viernes, 21 de junio de 2013

Bon Voyage!

Los días de la vida que se encuentran signados por viajes son sin dudas de los que se recuerdan con un color diferente y ya de por sí que se recuerdan más fácilmente que los del resto de nuestros días pasados, esos en los que nada diferente a la media de lo que ocurre diariamente tuvo lugar en ellos.
Por eso, en fechas propicias a viajes, como un fin de semana largo, el período de vacaciones, los fines de semana en general dentro de los cuales podemos tener una escapada o viaje express a algún lugar, son esos los días que mejor predisponen y sientan al espíritu humano, y animal también, porqué no.
Ya lo dice una canción infantil: "El viajar en un placer, que nos suele suceder..." y la verdad que tal cual lo rezan estos versos no hay placer tan incomparable como éste, el de viajar.
Quizás sean muchos de ustedes los que partan rumbo hacia algún lugar esta vez, e imagino la buena predisposición que debe invadir su cuerpo y sus ganas. Buenísimo amigos. ¡Qué lo pasen genial!
Seguramente están también quieres sólo se acerquen a la idea de realizar un viaje al momento de leer estas palabras, más no importa el curso de sus días venideros, amigos, y haya o no viaje mediante, recuerden que siempre la imaginación es una buena forma de viajar. Y la lectura, y la intención, y tantas otras cosas que no sólo dependan de movilizarse físicamente de un destino a otro.
Así que si bien nada se comparará con el hecho real de salir a la ruta, deseo que hablando de viajes, todos podamos tener, cada tanto al menos, alguno que reconforte nuestro espíritu y movilice nuestro cuerpo. Realmente lo deseo y se los deseo.

miércoles, 19 de junio de 2013

¡Esa estación de Vivaldi!

Es una de Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi (1.678-1.741), una específicamente, la que me llega al corazón, inexplicablemente por sobre las demás; como es todo lo que generalmente fluye del arte en quien lo interpreta y en quien lo aprecia dejándose conmover por él.
El Invierno. Me traspasa el cuerpo, literalmente, y me sumerge cada vez que la escucho en un mar de emoción y estremecimiento muy fuertes que me erizan la piel y me transportan a lugares que no puedo describir con palabras, y que son enteramente sensitivos y emocionales.
Es la fuerza de esas cuerdas que principalmente me abraza y me envuelve, no dejándome libre para experimentar otra vivencia que no sea la de la conmoción más bella y pura que pueda sentirse en el pecho.
Desde el inicio de la pieza musical su cadencia eleva mi espíritu envolviéndolo con vehemencia y haciendo de mí un ser absolutamente libre y despojado, alejado de todo lo que me rodee en el espacio y en el tiempo; abriendo mis sentidos a un placer auditivo, sensorial y vibrante que mi persona logra alcanzar -a este nivel- con esta obra como con ninguna otra del amplio abanico que ofrece la música clásica, de cámara y sinfónica.
No quiero ahondar más en palabras porque de todos modos siempre faltará algo que explique de forma más acabada lo que significa para mi escuchar y percibir El Invierno.
Por eso prefiero seguir disfrutando de esta hermosa creación, y hacerlo en este momento junto a ustedes. Qué la emoción los estreche entre sus brazos, al menos un mínimo de lo que lo hace conmigo cuando suena esta melodía.♪


martes, 18 de junio de 2013

Imagen urbana.

Sólo eso, no siempre hay que desarrollar un extenso y comprometido tema.
A veces, al menos en mi caso, con una buena imagen que muestre como esta presentación lo hace, un cielo limpio y claro iluminado por los restos de un sol que ya comenzaba a ponerse, alcanza.
La que ven es entonces una foto tomada el pasado jueves, en horas de la tarde, mientras caminaba con mi perro por la avenida del Libertador, en nuestra ciudad, Buenos Aires; disfrutando del tiempo de verano que se daba por esas horas dentro de este mismo tiempo de otoño que estamos atravesando por estos días, como ya es sabido.
Por eso, sólo una imagen y una breve explicación les dejo esta vez. Sólo eso.

lunes, 17 de junio de 2013

Sentirse bien.

