martes, 21 de mayo de 2013

El reflejo de nuestra vida interior.

Cada cosa que pensamos, hacemos, decimos, mostramos a través de nuestro desempeño en la vida y hasta que dejamos de hacer, revela parte de nuestro Ser interior, ese que es el auténtico, que nos representa sin concesiones,  y que siempre se muestra de una u otra manera.
Nunca podemos taparlo o ignorarlo, aunque sí confundirlo y camuflarlo bajo diferentes formas de ser que impostemos y que no sean las auténticas; aunque tarde o temprano, como se puede suponer, se caigan -dichos disfraces- y se muestre nuestro verdadero ser.
Porque después de todo ¿podría vivirse toda una vida siendo alguien que realmente no se es? Es decir, ¿podríamos estar todo el tiempo fingiendo algo que no somos para sólo encontrarnos con nuestro verdadero Ser cuando estamos a solas, con nosotros mismos?
Opino que no se podría llevar adelante durante mucho tiempo una postura de vida tal, porque sería demasiado sofocante, seguramente.
Es así que somos el reflejo de nuestra vida interior y todo aquello que seamos realmente, se manifiesta y se asoma por los lugares y situaciones menos pensadas.
Está bueno que así sea, ya que sí somos agua y queremos ser fuego me parece que tenemos un problema con respecto al hecho de asumir nuestra verdadera esencia. Somos lo que somos y está en nosotros mejorar y cambiar parte de todo lo que no nos guste en cada uno, pero de ahí a ser otra cosa que no somos ni podremos ser jamás queriendo mostrar algo que es falso, hay una diferencia.
No deberíamos dudar de poder manifestarnos plenamente con nuestros deseos, aspiraciones, elecciones y posturas adoptadas frente a determinados temas de la vida, porque eso es lo que nos hace libres; espiritual y físicamente.
No importa aquello "que sea" una persona, u otra, siempre que "eso" que sea y la represente resida en lo auténtico y la pinte de cuerpo y alma en cada momento de su vida.
Ya pasamos la era de la apariencia, por suerte, y estamos en los tiempos de la valoración personal; esa valoración que comienza desde nuestro interior y se exterioriza pura y sin manchas hacia los demás, tal y como se precia allí dentro, en nuestro interior.
Por eso, siendo nuestra vida y todo lo que de ella se desprende el reflejo de lo que realmente somos, no vale la pena fingir y gastar tiempo en armar ficticias imágenes personales ya que tarde o temprano terminarán por caerse y quedaremos al desnudo frente a nuestra propia y genuina esencia y algo que no es menor, frente a los demás.

lunes, 20 de mayo de 2013

Si nos llenan la cabeza...

