Mostrando entradas con la etiqueta estilo de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estilo de vida. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2016

Uno es lo que elige.

Todo eso que por esas cosas que tiene el destino nos toca elegir en nuestra vida (porque sepan que en la vida, salvo aquello que nos cae ─como se decía cuando yo era chico─ "como peludo de regalo", todo se elige) es lo que en definitiva habla de nosotros mismos.
Yo, por ejemplo, siempre opté por ubicarme en el lugar menos problemático posible que se pudiera dar ante una afrenta en la cual me viera involucrado. También, y consecuentemente con lo anterior, siempre evité generar todo tipo de disturbios, ya sean éstos de índole grupal, familiar o personal. Ese lugar, el de la discordia y la revuelta que podría caracterizarse como la erupción de un volcán, siempre supe que no era lo que mi alma y mi espíritu necesitaban.
Desde pequeño también opté, sin darme cuenta en un principio, por el amor hacia los animales. Siempre me gustó estar en contacto con ellos y tratar de acercarme lo máximo posible para interactuar de una manera diferente a la que yo podía ver que llevaban adelante otros chicos y otros adultos. Quizás tenga que ver con que en determinado momento de mi infancia, con tan sólo cuatro años y apunto de cumplir los cinco añitos, por motivos personales ─familiares─ me vi obligado a irme a vivir al campo con mis abuelos en donde definitivamente se marcaron para siempre mi carácter, mi afinidad y mi gusto por lo natural antes que por lo urbano y, podría asegurar sin temor a equivocarme, mi personalidad y mi forma de ser.
Tal es así que si bien en la actualidad vivo en una gran ciudad y no tengo ningún interés por el momento de alejarme de ella para optar por una vida en las afueras o directamente en alguna zona rural yo sé que esa esencia más "bucólica" (para llamarla de alguna manera) que anida en mí se traslada a gran parte de las decisiones que tomo de adulto y que marcan mi vida contundentemente.
Por esto hablaba de que las decisiones que uno toma y las cosas que uno elige en su vida lo marcan; y agrego ahora también que están directamente relacionadas con el bagaje interno y extremadamente personal que uno trae consigo de todo lo que ha caminado hasta el momento en el camino de su vida.
Tal es así que nunca opté por cosas por las que se inclinaba la mayoría de la gente que conocía. Y no para diferenciarme, o por mera rebeldía a hacer lo más común. Fue, sin dudas, porque no me encontraba absolutamente convencido ni atraído para inclinarme por tales elecciones, y porque las que me llamaban la atención y me atraían con todo su imán hacia ellas eran otras que por ahí el resto desestimaba por diferentes o extrañas.
Y sí, cada uno es como es. En determinado momento ─infancia─ no se elige la forma de llevar adelante la propia vida pero luego, de adultos, reconfirmamos que así debíamos ser, porque sino sólo bastaría con ponerse en mente cambiar de camino para así poder hallarse en otra forma de ser que bien podría encontrarse buscando entre una u otras hasta dar con la adecuada.
Dentro de lo que yo podía diagramar y digitar siempre me sentí a gusto con quién era, donde me veía ubicado con respecto a todo mi entorno y contexto, y con las cosas que veía que había obtenido sólo para mí ─internamente─ de acuerdo a las elecciones que había llevado acabo, en lo que al historial de mis recuerdos se refiere.
Mi vida ha sido un conjunto de decisiones tomadas no quizás "a troche y moche", como también se decía cuando yo era chico, sino en el momento justo (justo para mí, por supuesto) y sólo porque yo deseaba y necesitaba tomarlas; y nunca ─jamás de los jamases─ porque otros desearan que así fuese.
Por eso toda esta introducción previa para volver a expresar una de mis decisiones más importantes llevadas adelante hace más de tres años, que me ha acompañado y que se ha visto flaqueada varias veces pero que hoy, con más de cuatro décadas de vida encima, me tiene más fuerte y firme que nunca en su convicción y compromiso de llevarla adelante como una bandera inclaudicable de bajar y de esconder; haciéndome un ser más aceptable para mi propia aceptación con respecto a los demás pero en primer lugar a mí mismo, y convirtiéndome esencialmente en una persona más feliz y menos responsable del gran daño que se le hace al universo y, en especial a ellos, a los animales.
Yo elijo la vida vegana, entonces, porque no quiero lastimar a nadie y porque deseo poder mirar a los ojos a todos los seres vivos que cuentan con un sistema nervioso central ─que les produce sufrimientos pero también emociones y alegrías─ y seguir mi camino por esta vida despreocupado desde el lugar de que cada paso que yo dé no significará una ofensa, un maltrato o una discriminación para nadie, absolutamente para nadie.


martes, 15 de marzo de 2016

El veraneo.

Las vacaciones de verano fueron, son y serán siempre el momento de esparcimiento favorito de todas las personas. Es durante este tiempo donde la gente logra alejarse de todo lo que implica su vida diaria y llevar un ritmo absolutamente diferente al cotidiano. Todo esto, claro, siempre que uno pueda alejarse de su lugar de residencia habitual y pasar una suma considerable de días en un lugar completamente ajeno a todo lo que tenga que ver con sus movimientos laborales y de cualquier otro tipo de obligaciones diarias.
El periodo estival siempre invita a relajarse y a hacer cosas que uno no suele hacer durante el año, ya sea por falta de tiempo, por acotada iniciativa, o simplemente porque nunca se nos cruzaría por la cabeza algo así.
Pero durante el tiempo de las vacaciones todo es posible, y hasta las ganas aparecen e invitan a sumarse a ideas que en otro tiempo jamás serían consideradas para llevarse a cabo.
También, además de la relajación propia de estos tiempos de descanso, aparece la actividad excesiva en todo tipo de actividades que tampoco se realizan durante el año; por todo esto es un tiempo tan variado y sorprendente en el que generalmente nunca se tiene una agenda fijada ni mucho menos todo estipulado ─a modo de tener que estar cumpliendo diferentes horarios de una forma casi obligatoria─ que podríamos decir que es el tiempo ideal con respecto a todo el resto de los demás tiempos. (Todo esto, claro, cuando se va de vacaciones de verano a la playa, en tren de disfrutar, y no cuando se realiza un típico viaje ─quizás a otro país lejano─ en donde sí hay que cumplir con horarios y actividades estipuladas que han sido contratadas para realizar diferentes tipos de excursiones, por ejemplo.)
Y todo puede pasar durante las vacaciones, pero lo más importante es que se disfrute, se descanse, se despeje la mente, se liberen las tensiones, se carguen las pilas para continuar con el resto del año y se llene el alma, el corazón y la mente de buenos momentos, también para usarlos como motor en tiempos que nada tengan que ver con este tan precioso.
Felices, entonces, de todos los que pueden vacacionar en diferentes lugares y pasar una suma de días del verano que siempre resultan tan inolvidables y atractivos vistos desde el recuerdo.
Yo soy uno de esos "felices" que cada enero, a comienzo del nuevo año, pasa sus días junto al mar disfrutando y agradeciendo constantemente la dicha de poder hacerlo, teniendo bien presente el privilegio que representa vivir ese tiempo de playa y sol y nunca acostumbrarse a ello como si fuese algo que debería darse siempre en todos porque de hecho no es así y siempre está bueno ser agradecidos por las cosas que tenemos y disfrutamos como quizás otros no tengan la dicha de poder hacerlo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

