sábado, 27 de octubre de 2012

Hay magia.

¿Se puede encontrar magia en todo lo que nos toca vivir diariamente? Realmente, ¿se puede?
Aclaremos que no soy yo quien tiene la respuesta a este interrogante inaugural que me convoca, pero sí quien puede -como cualquier persona que lea estas líneas- esgrimir e intentar dilucidar esta premisa.
Sí, yo puedo hacerlo, y vos también podés.
No creo que se requiera de una sapiencia e iluminación especial y privilegiada para llegar a darse cuenta de lo que realmente significa responder a esta pregunta inicial.
Entonces, sí, claro que puede existir, existe y debe existir magia en todo lo que vivamos (veamos) diariamente.
Más o menos evidente y con mayor o menor intensidad, siempre -y según la mirada que se le dé a cada cosa- podemos encontrar y hacer surgir magia en y de donde lo deseemos.
Magia que, traducida como algo brillante que no deje de sorprendernos y admirarnos, está ahí frente a nosotros cada día y que por este mismo motivo quizás desconocemos, no sabemos ver o perdemos la capacidad de distinguirla y apreciarla.
Yo lucho día a día para no perder e incentivar en mí esa cualidad que me sirve para sentirme mejor y más feliz, proporcionándomela yo mismo sin la necesidad de tener que esperar que sea otra parte (ser vivo o cosa) quien me la proporcione. Encontrándola sí en otra parte, pero desde el lugar que a partir de mi firme determinación de no perderme la ocasión de descubrir y encontrar en "eso" que me gusta, alegra y conmueve, facilito la aparición -ante mí- de la magia que necesito diariamente para sentirme especial y feliz, además de comunicado con el universo, que es en definitiva quien nos brinda la oportunidad de presenciar tales momentos únicos y fascinantes que quizás, para otros ojos y otros corazones, pasan desapercibidos.
Existe por lo tanto magia. Y puede haber magia en todo (o en la mayoría de todo, si se quiere) lo que vivimos.
No lo dudemos. Jamás.
Yo no lo dudaría. Hace tiempo que me he dado cuenta.

viernes, 26 de octubre de 2012

No hay derecho a abatirse por nimiedades. ¡NO!

Transitando una semana abatida y marcada por una congestión total de mi cuerpo a nivel gripal, virósica y de por sí muy incómoda, hubo un momento de ayer jueves donde me dio ganas de romper algo, hacer una descarga como sea (no supe como) o sencilla y figurativamente ponerme a llorar producto de la desazón de estar atravesando por este triste y molesto estado corporal que comento.
"Esto de estar hace 4 días, para 5 ya, y seguir con malestar y dolencias por todo el cuerpo no es justo", pensé.
Pero al instante, y quizás por eso no supe como llevar adelante esta descarga que necesitaba hacer, recordé, vino a mi mente, pude darme cuenta a tiempo y tuve la iluminación de representar en mi mente una fotografía de una mujer de mediana edad que vi navegando por Internet hace varios días atrás -pudiendo ahora valorar las cosas por lo que realmente son-, en la cual se puede apreciar a dicha mujer sonriente, y después de su hermosa sonrisa (bella de verdad), también puede verse que está calva, le falta una mama y tiene una enorme cicatriz que da prueba de que le han extirpado un pecho; y toda esta imagen, que ya de por sí sola dice mucho sin necesidad de palabras, acompañada por una leyenda que dice lo siguiente: "Mientras tu lloras por tu cabello largo o corto de más, por ser gordo o flaco de más, por tener los pechos demasiado grandes o pequeños, o por cualquier otra cosa trivial... ELLA SONRÍE POR ESTAR VIVA! Y apuesto que vive más Feliz que tu!
Por todo esto, afortunado soy de padecer sólo una gripe que, días más días menos, en breve se irá alejando de mi organismo.
No tengo derecho, como persona que busca continuamente no vivir independientemente alejada y abstraída de todo lo (doloroso) que pueda pasarle a los demás seres vivos, a quejarme o abatirme por algo que si llegó, debe haber sido por algún descuido mío y nada más.
Repito, por todo esto afortunado de mí, y agrego, que este tipo de informaciones y cosas que veo y de las que tomo conocimiento no pasen desapercibidas por mis ojos ni por mi corazón.

¡No hay derecho de ser tan pueril y egoísta apenándome por boludeces!!! ¡No lo hay!!

lunes, 22 de octubre de 2012

El placebo de la visita al médico.

Las clínicas, sanatorios, hospitales y demás nosocomios de la salud son un lugar en el que la gente confluye, además de hacerlo por la dolencia que le aqueje en ese momento, para sentirse en muchas oportunidades más tranquila consigo misma sobre algún aspecto que quizás no requeriría de la estricta visita al médico.
¿Y por qué digo esto? Sencillamente porque me encuentro en uno de estos lugares, haciendo una visita a un médico clínico para que corrobore lo que creo saber; es este congestionamiento general que tengo, que se traduce en mocos, sudoración en la frente y la espalda, y algún que otro tipo de dolorcito -o molestia- en la zona de la garganta.
Podría haber evitado esta consulta, pero es así, y no sé si será para sentirme más tranquilo, y hasta aliviado, después del diagnóstico que me dé el médico, o si será para acelerar con la medicación recetada la mejora de este estado en el que me encuentro, o si será para usar la pre-paga que tengo y que al sentir un malestar liviano, pero malestar al fin, me permite amortizar el gasto de la suculenta cuota (que estas empresas de salud cobran a sus socios) haciendo uso de ella.
En fin, por uno u otro motivo, aquí me encuentro esperando hacer uso de ese placebo en el que muchas veces se convierte la visita al médico.