Hay una premisa que es de rigurosa certeza y tiene que ver con el hecho de que cuando alguien está influenciando a alguien más por el motivo que sea y en forma constante, aunque la parte influenciada no registre tales ponzoñas y haga oídos sordos a las mismas, a la larga y por cansancio, repetición y constancia éstas terminan mellando sobre esa parte influenciada y ya nada puede hacerse para poder a desoír a tales pensamientos (que es en lo que finalmente se transforman después de tiempos y tiempos de haber sido inculcadas estas ideas).
Dicho de manera más coloquial y callejera: cuando te llenan la cabeza sobre algo o alguien, casi siempre con suposiciones y/o falsedades, ya está; te cagaron la vida.
Es una realidad tan irrefutable como absoluta, y no se puede negar. Más, cuando la gente que cae bajo este tratamiento lo hace porque es débil y por tal motivo no tiene la suficiente autonomía mental y espiritual para enfrentarse en tiempo y forma y poder (el tema es que se lo desee) frenar estas malas influencias.
Y no vayamos a creer que este tipo de "carnada" fácil para ser influenciada son las personas que se ven indefensas o tranquilas y hasta vulnerables en su aspecto y fisonomía. Para nada. Generalmente ellas son las que más preparadas están para hacer frente a esta clase de patrañas que siempre provienen de otra persona ya que una misma persona no se podría auto-influenciar jamás.
Por el contrario, son aquellas que andan en muchos casos de manera muy auto-suficiente en la vida, haciendo gala de su independencia y superación en varios ámbitos y aspectos de su existencia quienes sí caen y ceden fácilmente a la primera de cambio; y de un día para otro aunque nunca se den cuenta, lo asuman, o lo reconozcan, se encuentran inmersas dentro de las constantes, digitadas y reiteradas fichas que se les han ido agregando y machacando en su cabeza con respecto a algún punto específico en el que se las quiere manejar.
Y cuando se es una persona influenciable ya nada puede hacerse con ella, salvo dejar que el pensamiento cerrado y la visión acotada acerca de algunos puntos de la vida (justamente ésos sobre los que se ha influenciado en su parecer) transcurran y no representen demasiados inconvenientes para nadie.
Por eso amigos que leen mi blog y quizás tengan en cuenta algunas palabras de todas las que dejo en él, estén siempre atentos porque uno nunca sabe desde que lugar cercano puede provenir la cizaña que comience a enturbiar nuestra visión y nuestros pensamientos sin que nos demos cuenta, y continúe haciéndolo sin que lo notemos tampoco, hasta que un día en el que todavía sigamos sin reconocerlo, estemos absolutamente influenciados, manejados, y arrebatados y sólo seamos el reflejo de otros intereses que nada tienen que ver con los nuestros y con nosotros mismos.

domingo, 19 de mayo de 2013

Su esencia quedó al descubierto a lo largo de su carrera. Y de su vida.


Ella es la diva de la tevé argentina pero al igual que a otra de las divas a la que también me he referido en una entrada de este blog, ya le ha pasado su tiempo de divismo.
Harto suficientes son las pruebas que la dejan en una postura muy fea que alude a su forma de pensar, retrógrada y autoritaria.
Esta diva, que otrora enarbolaba la bandera del glamour y emanaba charm por doquier con su presencia, al día de hoy a pasado a ser una decrépita señora entrada en años que intenta seguir manteniendo un aspecto jovial y fresco no logrando a pesar de cada uno de sus intentos lo que busca (¿Se acuerdan de la película "La muerte le sienta bien"?; no se porque me acordé repentinamente de este film al hablar del estilo de la conductora); porque una cosa es que aparezca en fotografías llenas de fotoshop (a niveles de ciencia ficción para lograr disimular un evidente paso de los años) o en la pantalla del canal que la contrata y por ende (por contrato, seguramente) la cuida hasta en el más mínimo de sus detalles y otra muy distinta es que se la retrate o se la pueda ver sin los efectos que por esta época la tecnología provee a los medios gráficos y audiovisuales.
Ella ya tuvo -al igual que la Señora de los almuerzos- su cuarto de hora; cuarto de hora que podría haber mantenido indefinidamente de no haber mostrado una cara tan despreciable y armamentista contra determinadas personas y cosas de nuestro país y de la Argentina en general, hablando en otros países o en Argentina mismo, en entrevistas en un caso y móviles de noteros en el otro, respectivamente, de lo mal que -según su punto de vista, claro- está todo por aquí.
Susana ha mostrado una cara más intolerable que la de muchos de los que acostumbrábamos a ver y escuchar hacer gala de tal estilo de pensamiento y de vida lo hayan hecho. Y ella era la diva, la amada, adorada y seguida por miles y miles de argentinos -muchos de los cuales aún la siguen- y sin embargo no tuvo en cuenta todo esto y se mostró fea (interiormente, además), mala, desalmada, despiadada, y desfachatada en declaraciones que es mejor ni repetir, aunque no olvidar.
Vale decir en favor de la Giménez en este momento que es preferible, a pesar de todo, mostrarse tal cual uno es, honestamente, a ser un farsante que aparenta una cosa siendo otra en realidad, pero en el caso de "La Su", me parece que ha representado en mucha gente una desilusión conocerla tal cual es, así tan totalitaria.
Y antes (todavía algunos continúan en esta tesitura) se alegaba: "Es Susana", "La gente le perdona cualquier cosa", "Puede decir lo que quiera, total no pasa nada", y etc., etc., etc.; pero al igual que expresaba al referirme a la otra diva nacional, la piola a veces de tanto que se la tira se corta y entonces ya nada vuelve a ser lo mismo para quien gozó de la inmunidad (impunidad) ante todo lo que expresara o hiciese.
Ella vuelve al aire con su programa por éstas próximas horas y seguramente que muchas personas estarán frente a la pantalla esperándola y disfrutando del reflejo neoliberalista snob que la ha marcado a fuego hasta nuestros días y que podrá verse a través del brillo y las luces de su programa de tevé. Pero es indudable que ya no representa lo mismo para el pueblo, para "gran" parte de ese "gran" pueblo que la siguió desde los albores de su mega popularidad allá por la mitad del segundo lustro de la década del '80 (1987 fue el año del comienzo de su programa "Hola Susana"), justamente en el canal que en la actualidad tan alejado de ella y de sus convicciones acerca de la vida civil e institucional de un país se encuentra.
Podrá volver entonces y será aclamada por muchos, más ya no por todos, ya no. Su verdadera esencia ha quedado al descubierto a lo largo de su carrera. Y de su vida.