YO ELIJO SER FELIZ.

Si después de todo las cosas que le hacen bien al ser humano son aquellas que van directamente a su corazón y lo hacen sentir bien y cada vez mejor, prestemos atención entonces a todo lo que puede venir a mejorar nuestra calidad de vida y no perdamos de vista esas cosas simples, pequeñas, y hasta intrascendentes, que suelen ser las que movilicen nuestro interior como ninguna otra.
Ser feliz, vivir el presente, no preocuparse por aquello que desconocemos o no tiene arreglo o solución, seguir siempre mirando hacia delante pero con los pies en este momento actual y asumir la propia vida como aquella que es la mejor y la única para nosotros son algunas de las claves para poder caminar por esta vida distendidos y aspirando a cada momento simplemente a ser felices.
Que la emoción nos abrace muy seguido, y que se apodere de nuestro ser, para de esta manera sintiéndonos conmocionados aprovechemos ese cimbrón en nuestra vida para respirar y continuar en el camino.
Los mejores momentos siempre estarán relacionados con aquellos que nos reporten felicidad y emoción, y con todos los que de una u otra manera han provocado una movilización en nuestro corazón.
Soy feliz adoptando este pensamiento, esta modalidad de vida, para mi existencia. En algún momento pude haber tenido que generar concienzudamente todo esto pero con el tiempo, ahora, ya son cosas naturales en mi vida y solas están ahí y forman parte de mí, haciéndome enfrentar cada instante con todas las ganas y el mejor optimismo.
A ser felices, entonces, y a no perder tiempo demorando el hecho de tomar la decisión de serlo.

domingo, 22 de febrero de 2015

Lo malo solo lo será y estará si uno lo permite.

Si yo tuviera que ponerme a pensar en todo aquello malo que me ha sucedido en la vida y que considero feo, horrible y hasta injusto, al igual que cualquier persona enseguida tendría en mi mente muchos recuerdos que vendrían a ser ejemplos de esos momentos o acontecimientos, a no ser que se sea una de esas almas tocadas por algún mágico destino en donde nada malo me hubiera pasado jamás; algo que, por cierto, ya se sabe que jamás se ha dado con ningún ser humano. Pero siendo coherente, al menos con mi forma de ver y vivir cada segundo de mi existencia, la verdad es que debo decir que viendo los sufrimientos de seres que padecen realmente todo tipo de dolores, agravios e injusticias es que paso y tomo el camino de  fortalecer mi vida y atenerme a las consecuencias que de ella se desencadenen, sabiendo que serán solo experiencias que se vivan, con mayor o menor intensidad.
Y todos vivimos tiempos difíciles en nuestra vida, eso es indudable, y cuando adoptamos una postura de hacer de eso una constante, y hablo de hacerlo desde la recurrencia del sentirse protagonista de tales males y no desde el lugar de padecerlos realmente ya que hay una enorme diferencia entre una cosa y la otra pudiendo en la primera abstraerse uno de lo malo adoptando una postura más positiva ante la afrenta y en la segunda donde "no hay tu tía" ya que si se padeden los agravios se padecen y a veces no hay forma de frenarlos, es que estamos equivocando nuestro camino delegando nuestras fuerzas y nuestro escudo ante lo que venga a atacarnos.
Por eso, si nos movemos en campos de energías negativas, externas a nosotros, y queremos despojarnos en primera instancia de todo eso malo que estamos viviendo, lo que deberemos hacer es dejar fluir nuestro interior, nuestro Ser, hacia campos de energía limpia, luminosa y positiva que en primera instancia solo encontraremos dentro de nosotros mismos.
Es así que no seremos conscientes, por así decirlo, de males que nos quieran rozar y lastimar en cualesquiera de sus formas, porque quien se sabe alejado energéticamente de quien lastima y hiere, aunque esté físicamente muy cerca, es alguien que no será un blanco vulnerable de ser agraviado.
Porque pensemos en todas las personas que realmente sufren y no tienen a quien pedir ayuda ni auxilio inmediato por motivos evidentes y entonces nos daremos cuenta que siendo nosotros los dueños de nuestra vida y nuestras decisiones es que debemos ser también los protagonistas de nuestra defensa, indudablemente. Luego, entonces, si es necesario, recurrir al pedido de ayuda que necesitemos para que, continuando con el protagonismo de nuestra vida, podamos hacer lo que querramos con ella.
Entonces, que cuando debamos recurrir al pensamiento desgastante y oprimente de identificar nuestros males, dolores y sinrazones solo podamos ver que de haber estado han sido manejados y redireccionados bien lejos de nosotros por nuestra propia desición va a ser algo que vendrá a sellar tales pensamientos en forma positiva transformando este abordaje de pensamiento en una paleta de colores de la tonalidad de cualquier vida que vive y que, como tal, experimenta a cada paso diferentes sensaciones y nada más que eso. Lo malo, solo lo será y estará si uno lo permite. ¡No lo perdamos de vista!

jueves, 23 de octubre de 2014

Uno ha sido, es y será el dueño.

