lunes, 22 de octubre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
La iglesia y la religión.
Tuve una infancia y adolescencia marcada por el catolicismo. Fui a un colegio católico (de monjas) todo el primario y el secundario; y en paralelo a eso formé parte de un grupo juvenil parroquial con el que me acerqué más profundamente a la iglesia (católica) a través de reuniones y retiros espirituales; además de misas y todo ese tipo de cosas tan propias de esta institución.
Hoy a la distancia, puedo decir que todo tipo de grupos, asociaciones, o como se los quiera llamar, que en definitiva (trasladando sus ideologías fuera de los límites delineados de su círculo íntimo de fieles o seguidores) dividan y sirvan para fomentar la agresión y lastimar "en pos de..." a otros, directamente NO SIRVEN, NO SE JUSTIFICAN y NO VIENEN A SUMAR como canal de encuentro, de unión ni de algo positivo, para nada ni nadie.
Todos tenemos (podemos tener) nuestro Dios, Ser, Entidad Superior, etc., que nos proteja e ilumine; pero de ahí a encerrarlo dentro de una estructura -social- que a la vez se precie de rivalizar contra todo lo que no es como ella dictamina y proclama hay un trecho enorme en el cual se contamina e institucionaliza eso mismo que se promueve y adora a través de ella como símbolo de pureza, despojado de todo valor material, social y humano; y que por tal motivo pierde autoridad moral y credibilidad social.
Si hay creencia, que sea personal y no se burocratice con la organización del hombre que muchas veces sólo arruina lo que en su estado puro ayuda y sirve en la intimidad de cada uno.
Dejemos el tema de la creencia, entonces, para lo personal y para que quien quiera creer, si así lo siente y desea, crea.
Dejémonos de joder.
Hoy a la distancia, puedo decir que todo tipo de grupos, asociaciones, o como se los quiera llamar, que en definitiva (trasladando sus ideologías fuera de los límites delineados de su círculo íntimo de fieles o seguidores) dividan y sirvan para fomentar la agresión y lastimar "en pos de..." a otros, directamente NO SIRVEN, NO SE JUSTIFICAN y NO VIENEN A SUMAR como canal de encuentro, de unión ni de algo positivo, para nada ni nadie.
Todos tenemos (podemos tener) nuestro Dios, Ser, Entidad Superior, etc., que nos proteja e ilumine; pero de ahí a encerrarlo dentro de una estructura -social- que a la vez se precie de rivalizar contra todo lo que no es como ella dictamina y proclama hay un trecho enorme en el cual se contamina e institucionaliza eso mismo que se promueve y adora a través de ella como símbolo de pureza, despojado de todo valor material, social y humano; y que por tal motivo pierde autoridad moral y credibilidad social.
Si hay creencia, que sea personal y no se burocratice con la organización del hombre que muchas veces sólo arruina lo que en su estado puro ayuda y sirve en la intimidad de cada uno.
Dejemos el tema de la creencia, entonces, para lo personal y para que quien quiera creer, si así lo siente y desea, crea.
Dejémonos de joder.
jueves, 18 de octubre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
¿Por qué la agresión?
¿Por qué la agresión? ¿Por qué el hecho de que algunas personas reaccionen mal ante casi todo, con determinadas personas, pero reaccionen mal al fin?
La agresión es una manifestación encubierta de una insatisfacción personal que a veces se corresponde con la reacción que expresa y con la persona contra la cual se lanza, pero otras veces y siendo también parte de una insatisfacción, poco tiene que ver con el hecho agresivo que la origina y la persona contra la cual se profiere.
Es cierto, aunque no menos injustificable, que a la corta o a la larga quien es receptor/a de agresiones injustas, se acostumbre a ellas. No a recibirlas, más sí a que sean lanzadas, llegando finalmente -y después de tan repetidas ocasiones- a no cumplir su cometido que es lastimar y lacerar a la persona que las recibe.
