sábado, 11 de mayo de 2013

La política.

Siempre asociamos la política a un conjunto de personas importantes que en suerte han sido elegidas por el voto popular del pueblo al que gobiernan; y la pensamos desde los estratos altamente políticos como los gobiernos de una ciudad, una provincia o un estado, delimitando de esta manera su significación en el amplio abanico de posibilidades que ofrece su acepción.
Es un hecho que está en todas partes y le damos el propio significado con nuestros actos cotidianos, cada vez que partiendo desde este momento tan casero consolidamos diariamente sencillos hechos políticos aunque no nos demos cuenta de ello.
Con la simple acción de emitir una opinión o llevar adelante una idea y forma de vida que nos identifique y represente ante los demás estamos haciendo pequeños actos de política que merecen ser considerados como tales ya que si en lo grande estos mismos actos son de una representación tal como para ser tenidos en cuenta como tales, entonces porque no hacer lo mismo ahora.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos hacemos política ya sea personal y grupal o colectiva.
En el ámbito familiar se asume implícitamente muchas veces, y otras de manera deliberadamente marcada, una política (familiar) donde todos saben que lugar ocupan y en cierta forma que le corresponde hacer a cada uno para llevar adelante la casa, el orden y la misma institución familiar, por carriles que no desaten disturbios, haciendo de la vida diaria un hecho tranquilo y ameno. Que a veces no se dé así y se quiebre ese estado ideal es menester de otro tema, pero básicamente una familia está regida políticamente en la mayoría de los casos.
En los círculos de amigos aparecen políticas de distintas clases que van moldeando dichas relaciones y son cada una de ellas propias de los diferentes tipos de núcleos sociales, correspondiéndose en paralelo las características entre clanes y políticas, por supuesto.
En la escuela hacemos política desde lo micro de los pequeños grupos de trabajo escolares, los recreos o las divisiones que se van dando dentro de los mismos cursos y que agrupan a estudiantes de características semejantes, hasta lo macro del hecho por ejemplo de acatar las consignas que marcan las jornadas estudiantiles con todas sus pautas, normativas y reglamentos específicos.
En los trabajo se llevan adelante políticas de tal o cual índole que respetamos y rigen nuestras horas dentro de la institución laboral y a las cuales adherimos aun si estar de acuerdo con ellas muchas veces ya que como políticas impuestas por las jerarquías dominantes deben ser respetadas más allá de compartirse o no su implementación.
En los clubes hay marcadas políticas que hacen a dichas instituciones ya sea en lo que al uso de sus instalaciones respecta como en lo que a la aceptación y controles sobre sus socios se refiere, no hay dudas; y aceptamos y nos adaptamos a esta estructura en pos de pertenecer a estos lugares, incorporando de esta manera una nueva política a seguir en determinado aspecto de nuestra vida.
En las ciudades, provincias, países, regiones y finalmente mundo entero hay también una política que impera y que es la que por ser marcadamente más visible y tratada desde siempre es la que sobresale y aparece como única significación del término; y es a través de ella que se rigen los caminos y llevan adelante las mejores (o las peores, desgraciadamente a veces) implementaciones para el grupo de personas que es conducido por quienes en forma personal asumen dichos lugares de poder que son otorgados por el voto popular y que en el mejor de los casos trabajan y "hacen" para el puebl,o y para devolverles la confianza expresada en las urnas.
Por eso no voy a extenderme en este último punto porque sería estar privilegiando el significado de la palabra política por parte de la idea que generalmente copa la asociación de (valga la redundancia) ideas haciendo referencia a ella; no sería justo de mi parte.
Por lo tanto concluiré mi entrada y puntualmente este tema diciendo que no podemos vivir en un mundo apolítico, no debemos pretenderlo y, es más, debemos tratar de interiorizarnos cada vez más en temas que tanto hacen a la vida personal, familiar, laboral, colectiva y nacional y mundial de todos nosotros.

viernes, 10 de mayo de 2013

Modelo.