Muchas veces he supuesto que todo en la vida es por algo, y que en su defecto todo se da porque así lo predisponemos nosotros mismos para que suceda.
Pensar, todos pensamos en mayor o menor medida en las cosas que nos van sucediendo y creo que es pertinente darse cuenta que todo se desencadena, se da, por movimientos anteriores que nada tienen que ver con una originación espontánea sino que por el contrario, en su universo de causalidad, se originan porque hemos ido siendo artífices absolutos de su creación.
Somos creadores de nuestra existencia desde el mismo instante en que aparecemos en este mundo, desde ese momento previo en el que por mera desición, nuestra también y no de nuestra madre, decidimos cuando salir del vientre materno para comenzar a andar de este otro lado del mundo, menos cálido, abrigado y acogedor que el que abandonamos en ese preciso y traumático segundo en el que cruzamos las compuertas de ese límite que nos arroja a la vida misma, esa que será de ahí en más la que tengamos cada uno.
Yo considero que eso de que las cosas nos van sucediendo por el destino o porque en el camino de la vida en donde ya todo está escrito es imposible correrse del argumento que traemos al comenzar a transitarlo es una falacia puesto que si queremos elegir tal o cual cosa, solo será menester de cada uno hacerlo.
Por ahí sí puede aceptarse la idea de que ese menester al que aludo será más o menos conciente, así como más o menos trabajoso, de hacer; pero en definitiva siempre vamos a terminar siendo nosotros los que nos dirigiremos hacia tal o cual puerto para zarpar o anclar.
Nada tendrá que ver en nuestra vida y en las decisiones realmente definitorias que se plasmen en ella el vecino, el hermano, el marido, el amante o el hijo. Uno ha sido, es y será el dueño de la propia existencia, quiera o no aceptarlo.


miércoles, 4 de junio de 2014

No se trata de llegar a ningún lado.

Muchos se preguntan hacia donde vamos o cual será la meta próxima a seguir en este camino continuo que es nuestra vida cuando todo pareciera que "este tránsito" en "este plano" nos debe llevar hacia algún lugar. Y considero al respecto, al igual que muchas otras personas que como yo ven el matiz de la vida desde otro ángulo, que el primer error está en creer este tiempo, nuestro tiempo, un tránsito hacia algún lugar.
Palabras mucho más autorizadas que las mías han abordado este tema desde siempre y desde un lugar absolutamente actual con respecto al tiempo que se vive y del cual uno no se puede salir ni extrapolarse. Nosotros, cada uno de los seres vivos que estamos en este momento en el lugar que nos toca, somos presente y nada más que eso. No estamos hechos de sustancias que nos permitan vivir otra vez, a nuestro gusto y piacere, los momentos y situaciones ya vividos en el pasado ni contamos con una máquina fabulosa que nos puede trasladar hasta donde querramos en el tiempo, y si eso estaríamos pretendiendo para nuestra vida demostraríamos habernos quedado estancados en un momento mental de lo ocurrido que sólo ha sido real y verdadero en el tiempo que se dió, ese presente que eternamente vive en nosotros y que es tan basto que da lugar a que podamos experimentar millones de cosas en él; por eso, tal es así que eso mismo que desearíamos volver a vivir (siguiendo con el ejemplo usado) ya nos sería imposible porque en esta eternidad del "HOY", que nunca acaba y que ocupa todo nuestro tiempo y espacio real, seguramente estaremos viviendo algo nuevo, distinto y único en el auténtico tiempo actual en cuestion.
Por eso si estar viviendo de forma continua nuestra vida significa ser parte de un sólo momento que es aquel que se está viviendo y del cual se está siendo protagonista no debemos seguir elucubrando en otro tiempo que nunca llegará por el simple hecho de que estaremos siempre viviendo en el presente y nunca podremos hacerlo en el futuro, como así tampoco somos parte ni debemos focalizarnos en ese pasado que no existe, que no está, y que fue presente para seguir siéndolo a medida que avanzó nuestra vida y continuó viviendo lo mismo o tomando otros caminos pero estando siempre en este único tiempo que existe y que tenemos que provilegiar, sentir y vivir.
Somo puro instante que va moviéndose de aquí para allá y que solo nos permite avanzar y fortalecernos en este momento. Somos una energía que solo sirve ahora, que nada más necesita saberse en este momento y de ahí en más solo ser, homogenizándose con lo que éste nos ofrece.
La fuerza de cada vida de nada sirve pensada para dentro de un año o tan siquiera de una hora después de la real, la de este fugaz y eterno a la vez "AHORA" de cada uno.
Es muy pleno saberse hoy y nada más que eso. No sirve mirar otros casos, más sí ayuda a entender a lo que se apunta desde la perspectiva de privilegiar nuestro presente inmediato. Muchas personas viven esclavizadas de su propia vida, que no les permite disfrutar siquiera tan solo unas horas al día de algo que realmente desearían y que les haría bien, por el afán de saberse dentro de un estilo de apostar a la vida y al futuro que les permita "alguna vez" poder finalmente descansar y disfrutar de "una vida sacrificios y arduas postergaciones para el después". Bueno, viéndolo desde esta perspectiva o filosofía de vida que nos sitúa e impregna en este ahora que es nuestra vida y nada más, esta triste forma de abordar la vida dejándola de lado para disfrutarla vaya a saber cuando es una contradicción en todo lo que supuestamente se propone quien relega placer y vivencia real por nada, es decir por algo (llámese tiempo, meta, horizonte lejano, sublimación, anhelo, etc.) que nunca llegará ya que siempre debemos recordar que estamos viviendo en el ahora y no hay manera de salirse de este espacio temporal tanto sea para adelante como para atrás en la línea del tiempo que solo tiene un punto verdadero y exclusivo: el Presente, nuestro "YA".
¿Vamos a seguir demorando todo por nada, entonces? ¡Seamos felices y dejemos que nuestra vida, como sinónimo de nuestro presente, nos vaya dando las pautas para continuar! Cada uno sabrá, de acuerdo a su lugar, como abordar esta modalidad plena de vivir cada segundo de nuestra existencia. Cada uno podrá ser el artífice de todo lo que le suceda, sabiéndose absolutamente imprescindible para su propio Ser y definitivamente necesario para cada instante de su camino.
Vivamos agradeciendo tener esa bocanada de aire o ese rayo de luz que ventila o ilumina nuestra ciudad y nuestra vida. Seamos simples porque el presente es eso: este momento y este ahora y, ¿qué cosa más simple y clara que este segundo que tenemos en nuestro interior constantemente para disponer de él y seguir aprovechándolo siempre?
Seamos Felices. Seamos Presente. No perdamos el tiempo. Aprovechémoslo.

jueves, 29 de mayo de 2014

El veganismo y la lucha contra el especismo son motores para mi vida.