Nada puede compararse con el hecho de sentirse bien, por el motivo que sea y cuando sea, si ese sentirse de una manera totalmente agradable y positiva viene a determinar en quien la experimenta un estado que es inmejorable desde todo punto de vista.
Encontrándose en un momento pleno, sintiéndose a gusto en determinado lugar, viviendo una situación que sea placentera, descubriendo algo que le cambie el humor, expresando aquello que le haga estar en un punto exacto de gusto y en tantas otras cosas que pueden significar ese lugar común de bienestar temporeo-espacial, quien atraviese por el mismo sentirá que dentro de ese paréntesis de satisfacción en el que se halla nada ni nadie puede afectar ni romper con su sensación (no hay que olvidar que es sólo esto lo que se experimenta, una sensación, aunque totalmente valedera por cierto) sintiéndose en plenitud y sin los condicionamientos y las restricciones del común de cada momento diario.
¿Qué cómo sigue esta entrada de blog ahora? Simple. No sigue. El fin de la misma ha sido sólo reflejar algo que cada tanto puede tener lugar en la vida de las personas y que tan positivo puede ser cuando llegue en compensación de épocas de pocos buenos momentos vividos.
Nada más. Sólo eso. Espero que seas de los que, quizás sin pasar por previos malos momentos o vivir la ausencia de los buenos, experimente seguido estas ráfagas de placer que nos llegan cuando menos las imaginamos y, aunque bien recibidas sean, menos las buscamos o esperamos.

domingo, 16 de junio de 2013

El ser humano se la ha robado.

No podemos ver belleza en una imagen de este tipo, ya sea que la contemplemos en vivo o a través de una fotografía como en este caso.
No podemos descubrir ni un ápice de esa majestuosidad que otrora hubiese caracterizado a un ejemplar como éste de haberse encontrado en su hábitat.
No podemos ver su alegría, expresada en un par de frondosas y enormes alas desplegadas por los cielos de altas cumbres y tiñendo el paisaje de magia y belleza.
No podemos sentir el latir de su cuerpo, su verdadero latir por el hecho de estar vivo o viva, ese que irradiaría de sólo verlo o verla posado/a sobre un alto brazo de algún milenario -por lo grande y alto- árbol que cobijara su descanso.
No podemos. Nada de esto podemos ver ni hacer con respecto a este águila cautivo.
¿Por qué? Justamente por su condición de cautiverio y porque su vida se ha cercenado reduciéndose sus días al encierro perpetuo y a la tristeza y el oprobio definitivos, dentro de la cárcel que representa su exhibición en una jaula de algún jardín zoológico, y porque ha perdido lo más preciado que podemos tener todos los seres vivos: la libertad. Y hay un solo responsable en todo esto: el ser humano. Él ha sido quien se la ha robado.

sábado, 15 de junio de 2013

Un poco de arte. Algo de Monet.

Es ésta, a mi humilde entender, una bella obra de arte que conmueve por lo simple y profunda a la vez. Estamos frente a un lienzo de la serie de pinturas titulada 'Nenúfare' del famoso, y muchas veces olvidado en diferentes momentos de su vida artística, Claude Monet (1.840-1.926) que además de ser un pretigiosos pintor por lo que puede verse expresado en sus cuadros fue presa de grandes penurias económicas a lo largo de su vida (por eso lo de olvidado) llegando al punto de intentar suicidarse en más de una oportunidad por las dificultades que atraveba.
'Le bassin aux Nymphéas' (El estanque de nenúfares) es el nombre original de este trabajo y se plasma en él la fascinación que el pintor tenía por este tipo de flores que como se sabe dieron nacimiento a una serie de pinturas que aluden a las mismas.
La obra, de 1 x 2 metros, fue pintada por Monet en el lugar donde vivió la mayor parte de su vida y donde pasó sus últimos tiempos, en Giverny, y se cree que es ésta obra el trabajo más significativo dedicado a este tipo de flores ó al menos del que se tenga noción hasta el momento.