sábado, 18 de mayo de 2013

Monólogo de La Agrado, en Todo Sobre Mi Madre.

"Por causas ajenas a su voluntad, dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario hoy no pueden estar aquí, pobrecillas. Así que se suspende la función.
A los que quieran se les devolverá el dinero de la entrada, pero a los que no tengan nada mejor que hacer y pa una vez que venís al teatro, es una pena que os vayáis; si os quedáis, yo prometo entreteneros contando la historia de mi vida.

Adiós, lo siento, eh. (a los que se marchan).

Si les aburro hagan como que roncan - así: Grrrrr - yo me cosco enseguida y para nada herís mi sensibilidad; eh, de verdad.

Me llaman la Agrado, porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica. Miren qué cuerpo, todo hecho a medida: rasgado de ojos 80.000; nariz 200, tiradas a la basura porque un año después me la pusieron así de otro palizón... Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo no me la toco.
Continúo. Tetas, 2, porque no soy ningún monstruo, 70 cada una, pero éstas las tengo ya superamortizáas. Silicona en labios, frente, pómulos, caderas y culo. El litro cuesta unas 100.000, así que echar las cuentas porque yo, ya las he perdío... Limadura de mandíbula 75.000; depilación definitiva en láser, porque la mujer también viene del mono, bueno, tanto o más que el hombre! 60.000 por sesión. Depende de lo barbuda que una sea, lo normal es de 2 a 4 sesiones, pero si eres folclórica, necesitas más, claro.

Bueno..., lo que les estaba diciendo; que cuesta mucho ser auténtica, señora, y en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma."



viernes, 17 de mayo de 2013

Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.



La muerte.