Antes de volcarme de lleno a vivir una vida vegana y antiespecista, desde todos sus ángulos y desde donde se la mire, ya en pequeñas acciones y elecciones demostraba una intención de no sumarme a la masa que cultural y folclóricamente adopta posturas que nuestros progenitores y nuestros antepasados han ido llevando adelante desde tiempos inmemoriales.
Por tal es que yo, por ejemplo, siempre tuve un poco menos que repulsión al huevo de gallina, de codorniz y de cualquier ave "ponedora" no pudiendo comer jamás en la vida fideos amasados al huevo (me producía literalmente ganas de vomitar darme cuenta que la pasta era de ese estilo) y consumiendo siempre y hasta el día de hoy fideos de pasta seca de sémola o integrales, pero nunca al huevo.
Tampoco me era atractivo vestirme con ropa de cuero, ni siquiera en mi adolescencia cuando era un "boom" total hacerlo y era la "onda" absoluta tener alguna campera, bolso, o accesorio de este material de un ser vivo (ya muerto en ese caso).
Muy esporádicamente miraba películas en donde los animales recibieran algún maltrato (a pesar de saber que en la mayoría de los casos lo que se ve en las escenas es ficticio con respecto a lo que se hace con ellos en la realidad del set de filmación) y era de mi agrado, cuando jugaba, jugar a que era un animal. Por ejemplo: jugando en el patio de mi casa con un amigo del barrio, creo que con mi hermana, y no sé bien si con algún otro chico más también, recreábamos la serie Daktari y yo siempre era Clarens, el león bizco de la tira.
Algo que sí amaba, muy contrariamente a todos los signos antiespecistas que daba de pequeño, era ir al zoo. En verdad lo amaba, pero me quedaba horas frente a las diferentes jaulas de los animales allí encerrados tratando de que me vieran, de que me miraran a los ojos; y la verdad que cuando lo lograba, especialmente con el viejito orangután del Zoo Porteño, me costaba horrores irme, continuar el recorrido, porque, amén de que me gustara estar haciendo ese paseo, en ese preciso instante del intercambio de miradas me sentía triste y con enormes ganas de abrazarlo ya que nuestro contacto visual, cuando se daba, se prolongaba mucho tiempo a través del grueso vidrio que separa a estos seres cautivos de la gente que va a observarlos.
Por lo tanto siempre tuve una marcada afinidad a amar y a sufrir, desde el lugar que yo ocupaba, la tristeza que los animales pudieran sentir, ya que tomo esto último del orangután anciano como un mimetismo que yo buscaba alcanzar al querer cruzar miradas con él; una mirada, la suya, tan triste (quizás en ese momento no lo notaba en su total magnitud) como la que solo ofrecen los seres presos, sufrientes y egoístamente privados de su libertad y plenitud por el ser humano egoísta.
Y si de pequeños nos van fomentando la aceptación y "normalización" de todas estas costumbres no es menor que yo me haya "salido" de ese molde especista, y estos indicios que comento junto a otros muchos que no agrego para no hacer tediosa la lista y la lectura son motivo personal de mi orgullo y de mi felicidad por abrazar esta filosofía de vida que no hace otra cosa que hacerme un hombre de bien y liberarme de esas cadenas que me ponían (sin saber) los mayores, en concordancia a la costumbre de aceptar y transmitir esas mismas cadenas que ellos también traían generacionalmente puestas, y haciendo mi liberación "el motivo" más contundente de este deseo e intento propio de que todos los seres vivos que sufrimos (pero que también gozamos) podamos liberarnos y ser felices. Libres y Felices.
Por eso
EL VEGANISMO Y LA LUCHA CONTRA EL ESPECISMO SON MOTORES PARA MI VIDA.

jueves, 20 de marzo de 2014

Miedosos vs. Valientes.


Una cosa es ser una persona sometida, pusilánime y manejable desde todo sentido y otra cosa es ser una que se planta en sus zapatos y hace y decide, a como de lugar, sin importar las consecuencias.
Se puede estar muy bien ubicado en la escala social y tener una seguridad económica, laboral y familiar, en apariencia de privilegio, y sin embargo ser alguien que en definitiva no decide más allá de sus narices y de aquello que no le interesa a su círculo que decida. Se puede estar pregonando la independencia absoluta, frente a otros casos que en teoría dependen de los demás, pero ser completamente dependiente de todos y de todo aquello que venga de otra parte que no sea la propia. Se puede ser tan insignificante en el ámbito en el cual alguien se cree que se mueve como pez en el agua y sin embargo ante otros, a sabiendas de que no es así, dar a entender que se es de relevancia absoluta en dichos entornos. Y así se puede ser y estar pasando gran parte de la vida sin darse cuenta, o lo que es peor asumiéndolo pero no haciendo nada por miles y miles de razones y motivos que en realidad se definirían con una sola palabra: miedo.
Miedo a desagradar, a confrontar, a discutir y tener que mantenerse firme en los argumentos dados para avanzar hacia la salida que deje atrás ese sometimiento. Miedo a crecer. Sí, a crecer, porque aunque se sea grande y se tenga todas las responsabilidades que la gente grande intenta acaparar en su vida para sentirse justamente así, grande y adulta, muchas veces no se ha crecido y madurado aunque por otro lado hayan llegado todos esos menesteres que hacen a la vida de los adultos.
Por otra parte, en contraposición a esta forma de asumirse, están aquellas personas que quizás no se encuentren en la mejor ubicación económica, laboral, social y familiar, muchas veces porque por asumirse en su propia identidad y salir adelante con sus propias ganas de hacer y de ver las cosas desde un determinado momento han perdido eso que los "miedosos" mantiene aún a costa de perder en definitiva su libertad, pero que realmente han crecido en el verdadero sentida de la palabra. Y estas personas que a simple vista adolecen de todo lo que hace adulta a la gente "común", es decir todo lo que muchas veces los sometidos poseen y alardean de mantener en sus vidas, resultan ser sin lugar a dudas más adultas, independientes y libres que cualquier otra que se les enfrente y compare aduciendo argumentos tales como el dinero, el trabajo o las relaciones, del tipo que sean; sociales, familiares, empresariales, y etc., etc., y etc.
Estas últimas personas, las que llamaré "valientes" en oposición a los miedosos ya citados, son aquellas que no han perdido el miedo sino que por el contrario le han hecho frente en determinados momentos a pesar de lo que decantara luego de las empresas emprendidas y por eso se pueden mover, ellas sí, como pez en el agua en donde quiera que se encuentren sabiendo que llevan en cada paso dado, bien calzadas en sus zapatos, la autoridad de haber despegado, crecido y evolucionado. Después, que las cosas hayan salido más bien o más mal eso es otro cantar y son múltiples los factores que intervienen en el análisis de las venturas y desventuras de cada vida, pero lo importante es poder ir hacia "un allá" y no quedarse atado física o emocionalmente a ningún "otro allá" que lo único que hará es no dejar avanzar a la persona, física y emocionalmente, convirtiendo su vida por encontrarse atrapada en este infortunio existencial en una vida de sometimiento y manejo por parte de terceros que debieron haber quedado atrás, a la hora de tomar decisiones, enfrentar cambios personales y decidir, hace mucho tiempo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Hoy y Siempre.