Es tan intenso poder llegar a conmoverse por el reflejo que produce el contemplar una pieza de éstas características que logra hacer sentir en quien la observa parte de lo que ha intentado transmitir su autor, que en esa magia inicial de puente atemporal entre 2 personas (su creador y el espectador) ya está justificada la existencia y materialización de la obra en, y para, el mundo.
Es arte. Es emoción. Es vínculo. Es luz. Es camino. Es unión. Es expresión. Es amor.

viernes, 14 de junio de 2013

Exclusivamente personal.

Muchas veces vamos haciéndonos y forjando nuestra vida en pos de aquello que fuimos y que vamos viviendo. Y es en el resultado inevitable de una vida vivida y experimentada de una u otra forma que se va decantando la misma finalmente.
Por eso cada persona es como el cúmulo de sus experiencias pasadas ha ido dándose a lo largo de su vida, ya que hablamos de un período actual basado en la edad adulta en el que se ha devenido en consecuencia de toda una vida, al menos hasta ese momento, de experiencias pasadas que la han forjado y hecho ser lo que es.
Y hago de esta entrada algo personal, como reza el título de la misma, a modo de reflexión, ya que es conveniente hacerlo alguna que otra vez sobre este tipo de temas para saber adaptarse a la propia forma de ser que siempre se va descubriendo en uno/a mismo/a y que a veces nos sorprende y otras nos corrobora, en hechos y actitudes que entendemos que no pueden ni podrían darse de manera diferente.
Expresarse y leerse para poder luego entenderse, en ese entendimiento que es puro y que no busca más que simplificar la vida, puede interpretarse también como la rebeldía hacia lo establecido, y porque no hacia otras personas, tratando de querer entender algo de otra manera diferente a la que se ve generalmente sólo de una forma.
Pero es natural que se intente pretender esclarecer, para la propia vida, un tema tan decisivo como la forma de ser para luego poder entonces asumirla y, en cualquier caso, enfrentarla para tratar de modificarla al descubrir que se ha llegado a ser de una determinada manera.
No le veo nada de malo o de extraño al hecho de utilizar todos los medios y las armas disponibles para tratar de comprender mejor las cosas que atañen a la vida propia ya que es a partir de un completo entendimiento personal y particular que podremos llegar -con suerte- a un entendimiento colectivo y grupal, o general.
Por esto lo de titular esta entrada como algo "exclusivamente personal", porque además de abordar un tema que puede hacerse propio en cualquiera que lo lea está el hecho de que lo hago a modo de ejercicio para mi, como he hecho con tantos otros temas que desarrollé en este blog para quienes pasen a leerlos, y por supuesto para mi también; y porque además, nada que no aprobara y me gustara ver reflejado aquí (como entradas que traten de cosas lindas, temas de reflexión, puntos que sirvan como ejemplos a seguir, desarrollo de diferentes temáticas interesantes al menos para mi que las postulo, críticas a feas actitudes o accionares públicos o políticos entre otros, desaprobación de lo que signifique el tema puntual a compartir para que sirva de toma de conciencia, etc.) saldría en este canal que he creado para compartir, y que he llamado De todo como en Botica.
Es así que todo aquello que se vivió no se vivió en vano ni quedará descolgado del resto de las vivencias que seguirán viniendo a posteriori. Por eso es fundamental entender el porque de la forma de ser actual, que muchas veces vista desde afuera puede no llegar a entenderse y vista desde adentro (desde uno/a mismo/a) tampoco, porque es importante comprender que nada es porque sí o por puro antojo y que todo viene a sellar y a corroborar algo que se ha experimentado previamente, ya sea hace poco o mucho tiempo.
Sé que las que considero las entradas más jugosas e interesantes en su desarrollo son generalmente las más extensas como ésta y por lo tanto son seguramente las que menos se lean y se visiten debido justamente a ese tamaño "XL" que presentan a simple vista, pero no voy a escatimar en palabras al momento de expresar mi parecer sobre algo por el tema de perder uno o dos lectores, la verdad que no.
Espero que se lea, se entienda, y sirva para replantearse todo lo que tenga que ver con este aspecto de la vida de cada persona que no puede escapar a que lo desarrollado aquí deje de darse en la suya.
No hay que someterse más a la idea de que se ha ido formando una manera de ser de la nada y porque sí, ya que nada es más lejano a este concepto en realidad, y porque todo lo vivido ha ido interfiriendo y afectando minuciosamente en el hecho de ser de tal o cual forma.
Es así y no hay vueltas a la discusión (si es que se diera en algún momento) sobre este tema. Somos lo que hemos hecho de nosotros mismos y aquello que los demás han ido haciendo con nosotros (entendiendo lo  que han ido haciendo con nosotros como algo que es parte de la vida misma y de sus experiencias pasadas, amén de que sea positivo o negativo, como todo lo que forma parte de una vida).
Vivimos, hemos vivido y lo seguiremos haciendo hasta que en algún momento, natural o accidentalmente, dejemos de hacerlo. Por eso el hecho de saberse bien parado sobre nuestra auténtica estructura corporal y espiritual, esa que no nos sea ajena ni incomprensible sino propia y genuina, es determinante para vivir de la mejor manera posible lo que tengamos de tiempo para hacerlo y aprovechando cada descubrimiento al que lleguemos, luego de una reflexión que nos permita redescubrirnos en algún aspecto de nuestra vida que quizás no tengamos tan en claro de porque se da como se da, es necesario y saludable para nosotros y para los demás.
El resto, lo que se vea que somos, así de manera superficial, y lo que se opine sin conocernos, acerca de cada reacción o forma de manifestarnos que asumamos, debe tenernos sin cuidado.