¿Qué es la muerte? Pero no filosóficamente hablando sino la muerte como la conocemos la mayoría de los seres vivos, esa que lleva nuestro cuerpo físico a la tierra, a la cremación o al nicho; así nomás.
Vemos morir a diario a muchas personas, ya sea en el noticiero de tevé o en alguna noticia de la que tomamos conocimiento por lo relevante de la personalidad que la protagoniza o por las características del mismo deceso. Pero ¿es la muerte algo que pasa así como una noticia y nada más en nuestras vidas, cuando nos roza más cercana y profundamente?
Y claro que no lo es, ya que según la ubicación que tengamos en el entorno del desarrollo de una muerte va a ser la forma en la que la asumamos y la contemplemos en nuestra vida.
Pasa seguido, es un hecho, y algunos somos afortunados al poder afirmar que no somos a diario partícipes de este tipo de desenlaces con una proximidad que nos llegue a conmover, por decirlo de alguna manera gráfica.
Pero cuando pasa o se sabe que podría llegar a pasar, así sea o no tan cercano el entorno a nuestro círculo preciado, ¿será que es en ese momento cuando uno se plantea y piensa en todo aquello que simplemente no se tiene en cuenta en otros momentos en los que nada de este tipo puede imaginarse o aproximarse a nosotros?
¡Qué se yo! Es complejo. Lo cierto es que la muerte, para los que quedan (al menos durante el tiempo posterior a un hecho de este tipo) no puede asumirse como un paso afortunado a otro lugar, como una felicidad porque se ha dejado de sufrir o se ha pasado a una mejor vida, o todo ese tipo de cosas (dichos) que se suelen adjudicar piadosamente al hecho de una muerte. Los que quedan sufren, lloran y siempre -en su egoísmo quizás- pretenderían que se extendiera un poco más la estadía en este mundo de vivientes (?) de quien ha muerto.
Escribir por estas horas algo así hace referencia, sin dudas, a que en algún punto y por algún lugar, no demasiado cercano quizás aunque sí preciado y valorado con respecto a alguna persona que participa de estas horas importantes, veo y siento -porque parecería que todo así lo indica- que se puede dar un suceso de estas características. Por eso vino a mi el tema de la muerte y por eso volqué algunas palabras -las que salieron en forma fluida- hablando de esto. Pueda ser que me equivoque con respecto a la presunción de un desenlace que lleve hasta el lugar que trato en esta entrada y que no suceda, ojalá; aunque quizás con este deseo y este ojalá estoy pecando de ese egoísmo del que hablaba antes, pensando sólo en los que quedan y no en quien lleva en su cuerpo y en su alma el ritmo sofocante de este camino de sufrimiento y cansancio continuos, en este caso particular.
Que sea lo que deba ser. No es tiempo de pretender desviar el camino de una persona. Lo mejor para ella será lo que suceda.
La muerte viene con nosotros desde que nacemos entonces, nadie escapa a ella. Es un tema más de nuestra vida como el crecer y envejecer; como la salud y la enfermedad, y como todo aquello a lo que no podemos evitar acercarnos -aunque no lo deseemos- en algún momento de este camino hacia... hacia... ¿hacia dónde? y sí, justamente hacia la muerte.

jueves, 16 de mayo de 2013

¿Merece su último almuerzo por televisión?


