martes, 2 de julio de 2013

La magia de estar ahí.

Estar frente al mar y poder apreciar la inmensidad y la auténtica majestuosidad de su belleza es una de las cosas que más suelen disfrutar quienes tienen la suerte de poder visitarlo cada tanto, y ni hablemos de los que viven a metros de él.
Es una grandeza absoluta el hecho contemplar el espectáculo -no encuentro otra palabra para definirlo- que ofrece este escenario natural a quienes pueden darse el gusto de estar en ese lugar de privilegio que tiene que ver con situarse "ahí", justo ahí, percibiendo el sonido, el brillo y el aroma que parten de ese enorme y cuantioso cuenco de agua salada que atrae a quien alguna vez en su vida tiene la gracia de poder conocerlo personalmente; no dejando ya nunca más de fascinar a su espectador.
Yo adoro el mar. Lo amo y estar frente a él significa para mi uno de los placeres más grandes que pueda sentir en todo mi ser, comparable al de escuchar y vibrar al compás de una buena melodía, sea cual fuere su estilo musical, que seduce  mi espíritu ante tan agradable experiencia.
Yo fui testigo de la imagen compartida en esta oportunidad. Yo estuve ahí, frente a ese reflejo plateado y salado que hipnotizó mi atracción al toparme con él apreciando esa fotografía única y mágica, aún desde minutos antes de capturarla con mi cámara de fotos.
Y soy una persona afortunada, lo sé, ya que varias veces a año puedo encontrarme frente a esa imagen, frente a ese mar, y cada día estoy aprendiendo a valorar este tipo de cosas que no se pueden medir ni comparar con nada de lo material que en algunas oportunidades viene a copar nuestras vidas impidiéndonos valorar estas pequeñas-grandes cosas que tenemos ahí, muchas veces, al alcance de nuestra mano.

lunes, 1 de julio de 2013

En cualquier lugar.

En cualquier ciudad del mundo hay una plaza que nos aleja de los altos y fríos rascacielos que surcan el horizonte de nuestro lugar de residencia, siempre y cuando uno se encuentre en alguna de las grandes urbes que existen alrededor del globo terráqueo, claro; ya que si nos encontramos en el campo o en un pueblo de apenas casas bajas y no mucho más, otro es el panorama y no se necesita del beneficio que se busca y que otorga este tipo de instalación urbana natural que oficia de pulmón de estos conglomerados metropolitanos.
Es así que siempre habrá un pedacito de suelo con pasto y algunos árboles que estén esperando ser respirados, aprovechados y disfrutados por sus visitantes de turno. Relevancia alentadora, ¿no les parece?

domingo, 30 de junio de 2013

miércoles, 26 de junio de 2013

Ahí está la clave.

Estando inmerso en la ciudad, alejado por cierto de los mega lugares naturales como pueden ser los bosques, el campo y la playa, para citar algunos de estos escenarios que ofrece la naturaleza, podemos encontrar también diferentes momentos y lugares en plena ciudad que nos permitan desconectar visual, sonora y olfativamente de todo lo que las calles y las avenidas de cualquier urbe del mundo ofrecen a quienes se mueven por ella.
Es así que las plazas y los parques representan un espacio ideal para llevar a cabo este "desconectar" de todo aquello que suele representar una metrópolis en lo que a movimiento, escenografía, y tensión y stress se refiere.
Por eso, teniendo a mano (seguramente cuadras más, cuadras menos) uno de estos lugares no podemos no permitirnos de vez en cuando al menos sumergirnos mental y físicamente en ellos, alejándonos del ruido urbano que aunque quizás sigamos escuchando a pesar de estar allí será sólo una cortina lejana que no nos impida disfrutar del verdadero sitio en el que nos encontremos con sus auténticos sonidos, olores y colores.
Siempre se puede ver y encontrar todo en todo. La clave está en querer hacerlo y saber buscarlo. Ahí está la clave y ¡claro que se puede!

martes, 25 de junio de 2013

lunes, 24 de junio de 2013

Nada tentador.

Nada
es tentador
para salir a la calle
y dejar el calor
del hogar
cuando hace frío
y a través de la cámara
de seguridad del edificio
sólo se ve
la noche,
la oscuridad,
y el frío.
Sí,
el frío.
Porque el frío
también
traspasa la imagen
y se deja ver.
Como esperándonos,
allí afuera,
implacable.

domingo, 23 de junio de 2013

Graffitti urbano.

Una leyenda a modo de graffitti urbano pintada en la pared. La veo cada tanto, repetida por ahí, principalmente en mi barrio cuando saco a pasear a mi perro, y cada vez que la leo me dispara la mente hacia diferentes lugares abordando su mensaje siempre de una manera única, nunca igual a la anterior.
No sé muy bien si hará referencia a algo específico aunque de todos modos lo que deja tras su mensaje es claro y no da lugar a mucha ambigüedad.
Por eso mismo y porque siendo tan concreto lo que expresa me transmite tan distintos pensamientos cada vez que la enfrento es que la comparto con ustedes para que los lleve -como sucede conmigo- hacia algún lugar de reflexión con lo que dice.

sábado, 22 de junio de 2013

Noche otoñal que anticipaba el crudo invierno que se avecinaba.


Imagen de una de esas frías noches otoñales de algún momento de un día de la semana pasada donde se podía ver, a modo de preludio, una muestra de lo que sería este invierno que recién acabamos de comenzar.