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miércoles, 24 de abril de 2013

Ese sahumerio, en ese instante, fue mi buena estrella.

Llegar a un banco de plaza y encontrarse con un sahumerio encendido apoyado sobre él, consumiéndose y perfumando el banco y su entorno, es algo poco común; de buena estrella, diría, y que me sucedió hace varios días atrás cuando caminaba con mi perro por el parque en su paseo vespertino y al ir a sentarme un rato mientras éste jugaba y corría por allí.
Digo que es de buena estrella ya que quien lo dejó ahí, seguramente supuso que era muy posible que alguien lo encontrara y (extendiéndome en la suposición, ahora personal) disfrutara de él.
Bueno, yo disfruté de este hallazgo; tanto como hasta que se apagó al poco tiempo de haber llegado yo a ese lugar, producto de tocar su parte encendida con la madera del banco, y dándome cuenta tiempo después de que esto había pasado al mirarlo nuevamente quizás por dejar de percibir el olor que despedía.
Como no fumo y no ando con fuego a mano, ya sea encendedor o cerillas, no pude volver a prenderle para que siguiera su curso de inundar el lugar cercano con su aroma. Y en determinado momento debí continuar mi camino (paseo) junto a mi perro, algo que no hice sin antes llevarme una imagen de este descubrimiento que había tomado ni bien lo vi y que me dejó sorprendido en primer lugar y congratulado después por imaginar que alguien lo había dejado ahí para que quien viniera y lo encontrase fuera feliz con el hallazgo.
Imaginado entonces, me creé esta idea, y como lo que viví fue un poco fuera de lo común, imaginar en torno a ello un plan que diera forma a tal historia no fue para nada difícil.
Pues bien, ateniéndome a la significación que le dí a mi descubrimiento, yo así lo hice. Al verlo allí, como esperándome, fui feliz con ese instante y ese descubrimiento; y luego llegado el momento, me alejé llevándome esta historia para mi en esa oportunidad, y para todos ustedes ahora.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Perdido por perdido.

Cuando alguien encuentra algo es porque "alguien más" lo perdió.
Y si eso que se encuentra se halla en la calle, en plena avenida para ser más descriptivo, poco se puede hacer por ese "alguien más" (inubicable) que perdió aquello que otro ha encontrado.
Por tal motivo, teniendo en cuenta la idea anterior expuesta, el encontrar algo (en el piso) entre un mundo de gente hace que lo encontrado pase a ser automáticamente de uno.
Se pierden muchas cosas. Y se encuentran otras tantas, diariamente. A veces nos toca estar del lado menos agraciado y otras, bueno, otras del lado que encuentra y, según lo hallado, festeja.