Estaba pensando en todo lo que significó en otro tiempo para la televisión y para los argentinos en general Mirtha Legrand, y me preguntaba si merece su último almuerzo en tevé a modo de despedida final debido a que el término del que fue su último ciclo televisivo (allá por febrero de 2011 desde la ciudad de Mar del Plata) no fue con la pompa y circunstancia que seguramente ella hubiera querido. Es más, podría decirse que producto de la época de veraneo y otras yerbas, pasó desapercibido.
Con el tiempo la dama de los almuerzos se ha mostrado en su totalidad y a través de preguntas desubicadas, pensamientos desafortunados expresados en voz alta, opiniones vertidas en su programa de tevé y otros sucesos que han tenido lugar alrededor de su persona ha quedado al descubierto, por si hubieran quedado dudas, que su postura cívico-política, anque militar, es de una derecha algo recalcitrante aunque ella no lo reconozca.
Pero de todos modos no hay nada malo en todo esto que acabo de comentar ya que cada uno tiene el derecho y la libertad, afortunadamente, de pensar y permanecer dentro de los cánones que desea sin esto representar un perjuicio para los demás, claro.
El tema es que ella sola ha sabido ir corriéndose de la popularidad que la abrazó en décadas pasadas y por tal motivo tanto fue tirándose de la piola que parece ser que esa piola se cortó.
Y digo que se cortó ya que actualmente Chiquita Legrand no reviste importancia alguna para el medio televisivo y podríamos decir que es muy posible que no la vuelva a revestir en lo poco (o mucho) que le quede de su extensa y prolongada vida.
Fue exquisitamente refinada, selectiva en los invitados que llegaban a su mesa (hasta la última década donde se vio todo tipo de personajes bizarros y decadentes sentarse frente a sus menúes), informada al límite con cuanto invitado estuviera participando de su programa y tantas otras cosas más que sin dudas ha sido un valor agregado que tuvieron sus almuerzos; pero también ha sido muy dura y desagradable con algunos invitados, con sus intercambios de palabras y opiniones ofensivas hacia ellos o hacia determinadas clases o agrupaciones de personas, así como también con palabras vertidas sobre sucesos y tristes hechos nacionales al desconfiar de la veracidad o de lo que se estaba llorando, aduciendo siempre que ella hablaba por lo que la gente común pensaba y/o decía.
Y todo se paga acá, en esta vida; nada queda así porque sí, nada.
Y le llegó el turno a la actriz devenida en conductora, y ya nada es ni será igual a su vida televisiva de los '90, por ejemplo. Y como todo debe llegar a su fin, tampoco es un desquicio que así sea y quizás llegó el momento de darse cuenta de que la onda de los almuerzos por televisión ya ha pasado a ser historia definitivamente.
Pero de todos modos cabe hacerse la pregunta de si merece su último almuerzo por televisión ya que nadie puede ser juez, más allá de sus opiniones, para dictaminar su expulsión de la tevé como queda la impresión que ha pasado con ella (con respecto a su fuerte que eran los almuerzos y haciendo omisión a su incursión en el programa de ficción La Dueña que no vino a sumar nada en su carrera).
No es simple esta cuestión ya que una vida dedicada a los almuerzos no debería tener un final tan opaco y deslucido, opino. Aunque también es cierto que desde los medios se puede hacer mucho daño y a veces ese daño se vuelve en contra; no de maneras contundentes ni determinantes pero sí como en este caso, de a poco y de forma realmente visible y definitiva.
El tiempo dirá si vuelve o no vuelve, con la salvedad de que en la premura del tiempo en este caso sí que se juega un papel importante ya que bien sabemos que la Señora tiene muchos años... de experiencia.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Guiños que son imágenes.

Llegar al parque junto a mi perro y que me reciba una tarde soleada de otoño como la retratada en la imagen es  realmente algo único y sumamente valorable.
Al menos lo es para mí y por eso, y quizás una vez más, voy a recaer en el hecho de hacer notar las bondades de saber apreciar el estado natural de las cosas y las pequeñas imágenes y sensaciones que podemos captar a través de, valga la redundancia, pequeñas cosas que vivimos.
Es real y hay que estar convencidos de que todo lo que llega a nosotros llega por algo. Se hace presente quizás para llevarnos hasta un lugar que no repararíamos normalmente en el trajín de nuestra jornada si no fuera por eso que nos hace trasladar automáticamente hasta algún sitio que tan bien nos hace reconocer.
La vida tiene sus pequeños guiños, definitivamente, y es cuestión de estar dispuestos a verlos para poder reconocerlos. A lo largo del tiempo, de todos modos puede pasar que aunque no se esté a la espera de ellos de alguna u otra manera sean tan evidentes que terminemos por encontrarlos y disfrutarlos.
Imágenes, fundamentalmente imágenes de cualquier tipo, forma y color; aparecidas en cualquier lugar y en cualquier tiempo, son los principales guiños que la vida nos estará haciendo en muchas oportunidades.
Es hermoso pensarlo así y saberse presto a descubrir esa imagen que nos haga sentir muchas cosas también hermosas.
Es ideal vivir en esa forma, sorprendiéndonos y maravillándonos de la vida y de cada cosa que ésta no pone delante.

martes, 14 de mayo de 2013

Imagen triste y devastadora.