Lástima que exista la agresión. Lástima que se haga uso de ella. Lástima que estén quienes se toman el tiempo de usarla. Lástima. Todo es una lástima.
La agresión es una manifestación encubierta de una insatisfacción personal que a veces se corresponde con la reacción que expresa y con la persona contra la cual se lanza, pero otras veces y siendo también parte de una insatisfacción, poco tiene que ver con el hecho agresivo que la origina y la persona contra la cual se profiere.
Es cierto, aunque no menos injustificable, que a la corta o a la larga quien es receptor/a de agresiones injustas, se acostumbre a ellas. No a recibirlas, más sí a que sean lanzadas, llegando finalmente -y después de tan repetidas ocasiones- a no cumplir su cometido que es lastimar y lacerar a la persona que las recibe.
Lástima que exista la agresión. Lástima que se haga uso de ella. Lástima que estén quienes se toman el tiempo de usarla. Lástima. Todo es una lástima.
domingo, 14 de octubre de 2012
Podré serlo. Lo sé.
Puedo ser
recurrente con mis temas,
pero uno escribe
acerca de
lo que experimenta,
siente
y vive a diario.
Aquello que
de alguna u otra forma
en determinado momento
se plasma
en algún lugar,
en este caso en un blog,
mi blog.
jueves, 11 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
El Amor.
El amor. Encontrándose ahí, en los seres quizás más insignificantes, cualquiera sea su condición, y esperándonos; siempre dispuesto a darnos una oportunidad de poder conocerlo y sumergirnos en su estado ideal que hace la vida más linda, más fácil y más buena.
El Amor. No sólo como puente o fin sexual. Muchas veces donde radica el auténtico amor quizás no se encuentre significado también el sinónimo de lo sexual.
El Amor. Correspondido en su máxima plenitud cuando se encuentra otra persona que viene a completarnos y a permitirnos intentar completarla.
El Amor. Buscado desde siempre por todos más no sabido ver o despreciado por muchos que por diferentes motivos dejan pasar el tren y pierden quizás la única posibilidad certera que hubieran tenido de vivir en él.
El Amor. Entendiéndose como tal a la felicidad que nos estremece el corazón, nos desborda el alma y nos provoca una conmoción en el cuerpo tan total como abstracta que viene a cambiarnos los días de nuestra vida para hacerlos sentir los mejores, aquellos que nunca podrán olvidarse con el tiempo.
El Amor. No existe la píldora que pueda traerlo hacia nosotros ni que nos permita vivir en él cuando se nos antoje, más sí existe la plena convicción de que todos podamos llegar a vivir en él, y con eso alcanza ya que esto será motivo de su búsqueda constante (por parte nuestra) y de proponernos verlo en todo para así lograr convocarlo realmente a nuestra vida.
El Amor. Algo maravilloso. Algo de todos. Algo para todos. Algo que no es privilegio de pocos. Algo de todos. El Amor. Algo hermoso.
martes, 9 de octubre de 2012
sábado, 6 de octubre de 2012
¿Indeciso? Si. No. Bah, no sé. ¿Por qué?
Ya he tocado en otra entrada el tema de la indecisión pero es que cada vez que me sucede no puedo menos que sentir que la pérdida de tiempo invertida en llevar a cabo esa indecisión es un motivo más que suficiente para evaluar seriamente el tema y poder superarlo para no repetir en el futuro dicha tontería.
Lo peor de todo es que no es que me lo proponga ni que me quede pensando en algo para luego terminar indeciso sobre tal o cual punto, sino que in situ al momento de decidir lo soy por naturaleza la mayor de las veces pero así y todo, una vez que me decidí por algo, es muy común que luego de la primera decisión me quede super tranquilo y "a otra cosa" pero luego, al tiempo (horas, días quizás) se da que estoy en otra cosa y click: me surje la indecisión que aparece disfrazada de recuerdo de lo ya decidido y de nueva duda si habrá sido correctamente hecho.