♫ "Es modelo y le encanta desfilar, de la pasarela no se quiere bajar. ♪
♫ Es modelo y no la puedes tocar, sólo con la cámara la puedes alcanzar." ♪




Al paso fui espectador -casual- por breves instantes de una sesión fotográfica.
¡Qué chic! Jaja!
No che, después de todo es un trabajo. Un trabajo, en definitiva, como cualquier otro.
Con sus excentricidades y particularidades, claro está.

jueves, 9 de mayo de 2013

Los sentimientos.

Yo tengo sentimientos.
¡Hurra!
Soy un afortunado muchacho con sentimientos.
Pero, entonces...
¿de qué va todo esto de los sentimientos?

Hace más de un año atrás me referí a los sentimientos sólo a través de preguntas. Y planteando una serie de interrogantes que quedaron como parte de la entrada titulada Los sentimientos. Esta vez sólo preguntas volqué unas cuantas que en sí mismas hacían al abordaje del tema y dejaban una publicación en la que cada lector pudiera responder para sí mismo finalmente lo que pensase; y ese era el fin de la misma.
Hoy comparto mi parecer sobre el hecho de tenerlos, a los sentimientos, claro; dejando en evidencia que no se puede prescindir de ellos en la vida personal.
Veamos entonces.
Si uno siente algo por algún suceso que se refleje en la propia vida, positiva o negativamente, uno tiene un sentimiento valorativo aprobatorio/reprobatorio sobre la cuestión.
Si uno ama a una persona, hay sentimiento involucrado y uno tiene "sentimientos a flor de piel", seguramente.
Si se ama a un animal que forma parte de nuestra vida familiar como un compañero de ruta, también se conjuga un sentimiento en este sentir, valga la redundancia.
Si uno sabe que hay un momento (o varios) en la vida donde todo puede cambiar su curso, ya sea favorable o desfavorablemente, es real que en esta circunstancia también existen sentimientos que nos van marcando espiritual y físicamente dicho momento.
Si uno quiere hacer algo pero a la vez sabe que no es conveniente hacerlo, ¡no van a decir que no hay sentimientos encontrados en todo este devenir de por sí o por no!
Si uno entiende que es necesario terminar una relación; laboral, sentimental, amistosa, contractual, o del tipo que sea, es muy cierto que aquí también se plasmarán sentimientos que aludan a la acción final de tomar tal decisión.
Si vamos amablemente por la vida, tratando de ser un motivo de alegría para todos los que se encuentren con nosotros, muchos sentimientos hay en una vida de esas características.
Si por el contrario uno va despreciando y maltratando a todos y a todo lo que se cruce en su camino, hay sentimientos -muy feos, por cierto- en esta forma de moverse y enfrentar la vida, también.
Si aspiramos llegar a un puerto y meta específicos que nos motivan y movilizan a emprender una empresa que conlleve la finalidad de alcanzar ese lugar que nos proponemos, entonces estamos plagados de sentimientos que a lo largo del camino hacia nuestro destino aparecerán e irán variando según lo experimentado en cada momento.
Por eso; buenos, malos, generosos, egoístas, altruistas, pueriles, o del estilo que sean; siempre estarán los sentimientos en la vida de cada uno de nosotros.
¡Y yo que me creía una persona afortunada por tener sentimientos, ante otras que quizás ni sabían de que se trataba todo esto, por carecer de ellos!
Y sí, pues bien, parece que me equivoqué. ¡Y qué bueno que así haya sido! Se ve que zozobré en un arrebato extremadamente sentimental que me confundió en un ímpetu acaparador de sentimientos sólo para mi, de manera repentina. ¡Y vaya si estaba equivocado!

miércoles, 8 de mayo de 2013

El Rinoceronte Negro ha sido declarado EXTINTO en África.

