jueves, 14 de junio de 2012

Solo una pequeña voz que forma parte del grito colectivo mundial.

Nunca más volví a sentir ganas de comer carne de ningún tipo de animal, productos derivados de la leche o algún tipo de alimento dulce o salado que provenga directa o indirectamente de ellos, los indefensos seres que tanto amo e intento proteger a través de las distintas determinaciones que llevo a cabo en mi vida diaria.
Es cierto que cada vez me interiorizo más en mi decisión, producto de mi interés por abrazar esta hermosa y compasiva causa desde todos sus flancos, para sentirme absolutamente pleno al momento de elegir por convicción propia, responsable y compasiva todos los productos que hacen a mi alimentación y los artículos de diversos tipos que utilizo en mi vida diaria; y no moviéndome por un snobismo paupérrimo en el que solamente estaría sometiendo mis elecciones y gusto personal para ser como tal o cual grupo de personas. Nada más lejos, y por eso el interés que cada día crece en mi por ser un individuo que se siente responsable y que de ahí en más puede intentar llevar claridad sobre los motivos que hacen a su elección para que otros también abracen esta forma de ser.
Quiero mejorar el nivel y la calidad de vida de todos los animales, intentar evitar cualquier tipo de tortura, vejamen y sufrimiento en estos seres de amor y pureza, y quiero fundamentalmente llevar, junto a muchos amigos que lo hacen a diario, este mensaje al mayor número de personas posibles.
De todos los que pasen por acá y lean mis escritos, algo puede quedar en alguno y con esa pequeña semilla, ya será suficiente para que el mensaje se traslade y vaya buscando asidero en más de un corazón compasivo y bondadoso como el que estoy seguro que existe en millones de lectores y navegantes de la Web.
Yo soy apenas una ínfima voz de ese grito que transmite el mensaje que muchos, como yo, transmitimos a diario a través de los blogs, las redes sociales, el discurso personal constante, y la forma de vida; pero sin esta minúscula voz este mensaje tendría una voz menos y los animales estarían teniendo entonces una voz menos que los ayude a aspirar a una mejor calidad de vida pudiendo extender las expectativas de la misma muchos años, como nos pasa a nosotros, los humanos.
Nunca seremos suficientes los que estemos luchando por esta causa, siempre estaremos esperando y esperándote (a vos) para que junto a nosotros, te sumes a la tan básica y elemental cruzada de pedir por igualdad y respeto en la vida de todos los seres vivos que sentimos dolor, angustia, miedo y amor.

1 comentario:

Yolanda Morales Pérez dijo...

Tienes toda la razón. Te apoyo en todas y cada una de tus palabras y me enorgullece que haya personas tan centradas y coherentes como tú. Saludos! y sigamos defendiendo, entre todos, a los que más lo necesitan..

Yolanda M.