En este DíA MUNDIAL DEL VEGANISMO quiero contar un poco acerca de mi intención de sumar gente a esta forma de vida que es una verdadera causa por la justicia, el respeto y el amor, justamente hacia la vida en cualquiera de sus formas y presentaciones, cuando se trata de seres que podemos sentir y experimentar todo tipo de sensaciones, lindas y feas, en nuestro cuerpo y en nuestra corazón, porque no. 
Ser vegano no es otra cosa que abrazar la compasión, bien entendida, que estima y reconoce que todos los seres vivos "sintientes" tenemos derechos que deben ser valorados y respetados y no aquella que se asume como una dádiva o lástima que se canaliza por este modo de vida (vegano), ya que nada más lejos en nosotros, y hablo por mi, el hecho de sentir pena por los animales. Nunca sentiré pena por ellos, como quien siente algo que no es otra cosa que superioridad por sobre aquello que contempla y lo conmueve. 
Nosotros, los veganos, sentimos amor por los animales, y respeto. De ahí que viene nuestra necesidad de no optar por lo fácil y establecido culturalmente de facilitarnos algunos aspectos de la vida como el de la vestimenta, la alimentación, la diversión y entretenimiento, y tantos otros, a costas de la exposición, maltrato, y muerte de los animales. 
Por eso también promovemos, desde lugar que sea y a través del puente o canal que está a nuestro alcance, la idea de que sumarse a esta modalidad de vida es en primer lugar satisfactoria y positiva para cada persona que lo haga por el simple motivo de que la salud será la primera beneficiada; la salud física y la espiritual, por supuesto. Y de más está decir que es un respaldo y un escudo para ellos, los animales, porque entregándonos a la realización de una vida vegana estamos cooperando con su conservación y la mejora de su calidad de vida; permitiéndoles básicamente, nada menos que vivir. 
Por eso amigos, no demos la espalda a todo lo que venga a sumar en nuestra vida y en la de los demás. Seamos solidarios y amorosos con todos. No distingamos entre unos y otros, olvidando que el sufrimiento y el dolor pueden aparecer en cualquiera de nosotros. 
Démosle una oportunidad a la vida y al altruismo, en su más acabada y bella forma, abrazando la vida vegana para redimir a gran parte del mundo del dolor, la miseria, la injusticia y la maldad.

martes, 8 de octubre de 2013

No acepto.

Si quienes critican mi elección vegana me piden, a la vez, respeto por su punto de vista (haciendo clara mención a que yo también debo aceptar al otro como espero que lo hagan conmigo), pues bien; diré que NO.
NO, porque yo no voy a aceptar ni a entender la postura de quienes para poder alimentarse y vivir, en varios aspectos de su vida, recurren al dolor infligido sobre otros seres vivos que también temen, sufren y padecen dolores corporales y emocionales igual que nosotros, los seres humanos.
NO, porque jamás podrá equipararse un pedido de respeto o aceptación entre tan opuestos y significativos estilos de afrontar y llevar adelante la vida.
NO, porque no puedo, aunque quisiera NO puedo. Otra cosa es no combatir esa postura desde la interpelación necia o agresiva, ya que cada uno elige libremente lo mejor que le va a su vida y a la de quienes lo rodean (los animales también nos rodean) pero hasta ahí llego.
NO combato, más tampoco acepto ni entiendo.

domingo, 28 de julio de 2013

A veces, un poquito más afortunado aún.

De vez en cuando, cada tanto, yo me siento un poquito más afortunado que de costumbre, y al contemplar en vivo y en directo -a mediados de semana quizás y en un horario pico del día- una imagen como ésta, valoro lo pequeño y lo grandioso de la vida, expresado en fotografías como ésta que ven ahora y que va más allá del papel o del archivo JPG pudiendo llegar a abrazar y reconfortar el espíritu, mi espíritu al menos.
Sí, lo aseguro.
Y podré estar pecando de naif quizás, o directamente de bobo (boludo), pero no importa; yo disfruto, valoro y aprovecho todas estas cosas también y nadie me quita lo experimentado.
Lo recomiendo amigos, lo recomiendo.

martes, 25 de junio de 2013

jueves, 13 de junio de 2013

Es cuestión de probar.

La idea sería básicamente dejarse fluir y permitirse expresarse y hacer todo o al menos algunas cosas como nos salga, sin miedo a lo que puede resultar tal desestructuración en nuestra forma de ser, en nuestra vida.
Al menos hacerlo alguna que otra vez, cada tanto, si no queremos o no podemos (vaya a saber porque el "no poder" ya que es algo que depende pura y exclusivamente de cada uno el hacerlo o no), pero hacerlo; ya que probando, la experimentación personal que se lleva a cabo haciéndolo, es que sabremos cuan bueno puede resultar para nosotros, o no; pero no nos quedaremos con la incertidumbre de no saber si estaba bueno finalmente hacerlo.
Y hablo del expresarse como sale, decía, ya sea ante una persona, un animal o una circunstancia de la vida; no sé, ante cualquier cosa.
Es absolutamente renovador y placentero poder dejarse fluir y significa una acción tan poco habitual a la vez que es un desperdicio encontrarse dentro del grupo (grupo simbólico, claro) de aquellas personas que nuncan lo hacen.
Yo me dejo fluir en casi todos los aspectos y momentos de mi vida y principalmente en el vínculo que me une a mi perro; y no lo hago sólo estando a solas con él sino en todo momento; ya sea en la calle, en el parque, junto a otras personas y ante la mirada de quien esté -por azar- frente o junto a nosotros.
Ahondo en este punto para que se entienda de que hablo. No mantengo una relación de amo humano-dependiente animal con él, para nada, ya que con mi perro -a expensas de que quien lo vea de afuera pueda pensar que exagero o sobrevaloro mi relación con él- yo hablo (le hablo), le comento cosas, lo tengo en cuenta y consulto antes de salir o de irme solo para que se sienta valorado y tenido en cuenta y todo este tipo de aspectos tan comunes en un vínculo de compartir nada menos que la vida un ser con otro ser, ambos seres vivos.
Por eso, hacerlo en cualquier momento, y no sólo en cosas como la que acabo de expresar a modo de ejemplo sino con cualquiera que implique que nos desestructuremos y nos dejemos llevar por nuestras emociones y por nuestro interior al momento de ser y actuar(las), y con cualquier motivo, es fabuloso y nos hace ser más auténticos y reales ante nosotros mismos y ante los demás.
Lo creo así y por este motivo lo comento y comparto con ustedes. Y para además tratar de sembrar esa necesidad y deseo de hacerlo, aunque sea una vez, para ver que sale de esta forma de sentirse al ser verdaderamente auténticos y sin ninguna impostura de ningún tipo, ni personal, ni social. Y porque además sólo es cuestión de probar.