Imagen tomada de la web.
No fotografié al chico del que hablo.
No lo creí necesario.
Iba caminando por la calle, acababa de bajar de casa y salir de mi edificio, cuando me encuentro con la triste imagen de un adolescente (pude presuponer su edad por su apariencia aunque la misma fuera muy deslucida y desmejorada) que iba con una gorrita en sus manos acercándosela a la cara.
Enseguida me dí cuenta que estaba oliendo algo y automáticamente corroboré lo que pensé. Iba con la típica bolsa de plástico llena del pegamento que muchos chicos, chicas, hombres y mujeres aspiran para sentirse fuera de su verdadera realidad alcanzando vaya a saber que estado a través de esa inhalación.
No quiero decir que haya lugares específicos para ello más si que me extraño ver a este pibe en la vereda de casa ya que antes nunca me había pasado. Sí los he visto en plazas o a la vera de grandes avenidas como la 9 de Julio por ejemplo, pero nunca caminando por una vereda mientras hacen esto.
Y a decir verdad hace tiempo que no veía a alguien siendo presa de esta costumbre y haciéndolo así, tan a la vista de quien sea; yo por ejemplo en este caso.
Me dejó triste el encuentro con este chico, debo decirlo; pero que iba a hacer. No sé. Quizás podría haber reaccionado diferente y no quedar en la indiferencia que aparentemente mostré; y digo aparentemente ya que no me resultó indiferente para nada ver lo que vi y por ello lo plasmé en una entrada de mi blog; pero lo cierto es que no supe que hacer, y me queda eso como negativo de mi parte. Quizás tampoco era el momento de hacer algo ya que aunque lo piense sigo sin saberlo.
Lo ideal sería que otros hagan otras cosas para que imágenes de vidas algo perdidas y devastadas como éstas no se sigan viendo. Y lo que es más importante aún, que se trascienda la imagen y sea la vida -que arroja dicha imagen- la que se proteja para que evite caer en tales desventuras.
Pero no cargo responsabilidades sobre otros, sólo lo comento ante mi propia irresponsabilidad de quedar inmutable ante la sorpresa visual y real que encontré al salir de casa.
Quizás esto me haya servido para no reaccionar de igual manera ante un próximo encuentro. No sé, el tiempo y -de darse- el encuentro fortuito lo dirán.

lunes, 13 de mayo de 2013

Otros tiempos.

Es un tema recurrente en mucha gente tener presente el tiempo pasado en su presente, valga la redundancia. Yo particularmente creo que desde lo personal es favorable dejar fluir el tiempo y transcurrir el momento que se vive.
Ahora bien. Pensar y evocar mediante recuerdos otros momentos vividos es una característica propia de los seres humanos, y como tal es un motivo más de alegrías y emociones que pueden volver a nosotros, a nuestro gusto y piacere, con el solo hecho de rememorar tales recuerdos en el tiempo que queramos.
Con respecto a tiempos vividos y atravesados por un país, por ejemplo, opino que es perentorio y certero recalar en la contemplación del tiempo pasado; más si se tiene en cuenta que aún en el tiempo presente hay motivos que deben ser revisados, saldados y cerrados (nunca olvidados) con su justo tratamiento, si es que en su debido momento no lo han tenido o logrado.
Los viejos tiempos son eso, horas de otra época o días distantes al que tenemos hoy; y desde lo personal, vuelvo a insistir en este ámbito haciendo foco sólo en él, no está bueno hacer de la historia pasada (personal) un motivo de permanencia en el hoy.
Si se vivió feliz y se lo pasó bien en determinado espacio de otro tiempo está bueno recordarlo y disfrutarlo a través de ese recuerdo pero no el traer continuamente a la memoria esa etapa ya pasada dejando de lado muchas veces el tiempo presente en pos de abrazarse a aquel que ya no está.
Si se sufrió y se lo pasó mal en otro espacio de nuestra historia, no hay dudas que lo mejor será dejar marchar definitivamente ese tiempo albergado en el recuerdo de nuestra vida para poder soltarlo y ser feliz en el ahora, no significando ese mal recuerdo un impedimento para desarrollar nuestra plenitud hoy. Aunque en este momento puedo hacer la salvedad de los recuerdos triste personales que es bueno, a pesar de su tinte triste y negativo, mantener para evitar que los volvamos a cometer, aceptar y experimentar. Y cada quien sabrá que contemplar bajo esta idea expuesta como salvedad del caso.
Es así gente, vivimos el momento éste, único e irrepetible como eterno (uno siempre se encuentra en el ahora y por eso su eternidad) y por tal motivo lo que pasó ya tuvo su momento y lugar; siendo demasiado amplio y lleno de posibilidades nuestro tiempo real como para desviar la mirada hacia otro (tiempo) que no existe.

domingo, 12 de mayo de 2013

El hambre.