Y siempre, 3 o 4 de cada 5 veces, termino reacomodando mi decisión inicial cambiando lo elegido en primer lugar por aquello que en definitiva me hubo llevado a dudar, eso segundo que descarté en su momento por lo elegido y que pasa entonces a ser lo que finalmente queda como decidido a la postre.
Ocurre que no siempre es fácil cambiar las decisiones llevadas a cabo aunque debo reconocer que tengo una estrella que me hace fácil (no complicado al menos) llevar a cabo mis correcciones decisivas y generalmente puedo hacer los cambios sin mayores inconvenientes como me ha pasado con zapatos, zapatillas, camperas, ¿quieren más?, bueno continúo; lentes, abrigos, sweaters, buzos, y etc. ya que para ejemplo alcanza con lo enumerado.
Entonces digo yo: ¿Por qué no me quedo con lo que en teoría dejo relegado al segundo lugar -en la primera decisión- si total se que finalmente volveré a modificar lo decidido para efectivizar su elección?
La verdad, yo no tengo la respuesta. De tenerla no me encontraría escribiendo esta entrada.
Lo peor de todo es que no es que me lo proponga ni que me quede pensando en algo para luego terminar indeciso sobre tal o cual punto, sino que in situ al momento de decidir lo soy por naturaleza la mayor de las veces pero así y todo, una vez que me decidí por algo, es muy común que luego de la primera decisión me quede super tranquilo y "a otra cosa" pero luego, al tiempo (horas, días quizás) se da que estoy en otra cosa y click: me surje la indecisión que aparece disfrazada de recuerdo de lo ya decidido y de nueva duda si habrá sido correctamente hecho.
Y siempre, 3 o 4 de cada 5 veces, termino reacomodando mi decisión inicial cambiando lo elegido en primer lugar por aquello que en definitiva me hubo llevado a dudar, eso segundo que descarté en su momento por lo elegido y que pasa entonces a ser lo que finalmente queda como decidido a la postre.
Ocurre que no siempre es fácil cambiar las decisiones llevadas a cabo aunque debo reconocer que tengo una estrella que me hace fácil (no complicado al menos) llevar a cabo mis correcciones decisivas y generalmente puedo hacer los cambios sin mayores inconvenientes como me ha pasado con zapatos, zapatillas, camperas, ¿quieren más?, bueno continúo; lentes, abrigos, sweaters, buzos, y etc. ya que para ejemplo alcanza con lo enumerado.
Entonces digo yo: ¿Por qué no me quedo con lo que en teoría dejo relegado al segundo lugar -en la primera decisión- si total se que finalmente volveré a modificar lo decidido para efectivizar su elección?
La verdad, yo no tengo la respuesta. De tenerla no me encontraría escribiendo esta entrada.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Perdido por perdido.
Cuando alguien encuentra algo es porque "alguien más" lo perdió.
Y si eso que se encuentra se halla en la calle, en plena avenida para ser más descriptivo, poco se puede hacer por ese "alguien más" (inubicable) que perdió aquello que otro ha encontrado.
Por tal motivo, teniendo en cuenta la idea anterior expuesta, el encontrar algo (en el piso) entre un mundo de gente hace que lo encontrado pase a ser automáticamente de uno.
Se pierden muchas cosas. Y se encuentran otras tantas, diariamente. A veces nos toca estar del lado menos agraciado y otras, bueno, otras del lado que encuentra y, según lo hallado, festeja.
Y si eso que se encuentra se halla en la calle, en plena avenida para ser más descriptivo, poco se puede hacer por ese "alguien más" (inubicable) que perdió aquello que otro ha encontrado.
Por tal motivo, teniendo en cuenta la idea anterior expuesta, el encontrar algo (en el piso) entre un mundo de gente hace que lo encontrado pase a ser automáticamente de uno.
Se pierden muchas cosas. Y se encuentran otras tantas, diariamente. A veces nos toca estar del lado menos agraciado y otras, bueno, otras del lado que encuentra y, según lo hallado, festeja.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