Es una triste noticia la que hoy me convoca en esta entreada de mi blog. Una de esas noticias que uno no quisiera dar nunca por el hecho que reviste lo que notifica pero que ante la brutalidad e ignominia de los seres humanos se generan y es conveniente darlas a conocer y divulgarlas para que sean disparadores de toma de conciencia (ojalá) en el arduo y lento camino de comenzar a revertir esta forma de vida tan paupérrima y miserable de los hombres y mujeres por sobre los animales.
Como lo indica el título de esta publicación el Rinoceronte Negro ha sido declarado extinto en África. Y no hay mucho más que agregar sobre el tema con respecto a lamentarse y hacerse eco de esta triste noticia porque ya está, ya se dio, ya pasó, es un hecho y es gran parte de la humanidad de hombres y mujeres que habitan este planeta la responsable de esta desaparición total y absoluta.
Esa misma parte de la humanidad que lleva a cabo tales atrocidades de quitar la vida a seres buenos, puros e inocentes que ningún mal le hacen al resto de los seres vivos que cohabitan con ellos en este mundo.
Esa misma parte de la humanidad que avala con el posterior uso y consumo de las diferentes partes del cuerpo de estas inocentes vidas asesinadas para satisfacer el snobismo humano, estos crímenes cometidos impunemente y a costa de beneficios económicos y egoístas.
Que se fundamenta la muerte de estos animales que llevó a su posterior extinción en la existencia de cazadores ilegales que vendían sus cuernos en Asia no es una revelación sorprendente, más sí terriblemente asquerosa, porque no es novedad que ese tipo de comercio negro siga dándose en el mundo y moviendo millones de dólares primero, y porque desenlaces de este tipo que terminan con la vida de especies enteras que previamente han sido masacradas y torturadas sin ningún tipo de escrúpulos es una devastadora y repugnante noción después, respectivamente.
Como decía, ya está, sólo resta esperar que al menos se tome conciencia que estas noticias no tienen que aparecer más en ningún portal o formato que sea; y no porque se las tape y oculte sino simplemente porque ya no se generan producto de una real y amorosa conciencia de respeto por la vida en todos los seres VIVOS, humanos y animales, de este planeta.

martes, 7 de mayo de 2013

No nos roben la esperanza.

Muchas veces creemos (hablo de manera general ya que si bien no suele ser el caso de todos, sí es el del común de muchas personas) que ya nos han robado hasta la esperanza; metafórica y concretamente hablando, claro.
Y hablo de la esperanza a un nivel básico y hasta rudimentario, de esa esperanza que anida en el levantarse y saber que nos enfrentaremos, sea lo que fuere que ocurra, a un día más en nuestra vida; pero no por eso común sino un día especial por ser ese día en el que aún está todo por hacer(se) y por vivir(se).
Y mucha gente pierde el sentido de esta realidad única y especial que debe signar nuestro camino diariamente para volverlo importante, atractivo y agradable; y se ahoga en ese sinsentido de alejarse de esta verdad.
Y la vida nos lleva por distintos momentos, es cierto, muchos de los cuales no dan para ponerse a reparar en la belleza de cada día, lo sé; pero si podemos verlo por delante (ver ese día que está ahí para ser vivido), opino que ése debería ser motivo suficiente para albergar esperanza y cosas buenas.
Y si se perdió mucho en el transcurso de los días pasados habrá que arremeter con más fuerza para retomar la linda senda de la vida, porque después de todo ¿quién dijo que es fácil todo esto de vivir?
Una cosa es pretender -y lograr- hacer de esta vida un lugar placentero en la mayoría de sus horas aspirando a vivir feliz y sin sufrimientos ni trastornos que de nada sirven y no representan ayuda alguna para nuestra felicidad y otra es que todo sea fácil y que no represente ningún esfuerzo el lograr enfocar todo lo positivo por sobre lo malo que suceda; pero debemos pretender, siempre, siempre -entiendan- SIEMPRE, y desde lo más profundo de nuestro ser interior, vivir una vida luminosa, feliz y serena para poder trabajar entonces en el seguir manteniendo en ese curso nuestra existencia.
Siempre estará la esperanza de cada comienzo del día, esa que me acompaña a mi y debe acompañar cada despertar diario en todas las personas. Esa de saber que ese día que amanece(mos) será como deba ser, nada más que eso, porque ¿para qué crear expectativas?; con todo lo bueno que el universo tenga para nosotros y con aquello que debamos poner de nuestra parte para hacer que cada instante vivido sea sencillamente como deba ser, como nosotros sabemos que debe ser.
¡Qué no nos roben la esperanza, entonces! ¡Jamás! Es nuestra y no la podemos abandonar nunca, ni que queramos; sabiendo cada día, cada minuto, todo el tiempo, que vivir es parte de la gran esperanza que se contempla en cada ser, y en el mismo milagro de su vida.
Por tal motivo y partiendo de algo tan absoluto, especial e irrefutable, es un hecho que nada ni nadie, jamás, podrá robárnosla.

lunes, 6 de mayo de 2013

El juguete rabioso.