lunes, 3 de junio de 2013

Y una cosa llevó a la otra.

Lo publico ahora, pasadas varias semanas de que me sucedió, para poder leerlo también ahora desde otro lugar y tratando de sacar una nueva lectura de ésto.
El lunes 29 de abril, es decir hace bastantes días atrás, amanecí normalmente y después de transcurrido gran parte del día, cerca de la tarde y en el momento que salgo con mi perro para que éste tome su paseo largo del día (horario cercano -antes o después- a las 17 horas) me encontré en uno de esos días que si se lo miraba desde un lugar desfavorable las cosas salían mal y si se lo intentaba abordar con una mirada más compasiva y misericordiosa las cosas podían salir mejores, o aún peor.
Ya ese día me desperté pensando en ir al gimnasio pero lo fui postergando hasta que finalmente desistí de hacerlo. No sé, pero evidencio que cuando esto pasa, es decir cuando tengo planeado ir al gim y no lo hago (a diferencia de cuando ya tengo decidido no ir tal día) inconscientemente ésto me molesta internamente (en mi inconstancia, quizás) y me deja dañado en algún punto que hace que no deje fluir completamente mi energía, como lo hago normalmente, predisponiéndome a ver y vivir todo de otra manera, con otra mirada.
No sé si me explico o si soy claro; pero continúo.
Entonces, al salir de casa con Boro, mi perro, en una esquina que tenía la vereda en su bajada de rampa recién hecha (fresca de recién terminada) veo que un nene de no más de 10 años se para con sus dos pies sobre el cemento dejando su huella hundida allí (dos pozos literalmente) a propósito. Entonces -y acá viene eso de que yo estaba como diferente en mi esencia interior ese día- y sin pensarlo le dije que "cómo iba a hacer eso", y que "estaba mal lo que había hecho"; ante lo cual saltó la mujer adulto que iba con el niño diciéndome que era el amiguito quien lo había empujado (iban la mujer, el chico en cuestión y otros dos nenes) lo que me hizo caer en la cuenta de que el nene estaba con el resto de este grupo, además de quedar en evidencia que esta mujer era la madre del pisador ya que por eso enloquecía y se arrebataba al defender a su hijo culpando al amigo por lo acontecido.
El tema es que yo sólo le dije lo que comento porque lo vi pararse por motu propio y no caer producto de un empujón (eso fue lo que vi yo, al menos) y nada más, y porque creí que no era para risas, como expresaba la cara del nene parado sobre el cemento fresco y porque como digo, estaba en un día que no me hallaba en mi verdadero yo, por decirlo de alguna forma.
Bueno, un mal momento que me generé por meterme a defender no se qué; si el barrio, si la vereda, si el trabajo de quien terminaba de hacer esa tarea, si la costumbre de inculcar a los niños respetar lo que no es de su incumbencia dañar, o algo que quizás sea nada. No sé. Lo cierto es que en otro momento hubiera seguido de largo, quizás (casi seguro), y ese día en el cual sentía todo cargado de una aureola diferente -extraña por cierto- no, ese día arremetí por y para nada.
Después llego a la plaza y mientras caminaba hacia el medio del parque para que mi perro corra y juegue con otros perros me encuentro con un hombre grande (entrado en años, varios) que hacía ejercicios y estaba terminando su rutina ya que al momento de que mi perro pasa a su lado este señor comienza a caminar hacia un banco y (según lo que yo pude apreciar) le tira una patada al animal.
Me dije: "-No, basta; ya tuve demasiado con la mujer de la vereda para volver sobre mis pasos y decirle algo a este hombre" por lo que (me pareció) acababa de ver. Pero en segundos me encontré acercándome al gimnasta geronte para decirle que ese animal era "mi" perro y que creía haber visto que él le había tirado una patada; a lo que el hombre me contestó que no, y que mi perro no iba a ser tan tonto como para dejarse patear por alguien (?). Seguí camino luego de esto y ahí erminó todo. Boro, mi perro seguía en la suya inspeccionando el lugar.
Otra vez. No sé, pero me encontré en un cruce de palabras con minutos de diferencia entre el primero y éste. Otra vez, repito, me encontraba en una situación en la que no acostumbro generar ni atravesar. No, si definitivamente ese lunes no era un día con toda las luces sobre mi. Seguro.
Y así fue que debí, una vez llegado al parque, comenzar a tranquilizar mi espíritu y mi día en sí, y por eso me quedé en el pasto, porque además no encontraba un fuckin' banco para sentarme como plus a todo lo anterior, tratando de serenarme porque no me encontraba precisamente en ese estado; escribiendo en mi blog a través de mi smartphone o básicamente esperando sentirme bien emocionalmente ya que después de mucho tiempo de no sentir algo así en mi interior (expresado como una angustia en el pecho) volvía a sentir algo parecido ese día.
Y fue así que una cosa llevó a la otra y yo ese día me sentí bastante feo. Mal.
Pero teniendo en cuenta que siempre apunto y consigo -con mayores o menores logros- ser y sentirme íntegro, ese día fue solo un envión para transformar las horas que siguieron, ya sea desde mi relajación en el parque, además de mis juegos con el perro incluidos, para tratar de expulsar toda carga negativa que pudiera tener por tal o cual motivo, y para no quedarme en el conformista hecho de esperar al día siguiente para sentirme bien; y para dejar atrás toda esa idea de un día que quería que terminara para dejarlo en el pasado, y esa onda. No al otro día, sino YA debía ser el trueque de lo feo por lo lindo. En ese preciso y mismo momento.
Y así fue, afortunadamente; y  mi día trocó nuevamente y yo pude seguir adelante con mi vida y con mi perro.
Me pasó. A veces nos pasa. Por eso lo comenté para que -si les pasa algo similar a este tipo de hechos encadenados que no son precisamente agradables- no se sientan los únicos con estas experiencias; y para que podamos entender que no es necesario que suceda algo fantástico para re-encausar positivamente nuestro día cuando no lo vemos muy "bien enfocado", sino solo frenar, rever y seguir más tranquilos y esperanzados a conciencia.
Son cosas que pasan, y a todos nos pasan; con mayor, menor y hasta casi nula regularidad según cada persona y su forma de andar por la vida. Cada uno sabrá.

miércoles, 29 de mayo de 2013

He tratado.