Octubre, mes del Tango.




domingo, 21 de octubre de 2012

La iglesia y la religión.

Tuve una infancia y adolescencia marcada por el catolicismo. Fui a un colegio católico (de monjas) todo el primario y el secundario; y en paralelo a eso formé parte de un grupo juvenil parroquial con el que me acerqué más profundamente a la iglesia (católica) a través de reuniones y retiros espirituales; además de misas y todo ese tipo de cosas tan propias de esta institución.
Hoy a la distancia, puedo decir que todo tipo de grupos, asociaciones, o como se los quiera llamar, que en definitiva (trasladando sus ideologías fuera de los límites delineados de su círculo íntimo de fieles o seguidores) dividan y sirvan para fomentar la agresión y lastimar "en pos de..." a otros, directamente NO SIRVEN, NO SE JUSTIFICAN y NO VIENEN A SUMAR como canal de encuentro, de unión ni de algo positivo, para nada ni nadie.
Todos tenemos (podemos tener) nuestro Dios, Ser, Entidad Superior, etc., que nos proteja e ilumine; pero de ahí a encerrarlo dentro de una estructura -social- que a la vez se precie de rivalizar contra todo lo que no es como ella dictamina y proclama hay un trecho enorme en el cual se contamina e institucionaliza eso mismo que se promueve y adora a través de ella como símbolo de pureza, despojado de todo valor material, social y humano; y que por tal motivo pierde autoridad moral y credibilidad social.
Si hay creencia, que sea personal y no se burocratice con la organización del hombre que muchas veces sólo arruina lo que en su estado puro ayuda y sirve en la intimidad de cada uno.
Dejemos el tema de la creencia, entonces, para lo personal y para que quien quiera creer, si así lo siente y desea, crea.
Dejémonos de joder.

martes, 16 de octubre de 2012

¿Por qué la agresión?

¿Por qué la agresión? ¿Por qué el hecho de que algunas personas reaccionen mal ante casi todo, con determinadas personas, pero reaccionen mal al fin?
La agresión es una manifestación encubierta de una insatisfacción personal que a veces se corresponde con la reacción que expresa y con la persona contra la cual se lanza, pero otras veces y siendo también parte de una insatisfacción, poco tiene que ver con el hecho agresivo que la origina y la persona contra la cual se profiere.
Es cierto, aunque no menos injustificable, que a la corta o a la larga quien es receptor/a de agresiones injustas, se acostumbre a ellas. No a recibirlas, más sí a que sean lanzadas, llegando finalmente -y después de tan repetidas ocasiones- a no cumplir su cometido que es lastimar y lacerar a la persona que las recibe.
Lástima que exista la agresión. Lástima que se haga uso de ella. Lástima que estén quienes se toman el tiempo de usarla. Lástima. Todo es una lástima.

domingo, 14 de octubre de 2012

Podré serlo. Lo sé.

Puedo ser 
recurrente con mis temas, 
pero uno escribe 
acerca de 
lo que experimenta, 
siente 
y vive a diario. 
Aquello que 
de alguna u otra forma 
en determinado momento 
se plasma 
en algún lugar, 
en este caso en un blog, 
mi blog.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El Amor.

El Amor. Siempre está al alcance de nuestras manos. Siempre. No existe ser vivo que no pueda ser partícipe de su fiesta y de las bondades que en él se plasman y comparten. Y hay algo que es medular en este tema, y es que el Amor sólo se puede vivir y experimentar de a dos, nunca en soledad.
El amor. Encontrándose ahí, en los seres quizás más insignificantes, cualquiera sea su condición, y esperándonos; siempre dispuesto a darnos una oportunidad de poder conocerlo y sumergirnos en su estado ideal que hace la vida más linda, más fácil y más buena.
El Amor. No sólo como puente o fin sexual. Muchas veces donde radica el auténtico amor quizás no se encuentre significado también el sinónimo de lo sexual.
El Amor. Correspondido en su máxima plenitud cuando se encuentra otra persona que viene a completarnos y a permitirnos intentar completarla.
El Amor. Buscado desde siempre por todos más no sabido ver o despreciado por muchos que por diferentes motivos dejan pasar el tren y pierden quizás la única posibilidad certera que hubieran tenido de vivir en él.
El Amor. Entendiéndose como tal a la felicidad que nos estremece el corazón, nos desborda el alma y nos provoca una conmoción en el cuerpo tan total como abstracta que viene a cambiarnos los días de nuestra vida para hacerlos sentir los mejores, aquellos que nunca podrán olvidarse con el tiempo.
El Amor. No existe la píldora que pueda traerlo hacia nosotros ni que nos permita vivir en él cuando se nos antoje, más sí existe la plena convicción de que todos podamos llegar a vivir en él, y con eso alcanza ya que esto será motivo de su búsqueda constante (por parte nuestra) y de proponernos verlo en todo para así lograr convocarlo realmente a nuestra vida.
El Amor. Algo maravilloso. Algo de todos. Algo para todos. Algo que no es privilegio de pocos. Algo de todos. El Amor. Algo hermoso.