jueves, 13 de junio de 2013

Es cuestión de probar.

La idea sería básicamente dejarse fluir y permitirse expresarse y hacer todo o al menos algunas cosas como nos salga, sin miedo a lo que puede resultar tal desestructuración en nuestra forma de ser, en nuestra vida.
Al menos hacerlo alguna que otra vez, cada tanto, si no queremos o no podemos (vaya a saber porque el "no poder" ya que es algo que depende pura y exclusivamente de cada uno el hacerlo o no), pero hacerlo; ya que probando, la experimentación personal que se lleva a cabo haciéndolo, es que sabremos cuan bueno puede resultar para nosotros, o no; pero no nos quedaremos con la incertidumbre de no saber si estaba bueno finalmente hacerlo.
Y hablo del expresarse como sale, decía, ya sea ante una persona, un animal o una circunstancia de la vida; no sé, ante cualquier cosa.
Es absolutamente renovador y placentero poder dejarse fluir y significa una acción tan poco habitual a la vez que es un desperdicio encontrarse dentro del grupo (grupo simbólico, claro) de aquellas personas que nuncan lo hacen.
Yo me dejo fluir en casi todos los aspectos y momentos de mi vida y principalmente en el vínculo que me une a mi perro; y no lo hago sólo estando a solas con él sino en todo momento; ya sea en la calle, en el parque, junto a otras personas y ante la mirada de quien esté -por azar- frente o junto a nosotros.
Ahondo en este punto para que se entienda de que hablo. No mantengo una relación de amo humano-dependiente animal con él, para nada, ya que con mi perro -a expensas de que quien lo vea de afuera pueda pensar que exagero o sobrevaloro mi relación con él- yo hablo (le hablo), le comento cosas, lo tengo en cuenta y consulto antes de salir o de irme solo para que se sienta valorado y tenido en cuenta y todo este tipo de aspectos tan comunes en un vínculo de compartir nada menos que la vida un ser con otro ser, ambos seres vivos.
Por eso, hacerlo en cualquier momento, y no sólo en cosas como la que acabo de expresar a modo de ejemplo sino con cualquiera que implique que nos desestructuremos y nos dejemos llevar por nuestras emociones y por nuestro interior al momento de ser y actuar(las), y con cualquier motivo, es fabuloso y nos hace ser más auténticos y reales ante nosotros mismos y ante los demás.
Lo creo así y por este motivo lo comento y comparto con ustedes. Y para además tratar de sembrar esa necesidad y deseo de hacerlo, aunque sea una vez, para ver que sale de esta forma de sentirse al ser verdaderamente auténticos y sin ninguna impostura de ningún tipo, ni personal, ni social. Y porque además sólo es cuestión de probar.

miércoles, 12 de junio de 2013

Con el tiempo y sin darme cuenta.

