nivel, cuándo no hay en la conciencia humana de quien actúa de mala manera un filtro que le indique que se está pasando un límite.
Si bien la gente es diferente, eso está claro; y así como están los que son extremadamente buenos (algunos desconfiarían de este tipo de personas) también están los que ante cualquier acontecimiento personal, social, político, o de la índole que sea, reaccionan desmedidamente y de una manera que bajo ningún punto de vista merece ser aprobada o justificada, podríamos esperar que algún día la gente no sea tan diferente en este aspecto, de ser buena o mala, y que éstos últimos sean unos pocos y nada más. Un grupo minúsculo. Solo eso.
Está comprobado que el moverse y estar todo el tiempo con mala energía, denostando a los demás y tratando de combatir al otro es un síntoma de que las cosas no marchan bien en esa persona que actúa así y que a medida que va incrementado su forma de plantarse frente a los demás, siempre apelando a la negatividad, en definitiva se está haciendo mal a si misma antes que influir negativamente en los otros. Vale aclarar que si bien quien tira mala onda en cierta forma logra modificar, al menos momentáneamente, el ánimo de terceros, si éstos terceros están "bien plantados" en su manera de moverse y actuar frente a este tipo de agresiones poco va a durar ese efecto en estas personas y en cambio más va a acrecentarse y permanecer en quien la emite, demostrando de esta manera que quien peor sale de este intercambio (o emisión unilateral en la mayor parte de los casos) de maldad, es quien mal se mueve, quien mal obra.
Es así, siempre van a existir este tipo de personas, las que no escuchan a nadie y no se dan cuenta (al menos eso demuestran) de que están comportándose de una manera cruel aunque después sobrevenga el famoso arrepentimiento, en el mejor de los casos, ya que a veces ni eso aparece y quien actúa mal sigue muy campante como si nada malo hubiese hecho y fueran las demás personas quienes debieran estar arrepentidos y pidiéndole disculpas a ellas.
Pero lo bueno es que también está el otro tipo de personas que son las que tienen ganas mejorar y vencer esa forma de ser que en definitiva les hace mal a ellas mismas (aunque les cueste reconocerlo) e intentan dejarse ayudar en algo tan simple y sencillo como por ejemplo escuchar algunas palabras que les indiquen que no deben crisparse tanto en su actuar, o teniendo en cuenta consejos sobre formas de moverse más distendida y relajadamente, o al menos no poniendo como meta de su ímpetu o arranque furioso a los demás.
Es todo un tema las relaciones entre las personas, las relaciones humanas, no cabe duda alguna; pero opino que poniendo lo mejor de cada uno todo puede tomar otro curso en cualquier situación por más escandalosa y caótica de que se precie y las cosas pueden llevarse de una manera diferente siempre, siempre, siempre.
Está en cada uno de nosotros ser mejores cada día en lo personal claro, partiendo desde este punto para estar bien con uno mismo y luego de ahí en más poder irradiar cosas buenas y positivas hacia los demás; pero también desde lo social y en las relaciones con el resto de las personas que, no sabemos si están haciendo o no algo por ellos mismos en un principio, pero no por eso son merecedores de nuestro oprobio, desaprobación y maltrato.
Creo sin miedo a equivocarme que me encuentro dentro del tipo de personas conciliadoras, que antes que usar el grito prefiere el diálogo y que antes que por la mala onda se inclina por tratar de imponer, por todos los medios y formas posibles, la buena onda, la buena predisposición, la buena vibra o como se le quiera llamar a la negativa a entrar en todo tipo de conflictos por cualquier cosa y a cada instante.

Hay lugar para todos en este mundo. Convivamos sin tanta discordia, disconformidad y desunión. DEJO MI ENORME DESEO DE PAZ PARA TODOS LOS SERES HUMANOS, ÚNICOS, DIFERENTES E IRREPETIBLES, QUE HABITAMOS ESTA TIERRA.