He tratado de no enojarme cuando todo estaba dado para que así lo hiciera. He tratado de no entristecer cuando nada podía impedir que me sumerja en ese estado. He tratado de no ser cruel con aquellos que no merecían de tan despreciable postura de mi parte. He tratado de no ser tan frívolo en momentos donde la calidez pedía a gritos hacerse presente. He tratado de ser más obediente cuando ya no podía seguir desobedeciendo a aquello que estaba frente a mi. He tratado de ir más tranquilo cuando el apremio no contribuía en nada al bienestar de los demás ni al mío propio. He tratado de salirme de situaciones incómodas cuando me dí cuenta de que mi participación en ellas sólo ahondaba en tal malestar. He tratado de olvidar ofensas y afrentas cuando éstas me enojaban con la otra parte; pretendiendo sanear lo ocurrido. He tratado de satisfacer a quien demandaba de mi atención ante reiterados llamados. He tratado de cantar cuando sabía que conectarme con mi amada música sería la mejor opción a llevar a cabo. He tratado de ir hacia algún lugar concreto cuando mi camino oscilaba entre difusos puertos. He tratado de ser mejor siempre en pos de ser una persona íntegra y buena para mi y para los demás. He tratado de no opacar momentos y novedades ajenas con repetidas cosas mías. He tratado de no llorar cuando hacerlo hubiera sido devastador para todos, incluso para mí. He tratado de solucionar todo lo que estuvo a mi alcance sin hacer preferencia o excepción alguna ante nada ni nadie. He tratado de cambiar, a pesar de que se fuera notando muy despacio la transformación que en mi se operaba. He tratado de ayudar y de dejarme ayudar para que nada quedara por hacerse en lo que a mi respectaba.
He tratado de tratar a pesar de todo y a través de todo, siempre, porque en el tratar está la clave. He tratado. Y lo seguiré haciendo.

lunes, 27 de mayo de 2013

El arduo camino de ser cada día (un poco) mejor.

La verdad es que yo tengo tanto, tanto que cambiar y mejorar en mi forma de ser que realmente cuando me doy cuenta de todo lo que tengo por delante con respecto a este metier me asusto.
Comento asiduamente en mis redes sociales o en este sitio web acerca del esfuerzo y el empeño que le pongo a todo para poder ser un Ser íntegro y feliz que vaya por la vida sin hacerle mal o significar siquiera una molestia para alguien.
Bueno, el caso es que a veces caigo en la cuenta de que todo el ahínco que pongo por un lado se desvanece cuando por otro debería moverme con la misma prestancia para no caer en lo que deseo erradicar de mi vida y que a feas actitudes e intenciones se refiere.
Me cuesta, pero me urge a la vez, comentar tales falencias de mi vida ya que por un lado no me resulta fácil asumirlas (o mejor dicho sí me resulta fácil pero no me resulta grato) y por otro me parece justo que como comparto lo que significa bueno y provechoso de mi Ser también comparta aquello que lo muestra como realmente es: un cúmulo de sentires e intenciones que están siendo encausados permanentemente en pos del bien de todos; del mío y de quienes me rodean.
Y es difícil, y es complejo abordar una vida (la propia) y salirse de la repetida manera de manejarse en ella basándonos en los impulsos y los arranques con los que habitualmente y desde siempre acostumbramos manejarnos. ¡Claro que es difícil! Sin embargo hay que  poder hacerlo, aspirar a hacerlo al menos, sacando de estos arranques e impulsos arraigados en nuestra forma de ser una enseñanza que nos ayude a modificarlos o erradicarlos cuando nada positivo vengan a sumar en nuestra vida y en la de los demás.
Bueno, como decía; hay mucho que debo cambiar y mejorar en mi forma de ser, es cierto; pero también, claro, hay algo de lo que me siento absolutamente afortunado (orgulloso) y es en el reconocerme diariamente en lo bueno, y principalmente en lo malo que sale de mi, ya que como es altamente favorable distinguir lo luminoso de nosotros mismos para tener más incentivos y fuerzas para seguir superándonos también es absolutamente necesario y renovador encontrarse frente a nuestra propia miseria personal para poder evaluar luego la forma de abordarla y transformarla en algo que venga a significar cosas buenas para nuestra vida.
Por eso, como les decía, es un trabajo que lleva mucha dedicación vivir una vida de buena intención y convivencia altruista con el prójimo y con uno mismo, pero en la dedicación es que finalmente veremos asomar los rayos de esa luz que queremos y buscamos para nuestro Ser y que no significa otra cosa que la felicidad y la paz personal de saberse con un trabajo interior bien hecho.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Guiños que son imágenes.

Llegar al parque junto a mi perro y que me reciba una tarde soleada de otoño como la retratada en la imagen es  realmente algo único y sumamente valorable.
Al menos lo es para mí y por eso, y quizás una vez más, voy a recaer en el hecho de hacer notar las bondades de saber apreciar el estado natural de las cosas y las pequeñas imágenes y sensaciones que podemos captar a través de, valga la redundancia, pequeñas cosas que vivimos.
Es real y hay que estar convencidos de que todo lo que llega a nosotros llega por algo. Se hace presente quizás para llevarnos hasta un lugar que no repararíamos normalmente en el trajín de nuestra jornada si no fuera por eso que nos hace trasladar automáticamente hasta algún sitio que tan bien nos hace reconocer.
La vida tiene sus pequeños guiños, definitivamente, y es cuestión de estar dispuestos a verlos para poder reconocerlos. A lo largo del tiempo, de todos modos puede pasar que aunque no se esté a la espera de ellos de alguna u otra manera sean tan evidentes que terminemos por encontrarlos y disfrutarlos.
Imágenes, fundamentalmente imágenes de cualquier tipo, forma y color; aparecidas en cualquier lugar y en cualquier tiempo, son los principales guiños que la vida nos estará haciendo en muchas oportunidades.
Es hermoso pensarlo así y saberse presto a descubrir esa imagen que nos haga sentir muchas cosas también hermosas.
Es ideal vivir en esa forma, sorprendiéndonos y maravillándonos de la vida y de cada cosa que ésta no pone delante.

martes, 9 de abril de 2013

Para no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.