He aprendido a través del paso de los años, y en este último tiempo en el que me he involucrado en forma más directa con el tema de los animales, con ellos mismos y con todo lo que se relaciona desde distintos lugares con ellos, a apreciar la belleza en todos los que vea y se crucen en mi camino.
Antes por ejemplo, yo podía distinguir y discernir entre un perro lindo y un perro feo, literalmente y teniendo en cuenta la belleza que puede estar asociada a un animal que resulte agradabilísimo de ver ya sea por sus rasgos y características generales.
Pues bien, ahora, y lo aseguro con la mayor sinceridad de la que soy posible, veo en cada perrito que cruzo por la calle, en el parque, o donde sea, a un animal hermoso, con una mirada que me dice que tipo de ser es y que lo hace bello y único en el mundo, y por lo tanto digno de todo mi cariño, mi amor y mi admiración.
Detrás de perros que otrora hubiese contemplado bajo una mirada desapercibida o directamente inexistente en el real sentido de lo que significa mirar a alguien, hoy aparecen esos seres que me conmueven por su expresión y fundamentalmente por su propia mirada, encontrándolos tiernos, adorables y especiales a cada uno.
El convivir a diario con mi perro, hace ya unos afortunados 5 años y meses, me ha sensibilizado y preparado para reeducarme en este aspecto que comento y para dejarme llevar, repito, por un par de ojos que, sean del animal que sean, siempre ofrecerán detrás de su mirada todo un mundo y una vida por descubrir.
Adaptar un estilo de vida bajo el signo del veganismo también ha cobrado fundamental importancia en el hecho de valorar más a los animales y no dejar de preocuparme por su vida y por su integridad física, espiritual y moral, traduciéndose este involucramiento personal a niveles muy comprometidos de lo que mi vida genere para que ellos puedan vivir mejor y básicamente VIVIR, en la valoración y apreciación también de cualquier animal doméstico que puedo hallar a la vuelta de una esquina y no sólo de los que se piensa al hablar de Veganismo, como suelen ser aquellos que la mayoría de las personas utilizan como alimentos y accesorios, ya sean vacas, ovejas, cerdos, gallinas, etc.
Por último algo estrictamente vinculado al Veganismo que practico y profeso -con el fin de concientizar en lo que pueda a los demás acerca de las bondades de optar por esta forma de vida- es la lucha contra el especismo que me ha transformado y pulido en la cuestión de respetar a todo nivel la vida que puede sufrir y pasarlo mal frente a los vejámenes que se comentan sobre y contra ella como sucede a diario con millones de animales utilizados para experimentos y testeos de productos de todo tipo que luego serán utilizados por los humanos, sometiéndolos en todos los casos de pruebas -sin excepción- a las más terribles, vergonzantes, crueles y nefastas torturas.
He avanzado y he crecido enormemente en todo este aspecto de ver, valorar, y hasta conmoverme ante un ser que -como decía- quizás en otra etapa de mi vida nada me producía el hecho de tenerlo frente a mi.
He crecido, sí; y vaya si lo he hecho. Y saberlo me hace feliz.

martes, 11 de junio de 2013

La fuente de agua.

Siempre me gustaron las fuentes con sus diseños y la gracia que representan -para mi- las diferentes, valga la redundancia, presentaciones en donde los chorros de agua salen, suben, bajan y se mueven continuamente en ellas de las más disimiles maneras que uno pueda imaginar.
Siempre, o al menos desde hace varios años y principalmente desde que surgieron los smartphones y desde antes con los celulares más avanzados para la época que pude tener, fotografiaba cada fuente que encontraba en mi camino.
Sigo haciéndolo, claro, muy a menudo; principalmente cuando veo una que nunca vi y que por lo tanto retrato para tenerla en mi archivo fotográfico.
Ésta que ven aquí es una de las pocas que más veces he fotografiado porque está a dos cuadras de casa y siempre que paso por allí (cuando no voy con premura) me detengo a observarla ya que en su sencillez de diseño y belleza particular me atrae y me llama a pararme frente a ella a disfrutar de la imagen y el delicioso sonido del agua cayendo que brinda a quienes como yo se detienen a mirarla y disfrutarla.