No será ésta una semblanza del libro homónimo de Roberto Arlt (1900 - 1942) pero si un relato en loas de un gran escritor argentino que además del título mencionado ha dejado grandes obras que afortunadamente han sido reconocidas y puestas en valor a través de memorables puestas en escena en teatro o de reediciones de sus textos que siguen sumergiendo al lector en el mundo de arrabal, locura, marginalidad, y demás condimentos de la vida (absoluta y muchas veces despiadadamente real) que transmitía en sus creaciones el gran Arlt.
Leerlo ha sido un placer la vez que un libro de su autoría llegó a mis manos y quiero dejar plasmada en mi blog la certeza de que al encontrarse con este tipo de autores uno deja de sentirse solo al compás de la lectura, logrando identificar momentos o sensaciones propias en cada línea e idea vertidas en sus relatos.
Pasa a veces con varios autores, pero también puede pasar que no suceda; y el caso es que al enfrentarnos a libros que nos conmueven, aunque tengan narrativas y formas de expresiones de otra época en su lenguaje escrito, uno no puede dejar de sentirse parte de esas historias que además de dar cuenta de un tiempo y circunstancia alejadas de las actuales son tan comunes desde lo posible de su existencia en tal núcleo social y en personas normales que pertenezcan a él.
El juguete rabioso nos lleva hasta una vida que vaga por las desavenencias de una existencia que se siente que está para más de lo que se le está dando a elegir y que aunque el esfuerzo sea arduo, pareciera que nunca se pudiese arribar a las bondades de las que participan otros, pero que son igualmente anheladas y merecidas -en teoría- por todos.
Después se van dando diferentes situaciones que hacen a la historia del libro, pero para no delatar ninguna idea previa para quienes no lo hayan leído, básicamente desde este breve comentario se puede apreciar que Arlt irá transportando a su lector a un mundo de todo tipo de carencias, ilusiones, deseos y hasta virtudes, que pueden aparecer en cualquier persona a la vuelta de una esquina, sino están ya en quien lee sus líneas.
Este libro es uno más de los de su autoría en los que el escritor irá mezclando partes de su vida con la creativa forma de narrar los hechos vividos y padecidos. Es un relator magnífico de momentos simples cargados a su vez de complejidades y complicaciones que en esa primera simplicidad redundan en lo certero, creíble y real.
Roberto Arlt es un hombre que ha inspirado, o al menos ha sido tenido en cuenta por grandes nombres de la literatura mundial como Borges, Cortázar, Sábato y Piglia, por ejemplo, que expresaron su admiración por él; y se entiende que un escritor tan complejo en el entramado de cada historia y a la vez tan fácil y placentero de abordar en su lectura haya dejado pizca de su original creatividad y estilo en nombres tales como quienes lo han considerado para referencia, implícita o explícita, en sus obras.
Yo leo a Arlt y me río, me emociono, me sorprendo y vibro a medida que avanzo en su libro. Arlt me hace sentir ganas de no llegar al final de sus historias.
Me gusta mucho compartir mi deleite por la obra de este escritor. Arlt es un gran autor y siento la necesidad, personal, obviamente ya que él no necesitaría de mi halago, de dejar palabras elogiosas que hagan referencia a su calidad de escritor y a su hermosa, sentida, sincera  y emotiva; aunque también cruel y sagaz, pluma.

domingo, 5 de mayo de 2013

Atardecer de un finde no agitado.

Son ésta y otras fotos que publico cada tanto en mi blog instantáneas de la ciudad en la cual habito y de los momentos en los que suelo estar dando un paseíto junto a mi perro, Boro.
Ésta por ejemplo es en plaza Francia, del domingo 24 de abril a eso de la 7:30 pm., cuando sentado en frente al monumento esperaba que mi perro juegue y ande por el pasto.
Lo de atardecer, bueno, no requiere explicación ya que la oscuridad de la caída del sol lo explica todo. Ahora, lo de "no agitado" es porque ese era el domingo de un fin de semana que poco y nada había pasado en nuestras vidas, la de mi perro y mía, claro está.
Una instantánea, como les decía. De hace varios días atrás. Nada más. Sólo eso.

sábado, 4 de mayo de 2013

No sé.