¿Cuál será el mal ímpetu o motivo egoísta que mueve a una persona o asociación, y posteriormente a los individuos de una sociedad, a aceptar quitarle la libertad a un individuo que siente y desea ser libre como todos los seres vivos del planeta?
Es injusto y desesperante para la media de los seres vivos ser privados de la libertad cuando nada malo se ha cometido y cuando el derecho a ser libres es algo inalienable de cada individuo.
¿Por qué entonces no contemplamos esta idea para otros seres, diferentes a nosotros los humanos, y los encerramos en jaulas, peceras, cajas de cristal, y demás recintos que lo único que hacen es alejarlos de su sitio natural, ese que les debería tocar para vivir y desarrollarse plenamente junto a otros seres de su especie y del resto de las especies vivas que merecen los mismos derechos que los seres humanos, por ejemplo?
Es injusto, repito, que nada se haga con respecto a la quita de derechos de algunas especies, la animal básicamente, y que todo lo malo y atroz como los jardines zoológicos, los acuarios marinos, y los circos con animales, entre otros lugares, se vean como algo normal, natural, pintoresco y aceptable.
Es trágico que la visión de la gente en el mundo entero tome este tipo de cosas como absolutamente normales, no hay derecho. Y ni hablar de los encierros previos a las torturas seguidas de muerte que se comenten sobre millones y millones de animales diariamente en los mataderos para transformar esos cuerpos asesinados en comida humana.
¿Es qué no se ponen a pensar quienes consumen un trozo jugoso de carne, jugoso por la sangre que brota de él, que esa fracción de cuerpo que se va a ingerir fue una vida que seguramente al momento de comerlo, de no haber sido por la aberrante costumbre arraigada desde miles de años en la humanidad, podría estar viviendo y corriendo feliz por algún escenario de la naturaleza, disfrutando de la vida, de su vida?
No, yo creo que no, que definitivamente no se ponen a pensar en todo este tipo de cosas que derivan del simple pero no por esto menos horroroso hecho de llevarse un pedazo de carne a la boca.
Quizás porque saben que nunca podrá pasar a la inversa, es decir que sean los animales quienes alguna vez puedan pretender comernos a nosotros -con estructuras organizadas como mataderos humanos, mediante- que ni se ponen a pensar en lo que significa ocupar su lugar (el de los animales) con respecto a nuestra desfavorable mirada sobre ellos.
Por eso, la libertad y el derecho a vivir en total armonía con el planeta y el resto de las especies es algo que la raza humana debería aprender basándose en la vida de los animales que nunca vulneran la de sus congéneres o similares, a no ser por las cadenas que en forma natural y sabia se operan dentro de la naturaleza y entre todos sus habitantes; pero naturalmente, y sólo así.
Es cierto que con el tiempo va creciendo el número de personas que se comprometen y apuntan a privilegiar los derechos de los animales, producto de interesarse y tomar conocimiento primero, y conciencia después, de que ellos nos necesitan y somos nosotros los únicos que podemos comenzar a revertir su suerte, esa suerte que fue echada por nuestra especie y que por lo tanto es a los integrantes de la misma a quienes nos corresponde volver a situarlos en un lugar de estima, amor, respeto e igualdad.
Ojalá que cada vez crezca en número y calidad el tamaño de personas adeptas a salvarlos -de una u otra forma- y que pueda frenarse tanto sufrimiento y dolor inaceptable, irracional e inmerecido; para definitivamente y de una buena vez por todas no ver más imágenes tristes y agobiantes como éstas.


domingo, 7 de abril de 2013

Veganismo. Camino de amor, compasión y total respeto por la vida.

Es el veganismo el camino del amor, la compasión y el máximo respeto por la vida, toda.
Tenemos presente quienes adoptamos esta forma de vida que somos los seres más afortunados al poder vivir libremente sin tener a nadie por sobre nuestra cabeza que digite nuestra vida y decida cuando arrebatárnosla o dejarnos seguir en ella bajo condiciones miserables e indignas. Lo sabemos.
Por esto nos involucramos directamente en ese sufrimiento que nuestros congéneres le proporcionan a nuestros hermanos animales y tratamos de evitar que esto siga sucediendo, comenzando por nuestro humilde aporte de cambiar el mundo a partir de nuestra opción y de nuestro ejemplo.
Por eso, si alguna vez se encuentran con algunas personas que quieran informarlos, comentarles o explicarles lo que realmente sucede a partir de las decisiones que los seres humanos llevamos adelante cuando decidimos comer animales, vestirnos con sus pieles o visitar diferentes tipos de espectáculos que los tienen como parte de la oferta de atracción, deténganse, escúchenlos y traten, al menos una vez, de ponerse en el lugar de estos pobres seres que han sufrido el infortunio de ser equivocadamente dominados por quienes en su desidia de creerse superiores les hacen daño y sólo llevan tormento a lo poco (o mucho) de lo que vivan en sus acotadas y esclavistas vidas, hasta que les llegue la muerte que cierra el más espantoso ciclo que pudieron atravesar; cuando en realidad tendría que haber sido todo lo contrario y deberían haber disfrutado de los escenarios naturales en los cuales deben estar y de los cuales nunca deben ser sacados, permitiéndoles de esta manera desarrollarse y vivir plenamente, junto a sus familias (como lo hacemos nosotros, los seres humanos) en total libertad, felicidad y tranquilidad.
El mundo va evolucionando y gracias a ésto, cambiando; aunque de manera lenta y muy tardía en muchas ocasiones, pero cambia. Por eso hay que quedarse con esta idea esperanzadora y hermosa de que alguna vez, finalmente, todos los hombres y mujeres que habitan el planeta tierra comprenderán que la violencia y la injusticia no llevan a ningún camino más que al de volverse tristemente inmutables frente al sufrimiento ajeno (de especies ajenas a la nuestra), algo aberrante e inaceptable que debe ser frenado urgentemente para poder sentirnos todos, sin excluir a ninguna especie de seres vivos con sistema nervioso, seres afortunados de llegar a este mundo.