Si significa lo mismo para todos los que en algún momento lo sentimos porque se nos hizo tarde para comer o se nos pasó el día sin probar bocado por ejemplo; ¿por qué se lo vive de tan diferente manera según las personas y motivos por el cual éste aparece?
Es abismal la diferencia que se da en cada "sentir hambre" y por este mismo motivo es que me encontré escribiendo esta entrada, sintiendo hambre por supuesto, y dándome cuenta de lo que voy a compartirles a continuación.
"Cuando hay hambre no hay pan duro", reza el dicho popular que alude a que cuando lo sentimos en nuestras tripas poca selección podemos aspirar a hacer si frente a nosotros tenemos, por ejemplo, un pedazo de pan (que no esté tan duro al menos) o algún otro tipo de comida.
Por eso, cuando realmente falta ese pan de todos los días, metafórica y realmente hablando, en una persona, hablamos de un hambre real, de ese que duele en la panza, del que no escatima en arrasar con la integridad de una población o grupo de seres vivos de la especie que sea y que si se hace presente deja secuelas que pueden marcar a quienes lo padecen, de por vida.
Por eso, y teniendo en cuenta el tema de las secuelas que puede traer consigo el hambre, si no es necesario pasar por él y es evitable el padecerlo, no se entiende que personas que seguramente podrían tener su heladera llena y un abanico de opciones alimenticias de lo más variado para elegir en cada comida, se sometan a este flagelo que racionalmente no se desea bajo ningún punto de vista que aparezca; como es el caso de quienes en el afán desmedido de estar flacos/as dejan de comer -literalmente- dando paso muchas veces también a la consabida secuela que el hambre (pero el hambre real, el que no se puede manejar) acarrea con su paso.
Entonces, ¿es necesario pasar hambre por una mera cuestión snobística cuando hay tanta gente en el mundo que lo debe padecer indefectiblemente en su vida y daría cualquier cosa para no padecerlo?
Otro tema son los ayunos. Ayunos que como no es difícil de suponer acarrean hambre también, por supuesto. ¿Y en pos de qué? ¿De mortificar el cuerpo para salvar el alma padeciendo de privaciones a título de una idea y/o costumbre religiosa?
No gente, el ser humano, al igual que los animales que no caen en ninguna de estas tonterías de generarse el hambre adrede para tal o cual fin, no viene a este mundo a sufrir ni a mortificar su vida para algo que no será apreciado ni disfrutado en ésta.
El hambre si aparece -¡qué no aparezca nunca, por favor!- debe ser paliado y erradicado con medidas que apunten a que no sea una situación permanente en ningún ser vivo. Nunca debe ser generado, ni deseado, ni buscado; no se puede ser tan imbécil ni irrespetuoso con quienes, como ya hemos dicho, lo padecen sin desearlo y aún a costa de su propia vida en muchísimos casos.
El hambre, presente desde el comienzo de los tiempos como un castigo divino, o generado por los poderosos a los reos que tenían prisioneros, o como un motivo de devastación de pueblos enteros y encarnado bajo tantos otros males más de la humanidad. Y siempre como algo malo, negativo, nefasto y que arrasa con lo bueno que encuentre a su paso.
Por eso creo que no es aceptable por respeto hacia uno mismo y hacia los demás, sea por el motivo que sea (exceptuando medidas médicas que requieran de horas de abstinencia de alimentos), someter al propio cuerpo y a los que tengamos a nuestro cargo, a ninguna situación de desidia como es la del hambre, ya sea que se dé en una precaria casita de una villa miseria o en la más lujosa mansión del más refinado barrio de cualquier ciudad del mundo.