Hay veces que no sé bien que hacer, es real. Siento que las cosas se desencadenan una tras otra y llega un punto en el que asfixia tanto desencadenamiento.
Yo sé que soy artífice de mi vida, esa misma vida que hago luminosa y bella no sin un arduo empeño y trabajo, pero que a veces se vuelve todo lo contrario.
"Algo no anda bien entonces", podrán decir. Y sí, debe ser, pero se ve que me excede; aunque si en definitiva termina opacando parte de mi vida no me excede tanto como me parece.
O mejor dicho, sí, me excede desde el lugar que yo no gestiono aquello que aparece nublando algunas horas de mi día cada tanto, pero me involucra y acá es donde digo que me toca, por estar yo dentro del curso de tales grises acontecimientos.
No sé, como digo al principio, a veces no sé que hacer y por tal motivo me escudo en este escrito y en el "no sé".
Por eso titulo así mi entrada, porque así debo encarar algunas cosas de la vida. No como ignorancia pero sí como descontracturante de lo que enfrente.
Y sí, no sé nada de nada a veces, pero de nada. Como tampoco sé porque publico esta entrada que no debe representar ningún interés para ustedes, seguramente. Pero bueno, es una licencia que me tomo por hacer de este blog y de sus publicaciones diarias un nexo entre quienes lo leen y yo. Después de todo publico lo que surge y en esta excepción me surge -y me urge- contarles esto. Se que sabrán disculpar mi intención y atrevimiento, en todo caso.

viernes, 3 de mayo de 2013

A reír se ha dicho.

Muchos parecen pavotes cuando se ríen sin parar y muchas veces por causas que poco se entienden, aunque bien cabría preguntarse en este momento ¿qué hay que entender de que la gente se ría de algo o por algo?
¡Tal cual! No siempre hay que caer en la cuenta de que todo puede tener una explicación que nos cierre y nos deje satisfechos acerca de los sucesos que transcurren a nuestro alrededor y de los cuales no participamos.
Reírse es tan bueno como llorar, dicen. Y como estoy hablando de la risa y de todo lo que significa para mí reírme y ver a la gente reír, omitiré lo relacionado al llanto y opinaré que reír es a mi entender una de las actividades que puede descontracturar determinados momentos alivianando cualquier tipo de tensión que se esté experimentado.
Nos podemos reír con una obra de teatro, viendo un buen programa de tv o escuchando uno de radio, o en cualquier circunstancia de la vida diaria que sea cómica y nos produzca un bienestar y comicidad específicos.
¿Pasar por bobos por estar pasándolo bien? Y sí, cual es el caso. A ver si todavía damos crédito a lo que los demás puedan pensar o creer acerca de lo que simple y superficialmente ven. Nada de eso. Nada más lejos.
Considero que las personas deberíamos reírnos más, sí; al menos aquellas que no practican este ejercicio al menos una vez al día, por no caer en la exageración de pedir una risa (no es lo mismo que sólo una sonrisa) por hora; ya que creo que en todo caso reír menos de una o dos veces al día es, llegando a no hacerlo durante más de 24 horas, además de muy triste, muy poco o nulo.
La onomatopeya de la risa es JAJAJA, o (en inglés) HAHAHA. Un acrónimo y forma de expresarla muy común en Twitter es, por ejemplo, a través del conocido LOL (su abreviatura de las iniciales en inglés de Laugh Out Loud que alude a reírse a carcajadas) y después, la forma que quiera darle cada uno, ya sea JUAAAAA, JEJEJE, JIJIJI, etc.
Es decir, hay muchas maneras de expresar la risa, ya sea haciéndola en vivo y en directo o a través de su forma escrita, que no reemplaza la acción auténtica y real pero que expresa en muchas ocasiones que eso está haciendo quien lo escribe en ese momento.
Así que riamos y no paremos de reír que mientras más lo hagamos mejor vamos a sentirnos y más cosas buenas estaremos generando para nuestro cuerpo y nuestra vida; y para la de los demás también, porque no.

jueves, 2 de mayo de 2013

Retornar.

Regresar. A donde sea. A lo que sea. Siempre implica una decisión y una cuota de fuerza para llevar adelante tal decisión personal.
Partiendo que si anhelamos regresar es porque antes nos fuimos, dejamos de hacerlo, o simplemente de estar en una situación; y aparentemente ahora necesitamos, queremos, o se nos antoja volver a eso mismo que cortamos por tal o cual motivo, no debemos tomarlo a la ligera y conviene frenar antes de seguir adelante.
Es bueno regresar, claro que es bueno. Sea a donde sea que lo hagamos por una motivación y una señal de que es lo mejor que podemos hacer al respecto, sí que lo es.
Más, si el volver significa (re)caer en algo que oportuna y afortunadamente dejamos de hacer, o de permanecer ahí, porque no era nada bueno para nosotros en algún aspecto que bien sabemos que no nos convenía, entonces el retornar, en este momento de su abordaje, no es satisfactorio y sería conveniente replantearse el hecho de llevarlo adelante o no.
Por esto es que en general todas las cosas a analizar, desde cualquier punto de vista, tienen una veta buena y otra no tanto, o directamente mala.
Así que si nos surge el ímpetu de querer encontrarnos nuevamente en tal o cual lugar -físico o espiritual- o si tenemos ganas de ir nuevamente hacia eso de lo que de una forma u otra nos alejamos, sólo será cuestión de abordar la situación realizando un concienzudo análisis del caso para no lanzarnos en forma atropellada hacia algún lugar o hacia algo que quizás no sea conveniente volver a encontrar o a empezar; o que por otro lado, porque no, quizás esté siendo lo mejor que nos puede estar esperando por esas horas de indecisión y, muchas veces, dudas e incertidumbres.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Luces naturales y luces artificiales.

¿Qué puede hacer una luz externa y artificial ante la inmensidad de un cielo gris, encapotado y sin luz? No mucho, ¿no les parece?; salvo iluminar el tiempo que dure su breve existencia.
Algo así podemos contemplar comparativamente en nuestra vida cuando el panorama se pone gris y todo parece perder su sentido. Por tal motivo, no hay que temer -no es necesario hacerlo- ya que siempre el sol volverá a brillar y será entonces cuando lo haga con más fuerza para iluminarnos y arrojar claridad sobre nuestra vida.
Nada, jamás, podrá terminar apagando la llama que tenemos en nuestro interior y que sólo es menester de cada uno reavivar para poder volver a ser feliz, con su luz.
El cielo (nuestro cielo personal) podrá llenarse de nubes, podrá encapotarse, literalmente; pero si sabemos dónde y cómo buscar para dar vigor a nuestra luz personal, entonces no habrá necesidad de ninguna luz artificial en nuestra vida; es decir de alegrías (luces) pasajeras que sólo estén el tiempo que dure su efecto, dejándonos luego, al apagarse, en iguales condiciones a las que nos encontrábamos antes de experimentarlas.
Porque después de todo ¿qué puede hacer una luz externa, artificial y pasajera ante la inmensidad de nuestro ser si éste oscurece y no hacemos nada nosotros para evitar que ésto suceda? Por lo tanto nuestra luz es la clave a buscar y reavivar siempre, a pesar de todo; y a pesar del tiempo que este trabajo interno nos pueda llevar. Démonos tiempo. Pero sin aflojar.
Intentarlo es el primer paso y puede que resulte difícil; seguramente que sí. Pero la búsqueda interna siempre dará sus frutos y la luz aparecerá. Hay que desearlo, y con eso alcanza.
Por esto quise ilustrar la idea con la fotografía que muestra la insignificancia de una iluminación artificial bajo un cielo cubierto que anuncia un feo tiempo por delante; luz ficticia que nada puede hacer ante ese estado natural, salvo iluminar -obviamente- durante el lapso que dure su breve existencia hasta que se apague y deba ser reemplazada por otra, siempre pasajera, más nunca eterna.
Entonces, que la luz que tenemos ahí, en nuestro interior, la que es eterna, no se pague y seamos capaces de avivarla, es nuestra tarea. Nosotros somos la luz. Tengámoslo y tengámonos presente. Siempre.